
Este artículo es de hace 17 años
Jesús
Hernández López está dentro del centenar y medio, que en Cuba rayan el
rango de 105 a 109 años de edad. Hace pocos días cumplió exactamente
107 años, y es capaz de mantener una conversación hilada y responsable
si su interlocutor le habla un poquito alto.
Se siente bien de
salud. Pocas veces ha fumado y aunque le gusta tomarse un traguito de
vez en vez, lo hace moderadamente. Y si usted le pregunta que es lo qué
más le fascinaba hacer en su juventud, se ríe y dice que bailar.
“Bailar
me encantaba y me encanta, solo que ahora mis energías están limitadas.
Realizo algunas labores como ir a la bodega, limpiar el patio en
ocasiones, y escurrirme a la esquina de mi casa, por las mañanas, para
hablar con mis amigos”, cuenta en medio de la preocupación por su
esposa, ahora en estado de postración.
Refiere que su alegría mayor
son sus hijos. Engendró 11, cinco hembras y seis varones, y cuenta hoy
con 37 nietos, 10 bisnietos y nueve tataranietos. “Soy feliz porque
todos están vivos y he podido verlos crecer y educarse. No he tenido
una mayor alegría que criarlos y abrazarlos en todos los años de mi
existencia”, dice emocionado desde su edad.
Jesús
es de origen campesino. La mayor parte de su vida la pasó en el campo
haciendo cualquiera de las labores exigidas por la tierra. Luego de
1959 se mudó para la ciudad de Holguín donde aprendió y ejerció el
oficio de Maestro de Pizzería, hasta su jubilación. Nació en 1902 y se
siente orgulloso de su padre que fue un soldado mambí y miembro del
Ejército Libertador.
Tiene 81 años de casado, y aunque alguna vez,
como dice “tiré una cana al aire”, supo conservar su matrimonio y
proteger a la familia a toda prueba. Lo dice su mirada de soslayo hacia
a la esposa, que en el momento de la entrevista estaba muy cerca de él.
No
padece de ninguna enfermedad. Si ha presentado alguna, es solo una
gripe que hasta un joven de 20 años puede padecerla. No le gusta
permanecer sentado en un sillón. Siempre está haciendo algo para
“mantener la sangre activa”.
Este hombre, que conserva su movilidad
para asumir tareas cotidianas, es uno de las mil 488 personas que en
Cuba tienen más de 100 años de edad, pero para asombro de médicos,
enfermeras y personas que lo visitan su salud actual puede darle más
tiempo a su vida.
Fuente: AlDia.cu
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