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Remesas a Cuba: Quienes no reciben dinero del exterior viven en la pobreza extrema

Las remesas en 2024 son un sustento vital para las familias cubanas ante la crisis en el país.

Cola en sucursal de Western Union (Imagen de referencia) © CiberCuba
Cola en sucursal de Western Union (Imagen de referencia) Foto © CiberCuba

Las remesas provenientes de la diáspora cubana juegan un papel crucial en la economía de la isla en 2024. Estas transferencias de dinero no solo sostienen a miles de familias, también constituyen una fuente de divisas para el régimen.

La Financiera de CIMEX, S.A. (FINCIMEX), que fue sancionada en 2020 por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos debido a sus vínculos con el conglomerado militar GAESA, está activando diversas vías para las recargas internacionales de dinero a cuentas bancarias cubanas.

En marzo puso en marcha una de las más recientes, las tarjetas Clásica para remesas a Cuba desde cualquier lugar del mundo.

Ese mismo mes, restableció el servicio con tarjetas AIS USD, deshabilitado por un presunto ataque cibernético que nunca detallaron en qué consistió.

CIMEX se vanagloria de disponer de diversos medios de pago electrónicos para la adquisición de sus productos y servicios. Su estrategia de ampliar y diversificar las formas de recibir remesas en Cuba para reanimar la economía nacional ha llamado la atención de algunos usuarios.

Comentario tomado de Facebook FINCIMEX

"Si ya existe una tarjeta en que se depositan divisas, dólares, euros o cualquier otra divisa canjeable... ¿Por qué restarle capacidad adquisitiva demeritándolas frente a otros productos que también se les deposita divisa? Se supone que ya ese dinero está en las cuentas de los bancos cubanos", dijo Danny Roque en Facebook.

En su comentario, este usuario se refiere a las tarjetas en Moneda Libremente Convertible (MLC) que van quedando relegadas para potenciar el uso de las nuevas creadas por Cimex y su financiera.

"Tampoco permiten pagar bienes y servicios en todos los establecimientos, son cada vez más los espacios en los que sólo aceptan pagos en dólares con tarjetas extranjeras y repito, las tarjetas MLC no es dinero cubano, son divisas extranjeras que previamente se depositaron o se transfirieron a bancos cubanos", señaló el usuario.

El cubano también advierte que el régimen mientras apuesta por la bancarización, impone límites a los montos de transferencias, lo que considera una medida que "desincentivan el uso de los medios electrónicos de pago".

La respuesta de la financiera cubana fue clara: "FINCIMEX no emite las tarjetas MLC, ni dispone su alcance. Hemos lanzado un nuevo producto financiero con características propias".

Las vías de remesas a Cuba han experimentado un aumento sutil, alcanzando cifras que no han sido reveladas por el Estado, pero que podrían estar superando los montos registrados en años anteriores.

Este flujo monetario ha permitido que muchas familias cubanas mejoren levemente su acceso a productos de primera necesidad; y también ha revelado disparidades económicas significativas entre quienes reciben remesas y quienes no.

Muchos cubanos dependen de estas transferencias para subsistir en un mercado donde los salarios locales rara vez cubren los costos de vida, y donde un dólar alcanza en el mercado informal precios desorbitantes, como el reciente récor de 355 CUP.

En otras palabras, quienes tienen familiares en el exterior que les envían dinero tienen un mayor acceso a productos y servicios de primera necesidad. El resto del pueblo vive en la pobreza extrema en Cuba.

El impacto de las remesas va más allá del ámbito familiar. No solo sostienen el consumo de los hogares, también impulsan la economía informal, fomentan pequeños negocios y servicios que operan fuera del control estatal.

Ese dinero a menudo se invierte en reparaciones de viviendas privadas o en el impulso de pequeñas empresas, que ayudan a dinamizar el mercado interno.

Sin embargo, también tiene sus contras. Está el riesgo es que la economía se vuelva dependiente de estas entradas de dinero, lo que podría llevar a una falta de inversión en sectores productivos clave, como ocurre desde hace años.

El 2024 se presenta como un momento decisivo en el que Cuba debe manejar con cuidado este doble filo. Hay miles de ciudadanos que ya no pueden sobrevivir en la situación actual que tiene el país. Esas personas no recibirán nunca una remesa. ¿Cuándo piensa actuar el Estado?

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