El equipo negociador ucraniano abandonó anticipadamente las conversaciones de Miami este viernes tras casi ocho horas de reunión con enviados del presidente Donald Trump, después de que Steve Witkoff y Jared Kushner advirtieran que Washington podría suspender el intercambio de inteligencia con Kyiv si Ucrania no detenía sus ataques contra refinerías rusas, según reportó el periodista Christopher Miller del Financial Times.
Lejos de ceder, un alto funcionario ucraniano respondió con una declaración desafiante: «Quemaremos las refinerías [rusas]». Horas después, fuerzas ucranianas atacaron con drones la terminal petrolera Yug Rusi, en Rostov del Don, confirmando que Kyiv no tiene intención de frenar su campaña contra la infraestructura energética del Kremlin.
La reunión de Miami, prevista para dos jornadas, se descarriló desde el inicio cuando la delegación ucraniana fue tomada por sorpresa por el anuncio de Trump de un acuerdo con Vladímir Putin para permitir el suministro de diésel ruso a Estados Unidos y los mercados internacionales.
Tres personas con conocimiento directo de las conversaciones confirmaron al Financial Times que ese anuncio desestabilizó las negociaciones antes de que pudieran avanzar.
El presidente ucraniano Volodímir Zelenski calificó el pacto de «débil», «no justo» y «no honesto», y lo describió como un «regalo para Putin» que proporcionaría a Moscú más recursos para sostener la guerra. Zelenski también ofreció una salida: suspender los ataques a refinerías si Rusia detenía simultáneamente sus bombardeos contra la infraestructura energética ucraniana, propuesta que no prosperó.
El Departamento del Tesoro estadounidense respaldó el acuerdo con la Licencia General 135 de la OFAC, que autoriza la venta, entrega e importación de diésel ruso con vigencia hasta aproximadamente el 7 de abril de 2027.
Un funcionario estadounidense negó que Witkoff y Kushner hubieran formulado una amenaza explícita, aunque confirmó que Washington esperaba reciprocidad de Kyiv y que las acciones ucranianas no perjudicaran a los consumidores estadounidenses.
Ucrania emplea inteligencia estadounidense para ejecutar los ataques contra refinerías rusas con el objetivo de asfixiar una fuente vital de ingresos para la economía de guerra de Moscú.
El Ministerio de Defensa ucraniano afirmó que la campaña ha dejado fuera de servicio el 51% de la capacidad rusa de refinación —cifra no verificada de forma independiente—, mientras que la Agencia Internacional de la Energía estimó una caída del 30% en la producción rusa de diésel.
El ataque a la terminal Yug Rusi, que tiene una capacidad diseñada de aproximadamente 2,5 millones de toneladas de productos petrolíferos al año y abastece tanto exportaciones como a las fuerzas militares rusas, fue confirmado por el gobernador regional Yuri Sliusar. Las defensas antiaéreas rusas interceptaron al menos 50 drones en la región durante la noche, y no se reportaron víctimas.
La delegación ucraniana en Miami estuvo integrada por Kyrylo Budanov, Rustem Umerov, Sergiy Kyslytsya y Davyd Arakhamia. Witkoff calificó las conversaciones de «productivas», aunque no anunció ningún acuerdo concreto ni avance hacia un alto el fuego.
La tensión entre Trump y Zelenski se ha agudizado en las últimas semanas, después de que el 7 de octubre Trump culpara directamente a Ucrania y a los demócratas por el alto precio de la gasolina en Estados Unidos.
El acuerdo Trump-Putin sobre el diésel ruso representa un giro significativo en la política energética de Washington hacia Moscú, y la segunda ronda de conversaciones prevista para este sábado no se celebrará tras la salida anticipada de la delegación ucraniana.
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