Sanciones de EEUU hunden negocio de cruceros en Cuba

Esta noticia es de hace 12 años
Las sanciones de Estados Unidos paralizaron las escalas de cruceros en Cuba y mantienen a los buques alejados de las costas de la isla, dijo el miércoles el director de la terminal de pasajeros de La Habana. En la terminal de pasajeros de La Habana, un complejo de 10 millones de dólares, la tienda de cigarros y ron está cerrada. Ningún barco tiene previsto atracar aquí en los próximos días. Fuera, los conductores de carros tirados a caballo que ofrecen paseos por las calles coloniales de La Habana Vieja, culpan al presidente estadounidense, George W. Bush, por el endurecimiento del embargo comercial que alejó los cruceros de la isla de Gobierno comunista. "La causa está motivada por el bloqueo y la Ley Torricelli que impide que los barcos de crucero toquen los puertos de Cuba," dijo José Antonio López, director general de la empresa estatal que administra las cuatro terminales de pasajeros de la isla. "Esto está paralizado," añadió. "Las principales empresas han declarado que quieren visitar La Habana. Todos los itinerarios, son miles, dan vuelta a la isla, pero lo que pasa es que ninguna puede, aunque quieran, porque las penalizan." La Ley Torricelli de 1992 prohibe que un barco atraque en un puerto estadounidense seis meses después de haber estado en Cuba. La medida afecta a la mayoría de los cruceros que surcan el Caribe, que están basados en Miami. Tampoco ayudaron las críticas del líder cubano Fidel Castro al negocio de los cruceros. En el 2005, un año antes de enfermar y desaparecer de la vida pública, Castro describió los cruceros como "hoteles flotantes" que dejaban "basura, latas vacías y los papeles por unos cuantos miserables centavos." El comercio de los cruceros en Cuba se disparó en el 2005 con 102.440 pasajeros en embarcaciones que tocaron puerto 122 veces, según López. El año pasado fueron sólo 11.000 visitantes en 23 atraques. La mayoría llegaron a bordo del "Holiday Dream," propiedad del operador español Pullmantour, que dejó de viajar a Cuba en octubre del 2006 tras ser adquirida por la estadounidense Royal Caribbean, la segunda mayor línea de cruceros con base en Miami. Las embarcaciones alemanas de Hapag-Lloyd line, propiedad del grupo naviero y de turismo TUI AG, atracaron 15 veces en Cuba el año pasado, pero abandonaron el destino desde que incluyó un puerto estadounidense en su itinerario, dijo López. Pese a las críticas de Castro, el negocio de los cruceros generó 15 millones de dólares para Cuba en su mejor momento del 2005, a raíz de la provisión de bienes y servicios, bares, taxis y souvenirs. Cuba tiene una capacidad portuaria para recibir un millón de pasajeros de cruceros al año y manejar 600 atraques, dijo López. La Habana es capaz de recibir cruceros de hasta 70.000 toneladas. Planes para invertir 15 millones de dólares en Casablanca, al otro lado de la Bahía de La Habana, están por ahora suspendidos. Fuente: Reuter   

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