Olga Guillot en 'Grandes Leyendas Cubanas'

Este artículo es de hace 12 años
Ha sido una excelente idea de Eloy Cepero: la serie de Grandes leyendas musicales cubanas en el Instituto de Estudios Cubanos y Cubano Americanos (ICCAS) de la Universidad de Miami, que preside Jaime Suchlicki. Esta cuarta sesión, el jueves pasado, se lució con la invitación a la Casa Bacardí de Olga Guillot, diva de divas, ''Reina del Bolero'', que conquistó al mundo con su magistral interpretación de ese género musical. Al salir al exilio se le llamó ''Olga de Cuba'', porque mostraba no sólo su voz, sino su ''cubanía'' como cualidad esencial. ''¡A mí me duele tanto lo de mi país!'', declaró la artista. ``Y el que no quiere a su patria no quiere a nadie''. Esa fuerza sentimental la trasmitió con una voz de amplio registro que subió a las alturas líricas y bajó a las tonalidades más graves. Miénteme, de Chamaco Domínguez, grabada en 1954, fue la canción que la marcó para siempre con el sello distintivo de su voz. En la sala fue coreada por los asistentes en homenaje. Pero ella tenía en su bagaje musical muchas más anécdotas que apuntaron al camino de su fama y que divulgará más ampliamente en su autobiografía, cuya publicación se tramita para el 2009. En la audiencia se encontraba Mario Clavell, el compositor que le dio uno de sus grandes éxitos, Sin mí, y también Lacho Rivero, hijo del legendario Facundo Rivero que avanzó la carrera de la Guillot. Olga María Touzet, su hija, contestó preguntas del público, divulgando la generosidad de su madre y aclarando su posición política con respecto a Cuba. Un fragmento del documental de Hugo Barroso con una rara grabación de Beny Moré y Olga Guillot a dúo, comenzó la presentación, en éste había testimonios de famosos, como el de Armando Manzanero llamándola la dama de la canción, y el de Valentín Trujillo calificándola de innovadora y renovadora. `LLUVIA GRIS' Fue Stormy Weather/Lluvia gris, que Lena Horne cantaba en este país, lo que le dio la fama a Olga Guillot en 1945. Se le oyó en el salón en esa temprana grabación con una voz diáfana como limpio cristal. Ramón Sabat, dueño de la única disquera en Cuba de entonces, Panart, le dio la oportunidad, porque faltaba una cantante del cuarteto Siboney, al que ella pertenecía, y la directora Isolina Carrillo dio permiso para que Olga la grabara como solo, contó la artista. Fue contratada para la Mil Diez, una radio política, pero que para los que allí laboraron, Cachao, Rita Montaner, Arsenio Rodríguez y muchos más, fue la cuna artística del feeling, música muy afectiva y nada política. José Antonio Méndez, uno de sus creadores, colaboraba en la emisora y le dedicó La gloria eres tú a la bolerista, contó Guillot. El gran Bebo Valdés, que era su repertorista, le hizo el arreglo que se convirtió en un gran hit. Si Cuba fue su madre, México fue su madrina, país donde se admira y quiere a Olga Guillot como si fuera propia, y donde cantó en 17 películas. En 1957, Tú me acostumbraste, de Frank Domínguez, fue su consagración, para ella y para el compositor, pues se dio a conocer en toda Latinoamérica. ''Me la aprendí con Bola de Nieve en el Capri'', confesó la cantante, porque todos ellos hacían temporadas en los nightclubs de La Habana, como Sans Souci, Montmartre, Tropicana, Capri y el Club 21. ''Dondequiera que canto, si no canto ésa no me puedo ir'', añadió. También habló de su gran amistad con Celia Cruz y Elena Burke, todo lo que contará en su libro, que ya todos estamos ansiosos por leer. `PIEDRA POR PIEDRA' Una breve mención para una tarde inolvidable, que pronto se repetirá en la Casa Bacardí de la Universidad de Miami, con Ernesto Díaz Rodríguez, el poeta libertador que habla a los niños, al amor y a la dignidad humana. Aunque es el secretario general de Alpha 66, y fue preso --por 22 años-- en Cuba, paradójicamente es también ''el autor de la mejor poesía infantil de Cuba del siglo XX'', en palabras de Angel Cuadra, su mentor y amigo, quien lo presentó en la reunión del Pen Club en el Koubek Center. Era pescador analfabeto cuando entró en prisión y las rejas le liberaron la mente y el espíritu al aprender la ilusión de la palabra. Su nuevo libro Piedra por piedra/Stone for Stone (Authorhouse), lo coloca en las fronteras de la poesía universal. Escrito en las celdas tapiadas de Boniato y traducido por Ed Winograd e Ildara Klee, es una obra que proclama la capacidad del espíritu en situaciones deshumanizantes: ''el amor, la libertad, la resistencia y el deseo ante la adversidad'', en palabras de Armando Alvarez Bravo, presidente actual del Pen

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