Edwards se apoya en Enrique Lihn para evocar su juventud en "La casa de Dostoievsky"

Este artículo es de hace 12 años
El escritor chileno Jorge Edwards se inspira libremente en la figura de su compatriota y poeta Enrique Lihn para evocar su juventud en "La casa de Dostoievsky", novela galardonada con el Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta-Casamérica 2008. Edwards presentó hoy en Madrid está obra en un acto junto al finalista del premio, el colombiano Fernando Quiroz, con "Justos por pecadores". "La casa de Dostoievsky" tiene como protagonista a un Poeta, con mayúscula y nombre incierto, pero inspirado de alguna manera en Enrique Lihn (1929-88), amigo de Edwards. La vida de Lihn permite al autor adentrarse en el Chile de los años 50, el París al que iban a parar los intelectuales de medio mundo y la Cuba de los principios de la revolución, antes de regresar al Chile de Salvador Allende y de la dictadura de Pinochet. La Casa de Dostoievsky en la que vive el Poeta de la novela y que sirve de refugio para pintores y escritores tiene mucho que ver con "las habitaciones" en las que vivía Enrique Lihn. En ellas, recordaba hoy Edwards, "se acumulaban los objetos más extraños, desde papeles y libros hasta zapatos, camisas viejas" y diferentes artilugios. El escritor chileno aseguró que origen de esta novela es un cuento de sesenta páginas que transformó luego hasta convertirlo en la obra ganadora del Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta-Casa de América. Afirmó que es una novela "de indagación más que de respuestas. Su escritura me reveló algunas cosas y me oscureció otras" y añadió que en la actualidad no tiene "casi ninguna respuesta" para algunas de las preguntas que plantea. Lo que desfila por el libro es la juventud de Edwards, quien hoy reconoció tener "nostalgia de aquellos tiempos", aunque también está "contento de haber escapado de ellos". De su país afirmó que "afortunadamente, ya queda muy poco" del período de dictadura de Augusto Pinochet. Respecto a Cuba, también presente en la novela, Edwards dijo sentirse "optimista" con la situación que se vive actualmente y agregó que los cambios que se están produciendo, aunque "parecen pequeños desde fuera", constituyen "un progreso" y "son importantes". "Esos cambios crean una dinámica de la historia que no creo que sea reversible", según Edwards, que fue embajador en la isla caribeña en los 70 y cuya salida plasmó en "Persona non grata". Ahora siente mucha curiosidad por volver, hasta el punto de que confesó que quizá "de repente" rompa "todas sus promesas" y regrese a La Habana. La novela recrea desde la ficción el "caso Padilla" y el cisma que originó en la intelectualidad de la época la persecución del poeta disidente. Ese caso lo enemistó con algunos amigos escritores, como Mario Vargas Llosa o Julio Cortázar. A este último no volvió a verlo después de "Persona non grata", mientras que de Gabriel García Márquez sigue siendo amigo, porque "en el fondo, es mucho menos principista que Cortázar". La novela finalista, "Justos por pecadores", ha sido escrita por Fernando Quiroz, editor cultural y columnista del diario "El Tiempo". En ella recrea parte de sus propias vivencias con el Opus Dei, ya que se educó en uno de sus colegios cuando era muy joven, y los métodos de captación que utiliza la congregación: "Pertenecer al Opus es algo que te atormenta durante años y que te deja huellas", aseguró hoy.

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