Renace el plan de cría de cerdos y mejoran sus resultados en La Habana

Este artículo es de hace 12 años
El actual programa porcino de La Habana, obra de un millonario proceso inversionista, contempló en su diseño original suficientes recursos para un estable y progresivo desarrollo de la masa animal. El montaje de tecnologías de avanzada y el incremento en la producción de piensos criollo y líquido, el pasado 2007 dejó alentadoras señales de mejoría al lograrse 18 512 toneladas. Este registro superó ampliamente lo conseguido en el 2006 y se acercó al año que más carne entregaron, 18 848 toneladas en 1986. Hoy existen condiciones para alcanzar las 20 000 toneladas en el año. La aspiración de volver a la época favorable y pasar a un estadio superior lo corrobora el balance de enero-mayo, en que la entrega fue de 9 876 toneladas. Eso permitió a la empresa satisfacer sus compromisos, en especial con el balance nacional, y la sustitución de carne de cerdo importada cuyo precio en el mercado internacional aumenta por día. Asegurar la base alimentaria Hoy el sostén principal de la base alimentaria se compra en el exterior a precios cada vez más elevados. Por eso el trabajo se concentra en la búsqueda de fuentes alternativas de alimentos poco usadas, que engordan el animal, lo preservan y, a la vez, disminuyen el costo de la tonelada de carne. No podemos confiar solo en el pienso que se compra afuera. Para mantener en estado saludable las reproductoras se utilizan desechos de cosechas, entre ellos de plátano y ñame, de valioso contenido proteico y que, incluso, previenen ciertas enfermedades. El 39% de la carne del plan de la entidad habanera se compra a particulares mediante convenios que incluyen asistencia técnica y sanitaria, y el 61% lo suministran granjas estatales. A los criadores individuales respaldados por convenios, con animales en preceba se les garantiza el 70% de los alimentos y el 90% a los que se encargan de las reproductoras. Para cada una de esas modalidades existen, al comprarse el cerdo, diferentes niveles de pago por kilogramo que estimulan al productor particular. La modernización de varias granjas, el tratamiento de los residuales, la construcción de 22 naves de ceba, la reapertura de cuatro unidades de cría y un centro de inseminación, el montaje de 77 biodigestores, buena parte en productores privados sobre la cuenca del río Ariguanabo, los 43 silos para pienso de ceba y la instalación de 15 kilómetros de cerca perimetral en unidades no protegidas, aparecen entre las obras que se acometen. La calidad y frutos de este programa empiezan en la unidad porcina Jigüe, cuya misión es garantizar animales machos de reemplazo (sementales). Los cerca de 1 700 trabajadores del sistema porcino habanero observan, con mucha confianza y seguridad, el renacer de sus instalaciones lo cual les permite aportar más carne y mejorar sus ingresos, aunque falta por hacer en organización, disciplina, sentido de pertenencia y lograr que la conversión alimento-carne sea cada vez más favorable. La carne de cerdo mantiene todavía un precio de venta muy alto, pero se acabaron las interminables colas de épocas no lejanas.

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