En La Habana, Cuba Reabren Basílica Menor del Convento San Francisco de Asís

Este artículo es de hace 12 años
Del genio más grande y divino nacido en Salzburgo, Alemania, hace 252 años, interpretaron sus obras el joven y laureado pianista, y la Orquesta de Cámara Música Eterna, bajo la dirección del Maestro Guido López-Gavilán. En la sala de conciertos enclavada en las naves de la antigua Iglesia de San Francisco fundada en el siglo XVI, el público disfrutó de la pericia de Aldo en el Andante cantabile con espressione de la Sonata en La Menor, KV 310. También la prestigiosa agrupación musical, que ha cosechado éxitos en escenarios internacionales, deleitó al auditorio con los cuatro movimientos de la Pequeña Serenata Nocturna, KV 525. La riqueza del mundo interior del benjamín de la familia López-Gavilán Junco, una vez más cobró altura al regalar de su repertorio autoral piezas con alta dosis de añoranza, nostalgia e imaginación como En algún otro lugar, De Princesas, Castillos y Puntos Suspensivos, Me voy Pa'Cuba y Bossita de Verano. Colofón de la cita musical fue el binomio padre-director e hijo- intérprete al fundirse en Epílogo, obra pletórica en contrastes borrascosos y parsimoniosos, que además en ciertos pasajes melódicos jugueteó con otros dúos conformados por el contrabajista Víctor Soto y el clarinetista Alejandro Calzadilla. Memorias de un abuelo y Ecplise también se dejaron escuchar por las manos de Aldo sobre el teclado y la conducción orquestal de Guido. (PL)

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