Sorprende Sosabravo con nueva exposición en Galería Servando Cabrera

Este artículo es de hace 12 años
El maestro Sosabravo ha vuelto a sorprendernos. Esta vez desde las paredes del Museo Biblioteca Servando Cabrera -en una nueva sala habilitada para las muestras transitorias- precisamente con una exposición que lleva implícita la curiosidad e imaginación del público: Un margen a la sorpresa. Y según confesó el artista, esa conmoción, ese viaje a lo desconocido que implica la obra de arte, sobre todo si tiene como credenciales tal título, es algo que incluso él aún intenta descubrir, sorprenderse a sí mismo.  Como es costumbre ya en su trabajo, esta muestra expresa la versatilidad creativa de Sosabravo, quien magistralmente ha sabido conquistar tinta, papel, lienzo, barro, vidrio y metal, los cuales, con el paso de los años, reconocen las manos de su dueño.  Vuelven entonces en Un margen a la sorpresa las esencias y musas con las que ha trabajado el Premio Nacional de Artes Plásticas: las figuras humanas coexistiendo con otras especies, algunas reales, otras pertenecientes al mundo onírico; los colores; las mezclas que advierten enigmas detrás de las costuras en los rostros de los personajes; el carácter lúdico y de diversión que sugieren sus cuadros y que seguramente él también experimenta durante el acto creativo antes de ponerlas a consideración de los espectadores, porque como el propio maestro ha declarado alguna vez, sigue siendo un niño.  No están aquí los grandes lienzos pues la pequeña y nueva sala del museo fue más propicia para piezas escultóricas de menores dimensiones y dibujos en acrílico y tinta, quizás recordando la vieja práctica de intercambiar dibujos entre Alfredo Sosabravo y Servando Cabrera, quienes fueron muy amigos.  En este margen a la sorpresa encontramos un Aquarium que también tiene de zoológico, con mariposas, pájaros y flores, creando un paisaje independiente dentro de la propia figura del pez de cristal de Murano, con esa técnica en la que él incursiona hace aproximadamente una década, fuera de Cuba y que le permite traernos después las más bellas piezas, llenas de fantasía y con los colores que muchas veces no sabemos distinguir en la luz, pero sí soñarlos a través de la mirada de su autor. Es algo así como un arco iris, pero yo diría que más bello.  Junto a esa pieza que bien parece una fiesta, así mismo Sosabravo nos conmueve con la tristeza que el bronce, ese austero y rígido material, vuelve tan frágil como el maltratado cuerpo de una Mujer cosida. O con un hombre -hecho de la arcilla que durmió alguna vez en el fuego- al que se le llenó la cabeza de pájaros de tanto soñar. Y en ese trance nos provoca una carcajada al contemplar una alegoría a la Venus de Sandro Botticelli, con un cuadro que recuerda una expresión popular y tan cubana como La rubia dando la hora.  Sosabravo proyecta una exposición para sus 80 años, en 2010, en el Museo Nacional de Bellas Artes, con piezas de grandes dimensiones que desde hace algún tiempo recorren galerías de Europa.  Este año, cuando se cumple medio siglo de su primera exposición confiesa que, después de haber alcanzado ciertas metas en la creación, la sensación por su trabajo es ciertamente distinta, pero que sin dudas de los primeros años siempre le queda el entusiasmo y la pasión, ingredientes que a un artista no le pueden faltar. La exposición estará abierta al público los meses de agosto y septiembre en el museo biblioteca Servando Cabrera e inaugura así un espacio para muestras personales de los artistas cubanos en esa instalación. Fuente: CubaSi 

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