Expresa experto que "Gustav" e "Ike" arrasaron a Cuba "como si fuera un tsunami"

Este artículo es de hace 12 años
Richard Haep se pasa las manos por la cara, tratando de borrar el cansancio. El experto alemán en agricultura dirige desde La Habana los 36 proyectos que la ONG Agro Acción Alemania tiene desde hace 15 años en la isla, y que tras el paso dos devastadores huracanes en apenas una semana, "Gustav" e "Ike", han quedado muy dañados. Como todo el país, dice. "Los huracanes han sido para Cuba como un tsunami. Toda Cuba está patas arriba", afirma Haep en entrevista con la agencia dpa. Tras recorrer junto a sus colaboradores buena parte de los territorios afectados, no le cabe duda: "En cálculos conservadores, estimaría los daños en 10.000 millones de dólares". Es decir, "casi una quinta parte del producto interno bruto de Cuba en 2007". Por si la cifra no impresionara, una comparación: "Es como si Alemania sufriera pérdidas económicas por 400.000 millones de dólares". Con el avance de "Ike" hacia Estados Unidos, la atención mundial se centra en la amenaza que el huracán representa para la primera economía del mundo. Además, los ciclones dejaron un reguero de muertes en el Caribe -más de 500 sólo en Haití- que, frente a los siete contados en Cuba, dan la impresión de que la isla "puede ponerse en pie por sí misma", admite. Pero eso constituye una percepción errónea, advierte de inmediato. Entre los dos huracanes, Cuba sufrió daños "en su totalidad". Una afectación que además conllevará, advierte, problemas inmediatos y hasta a largo plazo. "El mayor problema serán seguramente los efectos a medio plazo: todavía hay cientos de miles de personas en refugios porque sus casas han quedado destruidas, también las escuelas y otras instalaciones". A lo que se une otra preocupación: "El país tiene que ser alimentado. Cuba importa el 84 por ciento de los alimentos básicos que reparte por la libreta subsidiada, y que constituyen la mitad de las calorías que necesita la población", recuerda. "Eso supuso 2.000 millones de dólares para Cuba en 2007 que, con los crecientes precios de los alimentos, al menos se incrementará a 3.000 millones de dólares para la misma cantidad de productos este año", calcula. Un problema que se agrava por el hecho de que "las reservas cubanas han sido destruidas", advierte el experto en agricultura, recordando que "en principio, el 75 por ciento de la cosecha del país está afectada: los platanales, patatas, el boniato, la yuca pero también frutas y verduras". El viceministro de Agricultura, Alcides López Labrada, había informado la víspera de que 700 000 toneladas de alimentos resultaron dañadas en todo el país. "Y si Cuba entra en una crisis alimentaria, tendrá que importar alimentos, pero internacionalmente no tiene línea de crédito. Lo que quiere decir que vamos a entrar en una situación verdaderamente difícil en lo que respecta a la alimentación", apunta Haep. Ahí, continúa, se unen los problemas más a largo plazo, y que se centran básicamente en la agricultura, un sector que el gobierno de Raúl Castro trataba de incentivar en los últimos meses con medidas como la entrega en usufructo de las tierras ociosas de cultivo -el 53 por ciento de las que tiene el país- o el incremento de los precios pagados a los agricultores por sus productos. "Tras los huracanes, toda la agricultura vuelve al punto cero", alerta Haep. "Son necesarias inversiones iniciales, hay que reconstruir la infraestructura productiva, hay que proporcionar semillas para que los agricultores puedan volver a producir y, sobre todo, hay que crear las condiciones para que puedan volver a producir: el agricultor tiene que saber tras perder su casa dónde va a dormir su hijo esta noche, a dónde irá mañana a la escuela, qué va a comer...". "Además, se necesitan inversiones masivas y en estos momentos no está claro de dónde va a salir el dinero para ello", advierte. Un problema agravado por la especial situación política de Cuba, enfrentada a Estados Unidos por el embargo impuesto por Washington desde hace más de cuatro décadas y en términos difíciles con la Unión Europea desde que ésta le aplicara sanciones en 2003, pese a su suspensión el pasado junio. "Creo que el tema de las ayudas internacionales se ha discutido mucho de manera interna, pero cuando toman una decisión, se obedece de arriba a abajo, así funciona Cuba", cree el agrónomo. Algo que, más allá de políticas, tiene un efecto colateral: "Los que cargan con las consecuencias en este caso son las muchas personas que podrían haberse beneficiado con el dinero", lamenta Haep. Fuente: DiarioCoLatino.com

Este artículo es de hace 12 años

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