Paso del Ike por Gibara

Este artículo es de hace 11 años
El desastre es total, las primeras hiladas de casas frente al mar eran de gente muy humilde, hechas sin los materiales adecuados y todas con techos de tejas. Contra ellas golpeó la furia de Ike, cuando aún era un poderoso huracán fuerza tres. La mayoría de la gente lo perdió todo, sus viviendas, los equipos electrodomésticos, los muebles, los colchones y hasta la ropa. "Es que no creíamos que pudiera ocurrir porque nunca había pasado algo así" me dicen los vecinos del barrio Pueblo Nuevo. Sin hogar   Cientos de damnificados permanecen albergados en centros educativos a la espera de una solución.  A diferencia de Pinar del Río, la zona oriental ha logrado esquivar los ciclones durante décadas, "el último fue el Flora hace 50 años y solo fue agua", me comenta muy sorprendida una anciana con mucha vida vivida. Cientos de personas permanecen aún evacuadas en centros escolares adaptados con colchones, cocina y un consultorio médico, no saben cuándo volverán a sus hogares porque estos desaparecieron, los vientos de Ike los devoraron. René Rodríguez es logopeda en una escuela y nos cuenta que ahora ha tenido que hacerse cargo de 250 evacuados que se refugian en las aulas de su colegio, 30 de ellos niños, 18 ancianos y 2 embarazadas. Una situación que nadie sabe cuánto se prolongara. "Lo perdí todo, solo tenemos la ropita que pudimos recoger", nos cuenta la evacuada Margarita Velázquez y agrega que "la casa mía la dejó hecha una amasijo de cosas, allá en el monte no se puede salvar nada, ni las camas". Tienen un techo seguro, comida y atención médica pero cuando levantan la vista hacia el futuro no llegan a ver el final del túnel. Margarita explica que "nos van a mantener albergados hasta que nos puedan hacer una casita". El problema es que no hay donde albergarlos, salvo que queden en los centros escolares donde están ahora y eso implicaría que en Gibara no podría empezar el curso este año. La situación no presenta ninguna solución sencilla. Tristeza   Lucila Rodríguez, en silla de ruedas, perdió su casa junto a la Bahía.Mucha de esta gente perdió hasta la ropa pero ya empezó una recolección de prendas. Los que perdieron menos donan camisas, pantalones, faldas y blusas, gracias a eso, en el centro de evacuación el hijo de Magalys Aines puede vestirse. Lucila Rodríguez es la presidenta de la Asociación de Impedidos Físico-motores de Gibara. Vivía en una humilde casa en la misma entrada de la Bahía. Desde su patio se contempla el mejor de los paisajes, pero Ike dejó claro que ni a eso tienen derecho los pobres. El huracán se llevó el 80% de la casa y el resto está a punto de caer. Desde su silla de ruedas afirma que sólo le "queda esperar la ayuda del gobierno porque lo perdí todo" y agrega que "el problema es que en esta situación estamos todos".   Hasta las edificaciones más robustas sucumbieron a la embestida del huracán Ike.  Ya han llegado camiones militares con miles de tejas de fibrocemento para techar las viviendas, pero eso no resuelve el problema de los que tienen derribos totales en sus casas. Ellos necesitarán muchos más materiales de construcción. En el pueblo aun no hay luz y el agua no está en muy buenas condiciones, los teléfonos no tienen carga, las calles están llenas de escombros y ramas y en los rostros se refleja la tristeza. Están convencidos de que Gibara ya nunca será Gibara. Fuente: BBC Mundo

Este artículo es de hace 11 años

Archivado en:

Playlist de videos en CiberCuba


Comentarios


¿Tienes algo que reportar? escribe a CiberCuba:

editores@cibercuba.com

 +34621383985