¿Consultas de pediatría en un portal?

Este artículo es de hace 11 años
Andar Vueltabajo después de un mes de la catástrofe provocada por los huracanes Gustav y Ike, puede traer sorpresas insospechadas. Una de ellas nos esperaba en el barrio de La Coronela, en el municipio de San Cristóbal. En el portal de la casa de Librada Maqueo Domínguez había un ajetreo singular; el llanto de los recién nacidos atrajo la atención, ¿habría un parto múltiple en esa familia? Ella nos sacó de la duda: “Aquí está instalado el consultorio del médico de la familia, porque su edificación se quedó sin techo. Hoy están dando en mi portal las consultas de pediatría, y el especialista, la doctora y la enfermera de la familia reciben a los bebés y a sus padres. “Cuando supimos que el huracán pasaría por esta zona, albergamos en esta casa a un centenar de personas, casi todas de la familia. Luego recibí una nota de los compañeros del Gobierno del municipio de San Cristóbal solicitando el espacio de mi portal para realizar las consultas; por supuesto, no podía negarme”. El pediatra Rigoberto González atiende con amabilidad a cada paciente, “la mayoría son niños sanos, recién nacidos. Casi toda la infraestructura de salud de estos municipios fue afectada, los consultorios adonde nosotros vamos habitualmente dos veces al mes los hemos tenido que improvisar en espacios como estos; lo más importante ahora es ver al niño, recibirlo en el área y orientar a la madre en su manejo. “Los vecinos son muy cooperativos, se conocen desde hace mucho tiempo, y se apoyan mutuamente. Es importante dar el espacio para la atención primaria, sobre todo porque generalmente después de estos eventos aparecen enfermedades, y es preciso prevenir consecuencias epidemiológicas”. En estas condiciones se produjo el estreno en la zona de la residente en Medicina General Integral, Nerisleidy Felipe, quien laboró el primer año posterior a su graduación en un consultorio de la montaña. “Lo más importante para mí es el recibimiento que me han dado los vecinos y espero poder atenderlos con dedicación y esmero”. Sobrecogedora es la imagen que encontramos en una pequeña plantación de palmas oleaginosas, que crecía desde hace más de 40 años al borde de la Carretera Central, en el lugar conocido como Mango Jobo. Después de Gustav hemos visto muchas palmeras derribadas, pero nunca tantas juntas como las que yacen en aquel jardín, donde se sembraron más de mil 50 plantas para realizar un experimento. “El paso del ciclón fue terrible; mi hijo —ingeniero— corría de un lado para otro de la casa tratando de ver lo que pasaba, pero solo sentíamos las palmas caer de un lado y por el otro veíamos algo así como una nube de viento y de agua. “Este lugar tan bello se convirtió en un cementerio, y no hay quien soporte el calor del sol dentro de esta casa, que siempre estuvo protegida por ellas”, dijo Migdalia Martínez, quien vive al borde del palmar. Luego de que cesaron los vientos y las lluvias, los trabajadores del lugar se dieron a la tarea de recortar las plantas que quedaron afectadas pero estaban en pie, para luego recoger los troncos derribados. Mas la tarea será difícil, pues para devolverle la belleza al lugar será preciso volver a plantar simientes y esperar a que las palmas oleaginosas vuelvan a crecer. Fuente: Trabajadores

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