Ruinas de cafetales franceses resistieron en Cuba furia de huracanes

Este artículo es de hace 12 años
Entre la floresta de este extremo del país asoman las siluetas de las haciendas cafetaleras erigidas por colonos franceses en el siglo XIX, las que soportaron el impacto de los recientes huracanes. Los vestigios de las edificaciones resistieron los embates de Gustav e Ike, el primero acompañado por descomunales ráfagas de viento y su sucesor por excesivas precipitaciones. Jorge Freddy Ramírez, estudioso de esas reliquias patrimoniales, opina que la fortaleza de las paredes erigidas con peñascos del lugar, es una de las razones de su perdurabilidad. Comentó que las ruinas subsisten pese a la furia de la naturaleza como huella tangible de una cultura que se adueñó de la Sierra del Rosario durante más 200 años. Los galos, huídos a Cuba tras los sucesos de la Revolución de Haití (1789), fomentaron ese cultivo en las montañas de la zona suroriental del archipiélago y en menor medida en esa área pinareña, ubicada a 51 kilómetros al oeste de La Habana. La vegetación del paraje, declarado por la UNESCO Reserva de la Biosfera, cobija aún los contornos de las casonas, barracones, almacenes y caminos. Transitadas dos centurias, se conservan rastros de los cafetales Santa Serafina, La Victoria, San Pedro, Santa Catalina y La Unión, donde es apreciable el alto grado de especialización con que fueron diseñados, precisó el investigador. El Buena Vista, reconstruido con fines históricos, es uno de los máximos exponentes de esa modalidad arquitectónica. En una colina en el sitio más estrecho de la Isla, perviven elementos originales de aquel movimiento para el procesamiento del cafeto. Las ruinas parcialmente restauradas, regalan a lugareños y visitantes un curioso episodio de la agronomía insular, que dejó su impronta en la identidad de ese paraje. La proliferación de esta variante de plantación obedeció a la gran demanda del grano en el mercado internacional, a consecuencia de la quiebra de la economía haitiana, primer productor en aquel entonces. En Pinar del Río se construyeron después de l802 unas 100 haciendas cafetaleras y más de 70 están actualmente en proceso de estudio y restauración. Cada obra revela su propia historia y obsequia un escenario donde perdura el recuerdo de aquellos hombres y mujeres que viajaron a la Mayor de las Antillas en tan peculiares circunstancias, enfatizó. Fuente: Prensa Latina

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