El cine cubano cada vez traspasa más fronteras y se integra al resto

Este artículo es de hace 12 años
Actor, pintor, escultor y codirector de documentales. Jorge Perrugoría comenzó en el teatro y con el tiempo se ha convertido en una de las grandes figuras del cine cubano. Su paso por la película 'Fresa y chocolate' le abrió las puertas del celuloide internacional y pasó a interpretar personajes tan diversos como el camionero machista de 'Guantanamera' o el pícaro glotón de 'Lista de espera'. En su nuevo trabajo, 'El cuerno de la abundancia', que ha dirigido Juan Carlos Tabío, interpreta a Bernardito, un joven bueno e inocente que busca ciegamente una solución para escapar de sus problemas y los de su familia. La mayor pasión del actor es hacer películas, aunque lo que más relaja es el arte. Pintar es su particular manera de «expresar las inquietudes». Con varios premios a sus espaldas, reconoce que el cine cubano no atraviesa su mejor momento, pero que las coproducciones «son de gran ayuda para avanzar». -¿Tenía ganas de hacer comedia? -Sí. Es el género que más me gusta. Junto a 'Lista de espera' o 'Guantanamera' con esta película disfruté mucho del rodaje porque tiene tramas inteligentes y con cierta repercusión en el espectador, transmiten moraleja. -¿Qué mensaje cree que quiere dar a entender el director? -Que los sueños a veces se cumplen. Pretende reflejar la realidad cubana. Los personajes viajan por sus sueños y desean materializarlos, aspiran a un cambio. El pueblo cubano también anhela un giro en sus vidas, algo que mejore la penosa situación que atraviesa. -¿En qué momento se encuentra el cine cubano? -Actualmente hay todo un movimiento de gente joven. La tecnología se ha democratizado y ha sido un camino inteligente para los que quieren hacer cine. Hay muchos directores noveles que ya tienen 'operas primas'. Nuestro cine cada vez traspasa más fronteras y se integra con el resto. -¿Qué grandes diferencias encuentra con el cine español? -Cada vez menos gracias a las coproducciones. La gran excepción es que en España hay más posibilidades en varios sentidos, sobre todo en el presupuestario. Por lo general están bastante igualados. -En su momento hizo teatro. ¿Ha abandonado el género? -Actué durante diez años y me encantaba pero cuando empecé en el cine me enamoré y lo dejé. Este mundo fue un descubrimiento y me fascina hacer películas. Aunque probablemente el teatro solamente esté aparcado temporalmente. -El arte es otra de sus pasiones. ¿Cuál es la base de sus creaciones? -Hace varios años que hago exposiciones personales y colectivas. Lo que más me gusta del mundo es la pintura pero la dejé cuando descubrí el teatro. Es una manera de expresar mis inquietudes y la he recuperado porque me relaja pintar entre película y película. -Su paso por 'Fresa y chocolate' marcó un antes y un después en su carrera. ¿Cómo lo recuerda? -Fue un aprendizaje en todos los sentidos. Trabajé con maestros como Tomás Gutierrez Alea o Juan Carlos Tabío. También aprendí de mi propio personaje, Diego, que tenía un bagaje personal mucho más amplio que el mío. Me aportó algo indescriptible. -¿Le abrió puertas en el cine? -Sí. Yo era un actor que solo tenía posibilidades de trabajar en Cuba. En aquel momento era imposible pensar en otra cosa pero la película me abrió un océano de posibilidades, sobre todo en el cine latinoamericano y en el español. -¿Tiene algún proyecto en mente? -Seguir trabajando en el cine. Estoy a punto de estrenar en España la película 'La Mala', una coproducción española-cubana -que se proyecta esta noche en la Seminci. Además sigo con el arte. Fuente: NorteCastilla.es

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