Cuba: mortalidad infantil de 5,3 por cada mil nacidos vivos

Este artículo es de hace 12 años
Cuba exhibe una mortalidad infantil de 5,3 por cada mil nacidos vivos desde hace dos años, lo que contrasta con aquel índice encontrado al triunfo de la Revolución, en 1959, de más de 45, muestra de la voluntad política y la prioridad dada por el Estado de la Isla, al supremo interés de que nada hay más importante que un niño. Así se conoció en la sesión inaugural del XXVI Congreso Nacional de Pediatría, que reúne en el Palacio de las Convenciones de la capital de la Isla, a unos 600 delegados, de ellos 200 extranjeros, evento que coincide con el IV Simposio Internacional de Terapia Intensiva, Neonatal y Pediátrica, y que se extenderán hasta el 14 de noviembre próximo. El doctor Fernando Domínguez Dieppa, presidente de la Sociedad Cubana de Pediatría, en una conferencia magistral en la mañana de este miércoles, se refirió a la historia, actualidad y perspectivas de la pediatría en la Isla, y al desarrollo de esta sociedad especializada, que este año cumple su 80 aniversario. Recordó que en 1970 dió inicio en el país el primer programa de atención integral al niño, y diez años más tarde, en la década del 80, el segundo, con una reducción significativa de los índices de mortalidad infantil, por debajo de 20. Sin embargo, más que estadísticas, se trata de la salud y la elevación de la calidad de vida de los pequeños, y de que menos familias enfrenten la pérdida de uno de ellos. Dijo que en Cuba el 99% de los niños cumplen cinco años, y es menos del 1% los que fallecen, a causa de malformaciones congénitas, tumores malignos o enfermedades graves. "El país trabaja incansablemente no sólo por aumentar la asistencia médica, sino también por la prevención, lo que se traduce en que cada día existan más niños con el peso requerido al nacer, con las vacunas que requieren, con la alimentación adecuada", destacó. Las afectaciones del bloqueo económico, material y financiero que impone el gobierno de Estados Unidos a Cuba desde hace casi cincuenta años cobró forma en dos ejemplos citados por Domínguez Dieppa: los medicamentos para niños con enfermedades malignas, que el país se ve obligado a adquirir en mercados lejanos, y que no siempre se cuenta con estos en el momento oportuno; y la imposibilidad de adquirir medicamentos surfactantes para contrarrestar la insuficiencia pulmonar en niños prematuros, durante una etapa en la que Cuba tuvo dificultades para fabricarlos.  De esto último explicó que Cuba produce desde 1990 el Surfacen, y que tras ese período difìcil, por suerte ya la producción es estable, a cargo del Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria (CENSA), ubicado en el habanero municipio de San José de las Lajas. Fuente: Trabajadores

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