Empleada de una agencia de viajes local de Argentina estafó a más de 200 personas

Este artículo es de hace 11 años
El reducido local de dos pisos estaba copado, no sólo por la cuarentena de personas, sino también por la tensión, el malestar y una enrarecida atmósfera donde no hacía falta ninguna chispa para que la mecha se encienda y todo explote. Con sus recibos apócrifos en mano, más de 40 personas fueron llegando de a poco esta mañana a la sede de Operadores Mendoza Viajes (Peatonal Sarmiento 130) con la furia rechinando entre sus dientes: iban a buscar los pasajes para sus vacaciones, aquellos que con tanto esfuerzo habían pagado en efectivo –o estaban pagando con tarjeta de crédito- y en el lugar se enteraban que, para los registros de la empresa, no habían adquirido ningún paquete ni mucho menos tenían las reservas. Pero esa no era la única coincidencia de las víctimas. Todas habían sido atendidos por Lima María Sánchez, una colombiana treintañera que llevaba más de un año y medio trabajando en el lugar y que era una de las predilectas de los clientes. Y el “llevaba” no es casual, ya que –según las autoridades de la firma y sus compañeros de trabajo- no ha dado señales de vida desde el sábado, cuando la vieron por última vez. Si bien no fue confirmado oficialmente el monto de las estafas, superaría ampliamente los 200.000 de pesos e, incluso, se hablaba de que podía llegar a los 600.000. Furiosos, los damnificados fuero recibidos en la planta alta por el presidente de la firma, Ricardo Beccaceci –quien además es presidente de la Cámara de Turismo de Mendoza-, quien con total parsimonia intentó brindarle a las víctimas su versión, en la que la firma también aparece como una damnificada de Sánchez, ya que la mujer había actuado por su cuenta y su ilícito no incluía a la empresa, sino que la usaba como cortina. Sin embargo, esa versión no les resultó verosímil a los compradores engañados, quienes repudiaron la declaración de Beccaceci, indicando que estaban convencidos de que la empresa estaba detrás de esta gran estafa. “Esto es fácil. De acá no nos vamos sin los pasajes o la plata. De acá nadie se va a mover”, repetían una y otra vez aquellos que se habían proclamado como voceros de los estafados. Incluso, uno de ellos había llevado un talonario con números que empezó a repartir entre los damnificados, para que cara a cara Beccaceci le diera una solución. Para ese momento, cerca de media mañana, entre tanta gente habían abogados y hasta una escribana que certificó el compromiso de Beccaceci. Aparándose en los “32 años de trayectoria de la empresa”, el presidente de la firma se comprometió de palabra a devolverles a los damnificados uno por uno el dinero o a darle un pasaje “real”, aunque pocos fueron los que realmente creyeron que el hombre cumpliría su palabra y el “de acá no se mueve nadie” se empezó a repetir con mayor frecuencia. Historia de una estafa “Era como la doctora Lina, toda la gente venía y hacía cola para que los atienda ella y había cola en su escritorio, aunque los otros estén vacíos. Era muy carismática y la preferida de todos”. Con esa idea, tan clara como concisa, algunos de los compañeros de la colombiana la describían, en riguroso off the record. Este contagiable buen sentido del humor, sumado a las facilidades que la mujer les presentaba a los clientes para que puedan acceder a un paquete turístico eran el coctel perfecto para que las víctimas, mansas e ingenuas, entraran en su embuste. Con la aproximación del verano en el calendario, el movimiento en la agencia se fue intensificando y los que preferían a Lina cada vez fueron más. Así fue como la caribeña vendió todo tipo de paquetes turísticos, con destinos de lo más variado que iban desde Cuba hasta Francia, pasando por Brasil, México y España. Pero las patas de la mentira de la estafadora no eran tan cortas como reza el refrán. La mayoría de los paquetes fueron adquiridos en septiembre, con la intención de que sus compradores salieran de viaje a fin de año. Cuando llegó diciembre, aquellos que habían comprado –o reservado- con 3 meses de anticipación volvieron a la operadora con la idea de retirar sus pasajes. Pero la telaraña que tejió Lina fue prácticamente perfecta, ya que con mil y una excusas, se las ingenió para tener a las vueltas a todos los compradores. “A mí me dijo que viniese esta semana, que se iba a tomar unos días ella, pero que al mostrar el comprobante, desde la empresa me iban a dar los pasajes”, detalla una de las estafadas, con una boleta con el sello de la empresa en la mano. Lo mismo sucedió con 50 personas que, aprovechando que el 2009 es el año del 50 aniversario de la Revolución Cubana, habían adquirido paquetes turísticos a poco más de 900 dólares para darle la bienvenida al año próximo en la mayor de las islas del Caribe. “Salíamos todos el jueves 25, y hoy cuando veníamos a buscar los pasajes, nos desayunamos con esto. En septiembre compramos en efectivo o empezamos a pagar los pasajes todos para irnos a Cuba y ahora nos encontramos con esto. Es triste, porque habíamos conseguido todo un contingente para viajar, muchos de nosotros por primera vez”, destacó Pablo Gareca, uno de los damnificados quien además es coordinador del área de Derechos Humanos de la Municipalidad de Guaymallén. Gareca y su esposa financiaron sus “pasajes” en poco más de 6.600 pesos. “No puede ser que este hombre venga a decir ahora que no sabía lo que hacía su empleada y que la empresa es ajena a esto, Beccaceci es cómplice, la empresa es cómplice de esta mujer, aunque quiera cargar toda la culpa sobre ella. Acá hay una empleada delincuente y un empleado que se lava las manos”, disparó por su parte Osvaldo Vega, de la Casa de la Amistad entre Argentina y Cuba. Pasajeros varados en el exterior Además de aquellos que no podrán salir de la provincia como lo tenían previsto, muchos de los presentes eran familiares de personas que habían adquirido su pasaje de manera electrónica con la empresa y que, estando en otros países, vieron como saltaba la mentira. Ese es el caso de Natalia Suriaci, cuyo esposo se encuentra varado en el aeropuerto de Barajas (Madrid) desde hace dos días, y quien ha ido y vuelto una y mil veces a la aerolínea para intentar normalizar su situación. “Todos los días hablo con él, yo le saqué el pasaje de manera electrónica y cuando lo rebotaron por primera vez, me vino de inmediato acá. Ahí le exigí a Lina que me solucione el problema, y empezó a llorar, a pedirme que no grite porque estaba su jefe cerca y la iban a echar. Me dijo que ya había solucionado todo, entonces me fui. Volví a hablar con mi marido, y otra vez me dijo que no había podido viajar. Había falseado hasta los números del registro”, destacó indignada la mujer, mientras aguardaba en el interior de la agencia. Tensa calma El ambiente era ciclotímico, por momentos muy agitado y por momentos calmo. Claro que era una tensa calma, que se interrumpía con tan solo un murmullo. Así fue como, cerca del mediodía y cuando todo parecía haberse calmado ya que Beccaceci había prometido resolver el problema de todos e, incluso ya se habían entregado los números, volvió a apoderarse el malestar de la escena. Indignados porque el titular todavía no había hablado con ninguno de los damnificados, un grupo de estafados lo increpó y, acercándose al escritorio, comenzaron a golpear las mesas y a manotear los monitores. “¡Delincuentes, hay que sacarle el teléfono!”, gritaron cuando el presidente de la agencia amenazó con llamar a la policía si no se calmaban. Cerca de las 14.30, dos efectivos llegaron al lugar, lo que indignó aún más a los compradores y caldeó un poco más los ánimos. “A nosotros tienen que protegernos de este hombre, no al revés”, le gritaban las víctimas a los policías, y en cuestión de minutos lo que eran dos uniformados pasaron a ser 4, con dos móviles estacionados sobre la Peatonal, en la puerta del local. Los policías intentaron calmar la situación, aunque tampoco tuvieron éxito. Intentaron retomar otra vez el sistema de los números para ser atendidos por Beccaceci, aunque esta vez costó un poco más ya que los compradores no confiaban en la “buena fe” del empresario. Una hora más tarde llegó el ayudante fiscal Facundo Montenegro, de la oficina Fiscal 1, y allí mantuvo una breve reunión con el titular de las firma en la que, según explicó luego el empresario, denunció judicialmente a la empleada colombiana. Durante la tarde de hoy, en tanto, aún permanecían los estafados en el interior de la agencia, siempre repitiendo la amenaza de que no se iban a ir a ningún lado sin los pasajes o la plata. Fuente: MDZ Online

Este artículo es de hace 11 años

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