La rareza de renacer en medio del ocaso

Este artículo es de hace 11 años
Fidel Colón tiene 102 años y camina por los pasillos de la que es su casa ahora; el hogar de ancianos Caridad Jaca en la ciudad de Guantánamo, ubicada a unos 900 kilómetros de la Habana. Marcelino del Río, su amigo incondicional, le ayuda y mientras entablan una animada conversación. No sé a ciencia cierta cuál era el motivo, pero sí le escuché decir a uno de los dos que había quedado como nuevo, acababa de salir de la barbería. Como Fidel y Marcelino, otros 171 adultos mayores reciben los beneficios del Estado Cubano en el vetusto pero bien cuidado hogar; encuentran tranquilidad, entretenimiento, pero sobre todo mucho amor. Atención y asistencia médica especializada, rehabilitación terapéutica, servicios de atención y asistencia médica especializada reciben los ancianos barbería y peluquería, juegos de participación, talleres de apreciación teatral y literaria, entre otras opcionales, conforman las variadas garantías que hacen posible que los abuelos se incorporen activamente a la vida social. Raymundo Ramírez, Presidente del Consejo de Ancianos dice que se siente muy satisfecho y apunta, “si decimos lo contrario no seríamos justos ni agradecidos, fundamentalmente por el personal de salud que nos protege la vida con su vigilancia médica permanente.” El anciano Armando RuizArmando Ruiz, quien no tiene visión pero no deja de observar a través de sus palabras, expresa sentirse feliz, “estamos muy bien atendidos porque sobre todo recibimos afecto y tenemos la oportunidad de que nuestras familias nos visiten cada vez que lo deseen.” En diciembre se celebró un nuevo cumpleaños de la creación de los hogares de ancianos, una iniciativa surgida por la Revolución Cubana que se inscribe como una de las más elocuentes muestras de solidaridad humana, ejemplo concreto de la prioridad que le dedica el gobierno cubano a sus adultos de la tercera edad. Taller de literatura en el hogar de ancianos “La literatura los saca de su rutina, con la ayuda del taller dejan de estar pensativos y se convierten en verdaderos creadores”, asegura Emelina Guerrero, Instructora de Arte, “además del gran arsenal instructivo que le aporta a cada uno de ellos, el compartir con estas personas maravillosas de mucha experiencia es para mí como una revelación, cada día aprendo más y me nutro de sus cultos, sus historias.” La doctora Inés María Asín explica cómo la atención médica abarca las especificidades de las dolencias que le afectan, “mantenemos un control permanente de la salud de los abuelos” y enfatiza, “es un gran engranaje, un trabajo conjunto entre médicos, enfermeras, asistenciales, terapeutas, trabajadores sociales que satisface mucho.” Unos 275 Hogares de Ancianos se diseminan por las 14 provincias y 189 municipios cubanos, ejemplo de la consagración de las tantas personas que dedican sus esfuerzos a tan noble tarea. “Lograr la reincorporación de los viejitos a la sociedad es la misión más importante de nuestra institución”, plantea Olaine Boet quien se desempeña como trabajadora social, “aquí le cambiamos estilos de vida para alcanzar una mayor calidad de vida.” Que los adultos mayores se sientan bien y hallen el calor de una verdadera familia es el propósito de quienes trabajan en los hogares de ancianos, como el colectivo del Caridad Jaca en Guantanamo; una razón que hace posible el raro renacer de la vida en medio del ocaso. Fuente: Solvision

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