El Romero: Restaurante Ecológico para Gourmet

Este artículo es de hace 11 años
Tito Núñez Gudás es un apasionado de la cocina ecológica al que conozco desde hace muchos años y con el que me reencontré en la Convención de la Federación de Asociaciones Culinarias de Cuba, efectuada recientemente en el Palacio de las Convenciones de la capital cubana. Actualmente Tito trabaja como Asesor de la Federación Culinaria, y es el Chef Ejecutivo y Director General del Eco-Restaurante “El Romero”, ubicado en el Polo Turístico y Comunidad “Las Terrazas”, que se encuentra dentro de la Reserva de la Biosfera “Sierra del Rosario” en la provincia cubana de Pinar del Río. Según planteó en el encuentro, muchos piensan que los cubanos nos hemos acostumbrado a una forma de comer muy propia, y que, prácticamente, quedan pocas oportunidades para explorar otras alternativas culinarias. Para él todavía prevalecen criterios en distintos escenarios que dificultan la aplicación de proyectos de alimentación sana, a pesar de la creciente prevalencia de enfermedades crónicas, y del deterioro medio ambiental; asociados por muchas causas al acto de comer. Hace cinco años Tito tuvo la oportunidad de concebir y desarrollar el proyecto de un “Restaurante Ecológico para Gourmet”, que brinda una alimentación equilibrada, diseñada a partir de las plantas y sus partes comestibles. Cuenta que al principio (año 2003), como es de suponer, los lugareños se burlaron de su empeño. Relacionaban la nueva oferta con la de los restaurantes vegetarianos aparecidos por aquel entonces.   “Ya ha pasado el tiempo. Hoy los pobladores las han incorporado a la cultura local. Han podido constatar, el éxito y el prestigio alcanzado por la nueva empresa; tanto a través de la crítica culinaria, las afluencias y la aceptación de diferentes sectores de público, así como por lo que escriben sus clientes, venidos de todas partes del mundo, en el libro de visitantes del Eco-Restaurante”. Para el beneplácito de su fundador, ahora son los mismos moradores de la comunidad los que recomiendan “El Romero” como la mejor opción culinaria a todos los turistas y visitantes que llegan al pueblo. Mientras ellos, también reservan sus mesas para celebrar los acontecimientos más importantes de sus vidas. Para que vivan las vacas, los pollos, los peces,   …., y todos nuestros parientes. Es el lema que sintetiza la misión y el sentido de este singular Eco-Restaurante que, como proyecto, se desarrolla, mejora, y perfecciona, en su dinámica y avance. Presenta una cocina nutritiva, creativa, saludable, y por supuesto deliciosa, y una gama de platos elaborados bajo recetas propias de su creador. La instalación organiza su servicio culinario en total armonía con el medio ambiente. Abarca desde la recolección y el cultivo de una gran parte de los ingredientes y materiales que  emplea, la purificación del agua para beber, el empleo de la energía solar, (para diversos usos como son: el secado de algunos ingredientes, la fermentación de licores, el calentamiento del agua, la cocción de algunos de sus platos y, en un futuro, como línea de deseo, también será para la producción de su propia electricidad), hasta el reciclaje de todos sus desperdicios. Para confeccionar sus platos “El Romero” cuenta con un huerto orgánico formado por: varios canteros elevados, una pequeña parcela surcada, una jaula, en forma de pirámide, que mantiene a las  plantas, lógicamente en cautiverio, mientras que los animales viven libres, como debe ser, para que puedan moverse a su antojo.     El jardín aromático atesora una extensa variedad de hierbas condimentosas y sanadoras. Otras variedades de  plantas nativas crecen silvestres en los lagos y montes cercanos, y sus productos son colectados bien sea: caminando, pedaleando, o con la ayuda de una carretilla, o de un mulo generoso. La cocina, bien equipada, está abierta, a la vista de todos; en ella también se colectan las semillas de los frutos más hermosos para ser devueltas a la tierra y así facilitarles continuar su ciclo vital. A la luz de esta experiencia opina - Tito Núñez Gudás- el vegetarianismo necesita ser lanzado en otra dimensión. Él no apuesta por el término vegetariano, ni vegetarianismo, y sugiere trabajar por la difusión de un modelo de alimentación ecológica, fundado sobre los pilares de la agricultura orgánica, que nos convoque a todos a:    - Recuperar las áreas deforestadas a consecuencia de tantos años de ganadería intensiva,    - Frenar y detener la pesquería que amenaza la vida en los mares y océanos.      - Evitar el consumo de alimentos chatarras que comprometen la salud de las personas y ensucian el paisaje. En búsqueda de esas aspiraciones nos llama a formular una cocina sana, sustentable, y sobre todo muy sabrosa para que podamos continuar disfrutando del gran banquete que nos ha preparado la vida con sus alimentos naturales. Fuente: Radio Rebelde

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