Testimonio de una misionera desde Cuba

Este artículo es de hace 11 años
"Esta realidad de Cuba que con interés, dedicación y no pocas sorpresas voy conociendo y palpando, es a la que el Señor recientemente me ha enviado, me está ayudando a descubrir, y con ello aprender, acoger, amar y  colaborar con mis queridas Hermanas del Amor de Dios y con la Iglesia de Cuba, a la Evangelización y construcción del Reino en esta realidad, desde nuestro Carisma Amor de Dios.  He respondido afirmativamente a mi envío a Cuba con gozo, esperanza, disponibilidad y libertad. Por nuestras hermanas y por una visita que realicé  hace unos meses para conocer nuestra Misión en este país, sabía un poco de la realidad de la Congregación  Amor de Dios en Cuba, de las necesidades del pueblo de Cuba  y de la magnífica labor que realiza la Iglesia de Cuba. Otro gran elemento motivador en mi vida desde hace un tiempo  ha sido el testimonio de la persona de nuestro Padre Fundador, Jerónimo Usera, quien dedicó más de cuarenta años de su vida, a trabajar con entrega, fidelidad y mucho amor por el pueblo de Cuba, entre los años 1847 y 1891, año de su fallecimiento en la ciudad de La Habana. Sus huellas están presentes, no sólo en las piedras de los viejos edificios, por él habilitados como escuelas y posteriormente por sus Hijas, las Hermanas del Amor de Dios, presentes en Cuba de 1867 a 1961, en 16 centros de enseñanza, habiendo pasado por aquí unas 200 hermanas.  Las huellas de Jerónimo Usera las encuentro especialmente y de forma admirable, en la vida de numerosas personas, Ex-alumnas y alumnos que, desde su experiencia vivida con las hermanas, en su infancia y juventud,  han sabido vivir y transmitir a sus hijos y nietos la experiencia de fe  y los valores humanos y cristianos  aprendidos y vividos con las hermanas de forma sencilla, ilusionante, comprometida y vital. Cada día me encuentro aprendiendo, conociendo, admirando, dejándome sorprender por lo nuevo y desconocido, y poniendo en las manos del Señor la fecundidad de nuestros trabajos, esfuerzos, inquietudes y deseos que  pido  se transformen en frutos de vida, justicia, libertad y amor para la Iglesia y para el pueblo de Cuba. Una vez más puedo comprobar que una Luz de Esperanza está presente en la Iglesia de Cuba y en la vida de la  Congregación Amor de Dios en este bello y desconcertante país, donde se siente muy presente al P. Usera,  que nos invita a un mayor compromiso en la inserción e inculturación en este pueblo, también al lado de los seglares,  que nos interpelan, nos motivan y nos acompañan en el diario camino de "Encarnar el Amor", en esta inquietante  y sorprendente realidad.  Las Hermanas del Amor de Dios volvieron a Cuba en el año 1989. Actualmente las doce hermanas que estamos en Cuba nos encontramos en tres comunidades: La Habana Vieja (Arzobispado), 5 Hnas.; Ranchuelo, 3 Hnas.; y Regla- La Habana, 4 hnas. La  Misión que actualmente realizamos es pastoral, humanitaria, educativa en las guarderías y sobre todo el testimonio de "la presencia" en medio de este pueblo, escuchando, compartiendo, celebrando, experimentando las mismas carencias, limitaciones, gozos  e inquietudes. Y con todos ellos seguir caminando en la búsqueda de un futuro mejor, porque creemos que "una Cuba más próspera, libre y feliz es posible". Impulsadas y animadas por la gracia y la fuerza de la Fe, la Esperanza y el Amor, creemos que el Señor Jesús, que es quien conduce y llena  nuestra vida, nos regala, junto a la luz de este radiante sol cubano, la generosa lluvia que con frecuencia nos ofrece y las buenas personas con quienes nos encontramos cada día,  unos deseos grandes de hacer vida el Carisma Amor de Dios, teniendo a Cristo como centro y motor de nuestra vida, porque la caridad de Cristo nos urge." Fuente: Cope.es

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