Atesoran vestigios del corso y la piratería en Cuba

Este artículo es de hace 11 años
Preferida por corsarios y piratas en siglos pasados, la península cubana de Guanahacabibes, atesora abundantes vestigios de la presencia de esos navegantes que bautizaron con sus nombres playas y farallones. Investigadores atestiguan que en la apartada demarcación, situada en el límite oeste de la Isla, existe más de un centenar de sitios donde ocurrieron naufragios de filibusteros y otros marinos. Además de los restos de embarcaciones encontrados en sus dunas, en las profundidades se conservan evidencias de esos accidentes, provocados por las difíciles condiciones de acceso a la zona y los combates mar adentro, reporta prensa Latina. Casi a las puertas del Golfo de México, la llanura cársica era frecuentada con asiduidad por marineros de diversas nacionalidades durante sus travesías por la región. En el paraje, casi deshabitado, ocultaron tesoros para luego continuar su ruta por las aguas del Caribe y el Océano Atlántico. La toponimia de la península da fe de su estancia en ese lugar, el más visitado del país antillano por los temerarios aventureros, quienes llegaban a esos predios para evadir ciclones, ocultar cargamentos y reabastecer sus naves. Cabo Francés, Punta del Holandés, el Farallón del Inglés, Cueva del Pirata y Carabelas, son algunas de las huellas de su permanencia en el territorio, cubierto por el diente de perro. Entre los personajes que arribaron a sus costas sobresale John Hawkins, considerado uno de los pioneros de la piratería inglesa, el cual se refugió en la planicie para reparar su embarcación tras sufrir los azotes de una tormenta. Francisco Drake fue avistado también por los vigías de ese lugar en varias oportunidades, la primera de ellas en mayo de 1586, afirman historiadores. Guanahacabibes estuvo casi totalmente desprotegida hasta el siglo XIX, pues con anterioridad sólo existían allí escasos puntos de vigilancia, insuficientes para mantener bajo control ese enclave de unas 100 mil 500 hectáreas. Estudiosos afirman que desde su litoral raqueros conocidos como piratas de tierra desorientaban a las tripulaciones con el fin de provocar el hundimiento de los barcos y facilitar el saqueo de sus botines. Otros curiosos viajeros arribaron también a ese punto de la geografía insular, sobresale entre ellos una joven abandonada en sus arenas, donde fundó una suerte de hospedería. El sitio, actual Centro Internacional de Buceo, se conoce aún con el nombre de María la Gorda, en honor a esa peculiar protagonista de la historia local. Conocida también como El Cabo, la península es una de las seis Reservas de la Biosfera que existen en La Mayor de las Antillas. Sus grutas sirvieron de morada a los primeros hombres que habitaron estas tierras varios milenios atrás. Allí dejaron rastros de su azarosa vida, celosamente preservados por lugareños y expertos. Además de sus valores naturales, Guanahacabibes atesora una inmensa riqueza arqueológica, conservada por los habitantes de esa localidad, que hace guiños al tiempo entre misterios y revelaciones. Fuente: Granma

Este artículo es de hace 11 años

Archivado en:

Playlist de videos en CiberCuba


Comentarios


¿Tienes algo que reportar? escribe a CiberCuba:

editores@cibercuba.com

 +34621383985