¡Gracias, Omara!

Esta noticia es de hace 11 años
Omara sigue afrontando acertadamente la aventura de nuestra gran música. A ella, los admiradores que merecidamente se ha ganado en su ya larga carrera, prefieren llamarla así, sin el apellido con que la publicitan tras su triunfo en el Buenavista Social Club. Fue hermoso verla en su entrañable Teatro América en el concierto que como parte del XXV Festival Jazz Plaza nos regaló por el Día de los Enamorados. Descollante en un estilo, en el que es notable la influencia del jazz y que llevó a que en sus inicios el desaparecido locutor Manolo Ortega la presentara como "Omara Brown, la novia del Feeling" , hizo un recorrido por su trayectoria con una gran carga emotiva, con punto de partida en la evocación de sus padres que le inculcaron el amor por la trova primigenia. Desde la interpretación de temas incluidos en Gracias, su último disco, pasando por Nuestro gran amor, de Ariel Jiménez Portuondo, hasta Qué será, de Chico Buarque de Holanda, desplegó su maestría y su enorme sentido de comunicación. Poseedora de una voz que no sería especialmente atractiva si no fuera por la inteligencia con que la usa, Omara trajo su innato instinto para recorrer obras imperecederas como Tal vez, de Juan Formell, Adiós, felicidad, de Ela 0'Farrill o la habanera Veinte años, de María Teresa Vera con letra de Guillermina Aramburu. No podía faltar Amigas, que Alberto Vera le escribiera para contar musicalmente la historia de Las D'Aida, cuarteto al que se integró en 1952, junto a Elena Burke, Moraima Secada y Haydée Portuondo ("que tenía una voz privilegiada") bajo la rectoría de Aida Diestro y con el cual levantó al público de sus asientos. Emotiva fue también su unión con Rocío Jiménez Portuondo, su nieta de solo nueve años, en Cachita, de Rafael Hernández. Omara trajo un buen grupo acompañante, encabezado por Harold López-Nussa, cuyos dedos corren creativamente por el teclado haciéndonos recordar a los grandes pianistas nuestros; e integrado también por Felipe Cabrera (contrabajo), Rodney Barreto (batería) y Andrés Coallo (percusión), a los que se unió Rey Montesinos (guitarrista), en Me faltabas tú, de José Antonio Méndez y otros números. La Portuondo también contó con el apoyo de Santiago Alfonso, quien le dio al concierto el sentido de espectáculo que tan bien él maneja artística y coreográficamente, y con el que Omara bailó Vecina, présteme el cubo, ante el regocijo de los asistentes. Fuente: Granma

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