SIDA: La verdadera historia de un cubano seropositivo

Este artículo es de hace 11 años
En Cuba, ni la crudeza del bloqueo impuesto por el Gobierno Norteamericano durante estos 50 años, ni las escaseces y carencias económicas han podido impedir que los cubanos afectados por el VIH vivan con respeto, dignidad e igualdad de derechos y atención médica gratuitas, para lo cual el Estado pone a su disposición todo el desarrollo científico-técnico alcanzado en el país y reconocido en el mundo. La realidad subraya que el VIH no tiene cara. Es un enemigo oculto que puede atacar a cualquier persona, sin excepción. Sin embargo, tiene el rostro terrible de sus víctimas, principalmente en aquellas naciones pobres del mundo, donde no existen recursos, ni la suficiente conciencia para enfrentar y prevenir el desarrollo y proliferación de la epidemia, como se hace en la Mayor de las Antillas. De este caso —no exento de ignorancia, tabúes, prejuicios y actitudes indignas e inhumanas, como el rechazo o la discriminación por temor a contraer la enfermedad— se han extraído experiencias y lecciones para luchar contra todos esos flagelos, como el testimonio ofrecido por un joven de la provincia de La Habana; su nombre no importa, solo la historia de quien lleva 11 años con VIH. "Era apenas un adolescente. En aquellos momentos pensaba que el SIDA no era cosa mía. Tampoco recibí una adecuada orientación sexual, ni suficiente información acerca de las infecciones de transmisión sexual, ni del VIH, ni uso de condones, menos aun del SIDA ¡Nada! "Experimenté más de una relación sexual sin protección. En alguna adquirí el virus. No sabía que estaba infectado y se lo transmití a mi pareja. Ella quedó embarazada. Durante los exámenes descubrieron que era seropositiva al VIH/SIDA. Luego me la hicieron a mí y generó igual resultado. Entonces supe que...Pero el niño, afortunadamente, no contrajo el virus y está bien. "¡Imagínese la reacción!, ¡terrible! No podría describirle qué sentí al recibir la noticia. En ese momento se me agolparon tantas preguntas sin respuestas: ¡No puede ser, ¿por qué me tuvo que pasar esto a mí? ¿Qué será de mi vida? ¿No estarán equivocados? Me asusté mucho. Pero gracias al apoyo de la familia y de mis compañeros de trabajo pude enfrentar rechazos, discriminaciones, principalmente por desconocimiento acerca del tema y al miedo que casi siempre acompaña a la enfermedad. "Fui diagnosticado en 1988. Aquel día me invadieron sentimientos de soledad, culpa, qué se yo. Me sentía perdido y sumido en un silencio donde solo escuchaba la palabra VIH. Estoy bien. He aprendido a vivir con el virus, como vive un diabético, hipertenso... "Recuerdo que en pleno Período Especial el transporte era superdifícil. Sin embargo, yo viajaba cómodo, porque nadie quería sentarse junto a mí por miedo a que le transmitiera la enfermedad. En fin, me sentí solo, como si en la tierra no existiera nadie en quién confiar ni a quién acudir. Pero también tuve tiempo para reaccionar y pensar que la vida no acaba ahí. Trato de ocupar el tiempo para no detenerme a meditar en los caminos escabrosos por los que transitamos las personas con VIH. "En otros países las personas seropositivas como yo, sufren doblemente. Primero por el diagnóstico. Segundo, por la desatención médica. Muchos no pueden adquirir los antirretrovirales por su alto costo, y tercero, porque son víctimas de la discriminación. "Aquí es diferente, el Estado y el Sistema cubanos se esfuerzan en preservar nuestra vidas, con acceso a derechos y oportunidades. Entre las actividades que realizo está la prevención. Soy licenciado en Enfermería y trabajo, principalmente, en promoción y educación para la Salud del Centro de Higiene y Epidemiología. "Vivo, amo a mi hijo, la vida, mi familia, la Naturaleza y a todas aquellas personas que me han ayudado a salir del abismo donde me sumergí. Durante estos 11 años he conocido otras personas con una situación similar. No quisiera que la historia se repitiese. "Por eso, es importante que todas las personas busquen información, creen espacios para debatir sobre la prevención de las Infecciones de Transmisión Sexual y el VIH, usen condón y aprendan a negociar este con su pareja, actividad a la que deben sumarse tanto las amas de casa como las trabajadoras y los trabajadores. "Lo principal es cuidarse, protegerse. A pesar de los esfuerzos por detener el VIH, la tendencia al incremento es cada vez mayor en el mundo, situación de la que no estamos exentos. Recuerden que el SIDA no solo destruye una célula, sino una familia. Fuente: El Habanero

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