¡4, 87! de mortalidad infantil. La Capital y sus felices llantos

la capital cubana cuenta con 700 bebitos más, con diez fallecidos menos, que los nacidos en igual tiempo del pasado año.


Este artículo es de hace 12 años
Si en la gran sinfonía del mundo hubiera un compás de espera, y apenas "tocara" el llanto persistente de los recién nacidos, en la capital cubana escucharíamos a 700 bebitos más, con diez fallecidos menos, que los nacidos en igual tiempo del pasado año. Con una tasa de mortalidad infantil inferior a 5, Ciudad de La Habana aporta el sano grito de sus nuevos hijos al clamor de la Patria en 26. Sería preciso innovar encomios para festejar los resultados de la tierra espirituana, cuyas 2,6 muertes por cada mil nacidos vivos, según el corte hecho el día 20 del presente mes, la sitúan a la cabeza de esta lid por la vida. Sin embargo, dada la complejidad de una urbe de su género, no menos admirable resulta el 4,87 alcanzado por los capitalinos, índice que coadyuvó a obtener en la provincia la condición de Destacada en la emulación por el 26 de Julio. Desde febrero, en la sala de neonatología del Enrique Cabrera no han perdido un niño. Alfredo González, director provincial de Salud, resalta la trascendencia de estos números en una urbe con más de dos millones de habitantes y de 18 a 19 000 alumbramientos anuales. En el logro de tan alentadores cifras, enumeró siete pilares-base: diagnóstico temprano de las anomalías congénitas y su tratamiento, calidad de la atención prenatal (donde destaca particularmente la consolidación de la red de hogares maternos), y desarrollo de la atención hospitalaria a madres e hijos. Mencionó el proceso de reparación y mejoras tecnológicas de los servicios materno-infantiles, la formación y superación de capital humano, la contribución de la comunidad y organismos de masa, y el seguimiento permanente por parte de las autoridades del Ministerio de Salud Pública, el Consejo de la Administración Provincial y el Partido. Otra flor para mamá La Rosa Blanca es uno de esos hogares maternos que cultiva, en julio como en enero, una gestación calmada y saludable. Hacia esta instalación, como a las 47 de su tipo en la provincia, son remitidas las embarazadas con riesgos sociales, de prematuridad, sepsis urinaria y vaginal o problemas nutricionales. El William Soler realiza a menudo cirugías de gran envergadura a neonatos, algunas de ellas exclusivas. En el Hogar visitado por Granma del municipio del Cerro, destacado en la capital con 0 mortalidad infantil, hace un mes que la gestante Claudia Estrada borda en el pensamiento las facciones del príncipe enano agazapado en su vientre. En mucho concuerda con la doctora María Peraza, jefa del Programa de Atención Materno Infantil (PAMI) en el municipio: "Aquí, el tiempo no les alcanza para extrañar la casa. Entre conferencias de especialistas, charlas educativas y distracciones culturales, van pasando las semanas". La mayor accesibilidad a este servicio, con 549 camas disponibles casi siempre ocupadas, ha permitido la reducción de los índices de niños bajo peso y la disminución de partos prematuros. "Este año hemos fortalecido además las consultas multidisciplinarias, donde la gestante es evaluada por varios especialistas de manera integral, y estamos trabajando en las "clínicas del bajo peso", otra de las propuestas recientes de la capital basada en la favorable experiencia de Holguín", detalla el doctor Mario Bárbaro Pérez, encargado del PAMI en la provincia. donde empieza la vida "Es frecuente que los niños y sus familiares agradezcan al personal médico cuando todo sale bien, pero hacerlo incluso cuando el paciente fallece, no es usual, y eso nos acontece en este hospital", relata el doctor Luis Orlando Rodríguez, especialista de primer grado de urología pediátrica y director general de la institución. Del 2003 a la fecha, la capital creció en 30 hogares maternos, La Rosa Blanca entre ellos. Aunque el William Soler es un hospital provincial, acoge a una importante cantidad de pacientes que hallan en la especialización del centro incentivos a su esperanza. "Existen 19 operaciones específicas y tratamientos que solo se hacen aquí", afirma Luis Orlando, y pone como ejemplo la cirugía neonatal a los enfermos de la región occidental o la intervención de tráquea para casos de todo el país. Muy buenos resultados muestran en la cirugía neonatal, especialmente en la digestiva, y en el enfrentamiento a nuevos desafíos como el de la transpantología del recién nacido. Los salones donde estas hazañas ocurren más bien parecen escenarios del futuro enmarcados por fronteras asépticas, donde la abrumadora conjunción de tecnología de punta y manos diestras en pleno ejercicio hace dudar que el nuestro sea un país tercermundista. Tan bien remozadas y equipadas como estos se encuentran las áreas de neonatología y terapia intensiva. "Gracias a la experiencia acumulada en casi cinco décadas, los esfuerzos del Gobierno por proveer de equipamiento de calidad y el trabajo mancomunado de neonatólogos y otros especialistas, hemos podido conquistar un nivel de supervivencia del 88,5%, bastante superior a lo que sería un resultado de excelencia", indica el doctor Luis Orlando. También el hospital general vecino, Doctor Enrique Cabrera, exhibe uno de los mejores servicios de ginecobstetricia de la Ciudad y es centro de referencia para la embarazada crítica en el territorio. Con 1 750 nacimientos en lo que va de año, tiene una tasa de 1,1 de mortalidad infantil y 0 materna, logros que demuestran cuán determinante es la voluntad por encima de los recursos, pues han sido obtenidos en condiciones no ideales, en una sala de neonatología "improvisada", a causa de problemas de filtraciones en la original. Sus directivos destacan la importancia del trabajo del personal, como el de la "seño" Olguita, fundadora y jefa de sala hace más de 40 años, y ejemplo de la sensibilidad que debe desbordar a una enfermera especial, como son las encargadas de esta área de felices llantos. Fuente: Granma

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