Silvio responde a los jóvenes de Cubadebate: “Mi suerte histórica está echada”

Esta noticia es de hace 9 años
El bulevar, un antiguo anhelo de los habitantes de la ciudad cubana de Ciego de Ávila, se ha convertido en sitio de preferencia de visitantes locales y foráneos por su admirable belleza, arquitectura y exquisito gusto artístico. El moderno paseo, inaugurado en diciembre de 2008 está ubicado a lo largo del centro comercial de la calle Independencia, que representa la principal arteria municipal porque posee el 70 por ciento de los inmuebles de mayor valor patrimonial. La obra se concibió a partir de un diseño contemporáneo acorde al siglo XXI, que integró elementos de estilo moderno en metal con el entorno del centro histórico, caracterizado por una arquitectura ecléctica. De acuerdo con sus autores, el bulevar cumple con los parámetros de un paseo peatonal con árboles que, combinado con los colores del trópico, brinda la sensación al avileño de que descubre nuevamente su ciudad mientras avanza. La construcción de esta obra fue la acción pionera en el cambio de imagen de la capital avileña en los últimos años, y uno de los proyectos de mayor impacto social junto al Parque de la Ciudad y la Alameda de la Locución. A pesar de que el paseo le imprime mayor lucidez a la ciudad y es escenario de importantes acontecimientos culturales de la comarca, no faltan, en el contexto diario, las acciones de los insensibles que se muestran arrogantes cometiendo indisciplinas sociales. Los encargados de los servicios comunales laboran para que este hecho no tenga retroceso. Estas mujeres y hombres tienen una misión sagrada y constante. Los resultados compensan las dificultades cotidianas, contribuyen a mejorar la imagen, el ornato y la higiene de este asentamiento poblacional. Existe un obrero de este sector por cada una de las cuadras del bulevar. Algunos de ellos son personas de la tercera edad, que laboran desde la madrugada para que cuando comiencen las visitas se encuentre limpio el paseo. "Este es un sistema que funciona, contamos con trabajadores consagrados", comentó Alexis Benítez Bení­tez, subdirector de áreas verdes en la Empresa Municipal de Servicios Comunales, quien añadió: "Generalmente, se realiza un recorrido diario bien temprano en las mañanas para supervisar el trabajo, sobre todo si se les da mantenimiento a las jardineras porque varias personas arrancan las plantas de donde están sembradas." Para Melquiades Velázquez Rodríguez, anciano de 72 años encargado de la segunda cuadra, aproximadamente el 25 por ciento de las personas que transitan por el bulevar cometen infracciones. "Además, creo que los depósitos de basura están mal distribuidos en todo el paseo. Deberían encontrarse dispersos, colocados cada uno por separado y de manera alterna para que abarquen más espacios. En esta misma área donde conversamos, nos rodean varias tiendas y no hay ninguno situado cerca de ellas, entonces algunas personas cuando realizan sus compras aquí, en ausencia de cestos, vierten los desechos en las jardineras y otros los arrojan al suelo." Miguel Pérez Díaz, otro de los protagonistas del aseo diario del bulevar afirmó: "Muchos cruzan por aquí montados en bicicletas o las parquean en cualquier lugar, a veces hasta las amarran con cadenas a las torres y a las bases de los tanques. Los jóvenes pasan en patines o hacen sus acrobacias en patinetas, otros, a pesar de encontrase cerca de los depósitos de basura, prefieren lanzarla al piso." "Rayan y ponen los pies en las paredes y columnas pintadas, han intentado robarse los cestos. Incluso, por aquí transitan, como es lógico, personas minusválidas, pero no todos lo hacen con el debido cuidado para evitar el deterioro del pavimento", argumentó Juan Rodríguez Capote, encargado, también, de las actividades de limpieza. Junto a esta realidad, concurre otra: no siempre aparece quien debe hacer cumplir lo establecido. Comentaron los trabajadores de Comunales, que quienes representan la autoridad en estos casos aparecen esporádicamente en el escenario de las indisciplinas, esa resulta una de las causas por las que los infractores se exponen con confianza. Alegaron, además, que en las ocasiones en que se encuentran presentes, varias violaciones pasan inadvertidas ante sus ojos. Wilber Rey Caballero Rodríguez, jefe de pelotón y primer suboficial de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) explicó que los ciudadanos que estacionan las bicicletas fuera de los parqueos previstos por el Estado pueden ser multados con cuotas de 100, 300 o 500 pesos. Para otras infracciones están estipuladas medidas dispuestas en el Código Penal, de acuerdo con la gravedad de las mismas. "Cuba está llena de indisciplinas", alegó justificándose uno de los infractores que llevaba varios minutos apoyado en su bicicleta, a menos de 10 metros de distancia de un parqueo estatal, quien espetó, además, que podía estacionarse con todo derecho en el lugar porque no se recostaba a ninguna pared. Otros dos individuos refutaron mi reflexión diciendo no saber que obraban incorrectamente, de manera que demostraban su preferencia por "desconocer" antes que admitir su indisciplina, aún conscientes de que el desconocimiento de la ley no los exime de culpa. Una señora prefirió arrojar el estuche de las galletas que acababa de comer su niño antes de extender un poco más su mano e introducirlo en un cesto. Su defensa fue la siguiente frase: "No me importa, el bulevar no es mío." Los avileños que siempre hemos estado orgullosos de nuestro sentido de pertenencia, vemos ahora cómo la Ciudad de los Portales crece y se transforma en una localidad con mejor imagen urbana, a partir de la construcción de obras como esta. Por ello, todos debemos velar por su cuidado y mantenimiento, contribuir a su protección, no solo para nuestro deleite, sino para garantizar que perdure como paradigma de estos tiempos ante las venideras generaciones de avileños. Puede que persistan los infractores como manifestó uno de ellos, pero eso no significa que la totalidad de los ciudadanos cometan indisciplinas. Si cada uno de nosotros se justifica con la acción de los demás no estarémos cambiando todo lo que debe ser cambiado, que forma parte de lo que es revolución. Hay que aumentar la cultura del amor a la ciudad y ser conscientes de que el proyecto social y político que defendemos no avanzará si aquí prevalecen los desconsiderados. Todo ha costado y debemos preservarlo.   Fuente: Invasor

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