Aerolínea estatal venezolana activa ruta hacia Cuba

Este artículo es de hace 9 años
Tony Oliva no es hombre de mucho agasajo. Lo reconoce y prefiere mil veces estar en una caja de bateo que dosificar sus emociones cuando le rinden un homenaje. Pero fiel a su estatura deportiva y moral, este excelso pelotero cubano nunca rechaza el reclamo de su pueblo y prueba de ello fue su reciente paso por la ciudad de Miami. Afable, humilde, elegante y caballeroso, Oliva firmó pelotas, entregó abrazos y posó paciente en las fotos con todos sus admiradores tras ser exaltado en una reciente ceremonia en el Salón de la Fama del Deporte Cubano. "Ese es el cariño más sincero que uno puede esperar en este mundo'', expresó Oliva, quien llevó una brillante carrera de 15 temporadas en las Grandes Ligas con los Mellizos de Minnesota. "No existe trofeo mayor que el calor de tu gente. Mi vida se la he dedicado a la pelota y ellos han estado conmigo durante toda mi carrera''. Y eso le queda claro a Antonio Oliva López Hernández Javique, su verdadero nombre, quien aún lleva el béisbol en su sangre como en sus días de muchacho, cuando bateaba chapas y bolas con palos de escoba y bates de guásima, en su natal Consolación del Sur, en Pinar del Río. "Yo no sé qué sería mi vida si no pudiera estar en un terreno de pelota'', aseguró el hijo pródigo de Minnesota, quien con 72 años hace un swing grande cuando se le menciona la palabra retiro. "Seguiré mientras las fuerzas me acompañen''. Ganador de tres títulos de bateo con los Mellizos, Oliva permanece muy ligado a la franquicia de las ciudades gemelas en su papel de instructor de bateo, consejero, especialista en relaciones públicas y leyenda viviente para las nuevas generaciones de jugadores. "Siempre llego temprano al estadio, me pongo mi uniforme y ayudo en todo lo que pueda al club'', señaló Oliva, que además comenta los juegos para la radio del equipo en español. "Esta labor la hago con el narrador mexicano Alfonso Rodríguez y la disfruto mucho''. Enfrascado en estos momentos en los entrenamientos de primavera con su novena, Tony agradece las muestras de cariños que ha recibido a través de los años de los Mellizos, que inaugurarán una estatua suya en la puerta seis del estadio Target Field para la próxima campaña. "Es un honor muy grande. Después de Cuba, Minnesota es como mi segunda patria y no tengo cómo pagar tanta gratitud''. Profundo conocedor del béisbol en las Mayores, Tony saca tiempo a pesar de sus múltiples responsabilidades para seguir de cerca la actuación de algunos peloteros cubanos en el circuito y enumera sus virtudes: "Aroldis Chapman es un zurdo impresionante. Tira duro y es un pitcher con mucho futuro. José Contreras es muy bueno y lo conozco hace más tiempo desde que lanzaba con Pinar del Río. Alexei Ramírez es muy versátil y se adaptó bien rápido al sistema de juego de aquí. Kendry Morales es muy agresivo. Batea a las dos manos y es una lástima que se haya lesionado de esa manera. Mi hermano Juan Carlos siempre me decía que él era el mejor prospecto que había visto en los últimos años en la liga cubana''. En relación con su hermano, ex serpentinero del seleccionado nacional de la isla por varios años, Tony cree que tenía madera para haber llegado a la Gran Carpa, al igual que otros peloteros de su tiempo. "Juan Carlos era dedicado al deporte, tiraba muchos strikes, era guapo y tenía un buen repertorio de pitcheos'', sentenció. "En los años 70 y 80 hubo muchos talentos que pienso que pudieron jugar en este nivel. Me vienen a la mente Luis Giraldo Casanova, Rogelio García, Braudilio Vinent, Omar Linares y Pedro José Rodríguez, por citar sólo algunos''. Con una memoria tan eficiente como su bate, Oliva viaja al pasado y al presente de las Grandes Ligas en busca de gratos recuerdos, rivales de cuidado y deseos incumplidos. "Mis héroes cuando yo era joven eran Al Kaline, Willie Mays y Roberto Clemente. Ahora son Joe Mauer, Albert Pujols, Alex Rodríguez y Ken Griffey Jr., grandes jugadores que siempre me saludan en el terreno y muestran respeto por tu trabajo'', enfatizó este ilustre atleta antillano, seleccionado ocho veces al Juego de las Estrellas en la Gran Carpa. "En mi etapa como bateador mi compatriota Marcelino López era el pitcher que mejor me dominaba, aunque no me gustaba enfrentar a Nolan Ryan, un lanzador que tiraba muy duro y era muy descontrolado. Si no hubiera jugado con los Mellizos, los Medias Blancas de Chicago era el otro equipo de mi preferencia''. Con números suficientes para ingresar al Salón de la Fama de Cooperstown, Oliva toma con mucho decoro su marginación a través de los años del recinto de los inmortales. "Voy a entrar cuando el Comité de Veteranos lo decida'', sentenció este ícono del béisbol, quien fue incluído en 1981 en el libro "The 100 Greatest Baseball Player of All Time'', de Lawrence Ritter y Donald Honig. "Pero eso no me quita el sueño. Estoy en el corazón de todos los cubanos y no creo que haya un mejor lugar que ese''. Fuente: El NuevoHerald.com

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