Loida pelea para traer a sus nietos cubanos a Villa María

Este artículo es de hace 9 años
Mantiene una lenta batalla burocrática. Hace 10 años que vive en Córdoba, Argentina y ya logró traer a sus dos hijos de la isla. “Lo que nosotros pedimos es que los dejen salir. Tienen derecho a ello. Mi hijo no duerme. Vive obsesionado por sus dos hijos”. El reclamo de Loida González Pérez es por sus nietos, Robertico y Rocío, que viven junto a su madre en Cuba. Esta mujer, ahora radicada en Villa María, salió hace diez años en busca de las oportunidades que dice no haber encontrado en la isla caribeña. Sus hijos también pudieron salir y ahora quiere lograrlo con sus nietos. Para eso, lleva adelante una lenta batalla de papeles para poder reunir a toda su familia en Argentina. Loida tiene 57 años y nació en la Cuba sangrienta de Fulgencio Batista. Creció y vivió junto a la Revolución cubana. Desde joven ingresó a una empresa estatal de construcción, en la que trabajó 21 años. No reniega para nada de su pasado castrista y no duda en responsabilizar a Estados Unidos por las grandes penurias que atraviesa la isla. Por eso dice que jamás se iría a vivir a Miami, donde está radicada su madre, de 90 años, y algunos de sus hermanos. Entiende que el ciclo de los hermanos Fidel y Raúl Castro debe dar lugar a una apertura mayor. Reconoce los logros en educación, salud y el funcionamiento de la Justicia, pero considera que la falta de libertad para entrar y salir del país, son problemas mayores. “En Cuba es muy culta la gente, porque lo único que hay es el estudio. La verdad que Fidel, para mí, es una gran persona, pero también tiene que razonar y decir: ‘esto ya está, vamos a dar un paso al frente, que los cubanos sepan cómo es el mundo’. Para poder salir de Cuba, esta mujer se contactó con un hombre argentino, muy mayor, con quien se casó. Ahora es ciudadana argentina, pero la demora en la llegada de su DNI le impide acelerar los trámites. “Como ciudadana argentina tengo derecho a pasarle la residencia a mi hijo, y el a sus dos hijos, y estos a su madre. Es la vía más rápida para traerlos, pero mira todo el trámite que hay que hacer”, relata con su tonada intacta. Dice que las carencias materiales de Cuba y la falta de perspectivas “son desesperantes”. “Uno pide expresarse como lo hago ahora. Yo no digo nada malo, sólo pido libertad para viajar. Es un derecho de todos. Es lo más grande que pueda tener un ser humano, y es lo que no tenemos los cubanos”, se lamentó. Fuente: LaVoz.com.ar

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