Frank Fernández: al interpretar entrego un pedazo de mi corazón

Este artículo es de hace 9 años
En el mundo de las noticias son casi imposibles los llamados “palos periodísticos”. Pero indagar, presenciar, e incluso captar en palabras y gestos, esas emociones de alma sutil fuera de serie, justo antes del descubrimiento a la vida de un legado generacional, es mucho más increíble. El maestro Frank Fernández abrió las puertas de su alma a los radioyentes del programa Frecuencia Total, que durante la emisión de este jueves deslumbró con tanta sabiduría y virtuosismo interpretativo. “Asaltar” sus estudios de grabación en el municipio capitalino de Playa, donde imagina y recrea musicalmente lo que somos los cubanos, resultó toda una experiencia fascinante para esta periodista que sin proponérselo descubrió un pianista atinado, inteligente, suspicaz y simpático, un gran ser que no “busca la fama, solo calar en el buen gusto de los hombres con su música clásica”. Canto a mis abuelos es el producción discográfica más reciente de este autor, presentado a la prensa en la tarde de ayer en la sala Taganana del Hotel Nacional de Cuba. En esta ocasión, los amigos de Radio Rebelde gozaron de los detalles de primera mano: Frank concedió la primicia musical al programa, sin contar algunas pinceladas curiosas e instrumentales sobre el CD/DVD. Dentro del exquisito trabajo de selección e interpretación, Canto… cuenta en su interior con un fragmento titulado Los estados del alma, el cual está pensado para un ciclo mayor. Al decir de nuestro invitado: “los estados son tan infinitos como almas existen y por eso la capacidad de amar y de sufrir que tiene el ser humano es inalcanzable. En este momento escogí solamente la soledad, el amor y la alegría”. Específicamente, en el caso del amor “es el único track donde utilizo el teclado prescindiendo del piano clásico. Además le incorporo un timbre de arpa celta pues quería llevar a otra dimensión -no demasiado didáctica- el concepto del amor y lo más sorprendente es que utilicé tambores batá, esta vez dedicado a la Virgen de las Mercedes”, explicó el maestro quien asegura cantarle a todos los abuelos de los cubanos.   ¿Pero cuánta confluencia necesita para lograr esa labor inspiratoria que ya cuenta con más de 650 composiciones? “No es un privilegio de Frank Fernández. Todos los creadores incluidos los artistas de la plástica, la poesía, los conocedores o no, cada vez que están en contacto con un hecho creativo las motivaciones son espirituales. Los estados anímicos son la base fundamental de toda invención, por eso la creación artística seguirá siendo infinita, inalcanzable de descubrir”. El autor de obras tan conocidas como El vuelo del moscardón o La conga de los Hoyos  asevera  que el ser humano es caótico por excelencia, un cosmo en sí mismo pero cuando siente que lo inunda la tristeza no consigue la creación. “En los estados de tristeza casi nunca puedo crear -aseveró el maestro condecorado con la distinción Por la Cultura Nacional, el orden Félix Varela de Primer Grado y otros-. Se ha discutido mucho si el sufrimiento es una fuente de creación o no, pero en esos momentos de depresión están bloqueados los sentidos. Uno está en contacto con el hecho motivador, mas tiene que existir un espacio entre la motivación y después la apropiación de la capacidad intelectual y afectiva para hacer una creación; es un hecho muy complejo. Pero sin dudas, la creación siempre debe estar unida a la sabiduría intelectual y al mundo afectivo”. Hace muy poco tiempo, Frank Fernández disfrutó de una de las experiencias más engrandecedoras de la vida de cualquier artista: intercambiar sus conocimientos de música clásica con un público atípico, en una sala de concierto atípica, pero cargada igualmente de la “bomba” sui géneris de los nuestros.  Así lo confirmaron los dos conciertos que junto al trovador Silvio Rodríguez, la flautista Niurka González, el trío Trovarroco y otros invitados, realizaron en los barrios de Atarés y Pogolotti. “Fui pensando que iba a dar algo más o menos importante, promover la música clásica “o mal llamada clásica” que considero debe permitírsele a la gente escucharla, pero nunca que los pobladores se sentirían tan cerca de una pieza como el Ave María de Schubert. Muchas personas estaban llorando con esa pieza. Pero al interpretar Sonata de Mozart, transcrita para flauta y piano, junto a Niurka, eso me dejó loco”, manifestó este hombre a prueba de los tropiezos de la vida, que todavía se emociona con los efectos que produce la música. “El silencio de esos barrios de gente muy humilde, lugares que mantienen su estigma, parecía una mudez de sala de concierto a pesar de que tocábamos encima de una tarima en medio de la calle. “Llegué a Pogolotti tratando de hacer música y captar la atención de alguna persona hacia la tradición de la música universal, realmente fui a entregar un pedazo de mi corazón. Y lo recibido fue muy emocionante, muy desproporcionado a favor de mi ganancia”. La visita de Frank Fernández a las ondas de Radio Rebelde sublimó unas tres horas de diálogo sincero que de seguro alegró a sus seguidores. Frank es uno de los músicos imprescindibles para el patrimonio cultural de Cuba y del mundo, un compositor que en cada nota ilumina, sorprende, emociona, el ingenio que solo toca a los grandes. Fuente: Radio Rebelde

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