Nueva controversia entre oferta y demanda. El problema de la venta del pan en Cuba

Este artículo es de hace 9 años
Aunque las colas en las panaderías no son comparables con las que se sucedían hace poco más de un año, a varios consumidores aún les resulta complejo adquirir el pan liberado, ya sea en los establecimientos pertenecientes a las empresas provinciales de la Industria Alimentaria (EPIA), o en los subordinados a la Cadena Cubana del Pan. Aunque las colas en las panaderías no son comparables con las que se sucedían hace poco más de un año, a varios consumidores aún les resulta complejo adquirir el pan liberado. Y es que a la oferta todavía insuficiente se adiciona la demanda creciente de los vendedores-elaboradores de alimentos, los cuales sumaban en la capital hasta el pasado 17 de marzo, 9 779 personas. Evidentemente, la solución no puede ser otra que incrementar los niveles productivos, con el fin de satisfacer todos los requerimientos. Refieren los directivos de los organismos encargados de la elaboración del pan, que hoy está en marcha un proceso de crecimiento gradual y progresivo de los volúmenes, cuya evaluación diaria precisará de una estricta coherencia entre las necesidades reales del alimento, la capacidad y disponibilidad tecnológica y el respaldo de las materias primas. Para ello, se han dispuesto financiamiento y recursos con tal de que los insumos para la elaboración del pan no falten, y se ejecutan las mejoras tecnológicas que requieren los establecimientos de la Empresa Cubana del Pan para elevar el aprovechamiento de la capacidad instalada. En cifras globales, no solo para la capital del país, se prevé un crecimiento del 52 % de las ventas; o sea, de 58 a 89 mil toneladas de pan. El plan de este año prevé producir además un nivel igual de galleta de sal para su venta de forma liberada. Pese a que las entregas permanecen por debajo de lo requerido y los milenarios problemas de calidad continúan suscitando cuestionamientos, de 8,8 toneladas de pan liberado vendidas en La Habana en el mes de enero, ya la EPIA contempla el expendio de unas 22 en marzo; entretanto la Cadena creció de 25 toneladas diarias al cierre del 2010 a 33 actualmente. Empezar por la panadería del barrio Las panaderías pertenecientes a la Industria Alimentaria y supeditadas al Poder Popular en el municipio de La Habana del Este, área de mayor venta liberada en la capital, cerraron febrero con 53 toneladas, luego de producir 25 en el mes anterior. Así lo confirma Carlos A. Santiso, director de la Unidad Básica de la Industria Alimentaria (UBIA) en el territorio, quien alude además, al rigor con que se han retomado las inspecciones a partir de los incrementos productivos, dada la peculiaridad de tener que vender en un mismo centro panes similares a disímiles precios: el de la canasta familiar y el liberado, se ha diseñado un sistema de control donde se establece la responsabilidad que tiene desde el maestro panadero hasta los directivos de cada nivel de dirección. Pero más allá de los mecanismos de supervisión, el factor humano continúa marcando la diferencia. De ello da fe el colectivo de la unidad La Mocha, en el cual el administrador, los operarios y hasta el presidente del Consejo Popular aúnan esfuerzos para evitar la malversación y desvío de recursos. También las 10 panaderías ubicadas en la Habana Vieja han elevado en 13 toneladas sus elaboraciones. No obstante, establecimientos como La Zaragoza, por ejemplo, de 3 000 pesos que ingresaba diariamente por las ventas liberadas, hoy apenas aporta unos 1 200. Su administrador Oscar Roldán alega que la mayor demanda de esa localidad consiste en galletas, palitroques y bases de pizza. Yamina Montero aclara que en un primer momento, con el objetivo de aumentar la productividad, se decidió concentrar las producciones en pan suave de 200 gramos (flautín) y de molde (400 gramos). Pero el reclamo de la población capitalina condujo a que se considere para este mes en curso la elaboración de tres toneladas de galletas y palitroques, cifra que debe garantizar, al menos, la presencia de esos surtidos en los lugares que habitualmente se expenden. Nada justifica el déficit, y no debemos olvidar que satisfacer la demanda también implica ofertar lo que el consumidor prefiere. Quizás por ello la panadería La Salud, situada en Centro Habana, de 300 flautines diarios, actualmente hace 1 000. Números que ilustran, según Ismel Torres, director de la UBIA en el territorio, por qué las 50 toneladas hechas en febrero casi triplican las del mes precedente. Ojalá las cantidades marchen mano a mano con la realidad. Pero que nadie perciba este "incremento" como la solución definitiva e inmediata. En cuestiones de oferta y demanda aún la balanza está desequilibrada. La Cadena y sus eslabones Como otro de los eslabones de este proceso, la Cadena Cubana del Pan también ha crecido en sus entregas en casi todas las provincias, aunque La Habana muestra la mayor variación del plan: de 9 223 toneladas en el año anterior a 9 505 en el 2011. Gloria Rodríguez, directora de la Empresa, subraya que para ser consecuentes con los niveles planificados (aún insuficientes) es preciso rescatar la capacidad productiva de las panaderías, la cual ha cedido ante las roturas y la sobreexplotación del equipamiento. Afortunadamente, ya están aprobados los recursos para acometer la reparación y reposición de algunos equipos. Asimismo la EPIA importará unas 17 000 tártaras (bandejas para hornear el pan) y un número considerable de piezas de repuesto, destinadas a los hornos de petróleo y gas. Dentro de esta cadena de necesidades, sería oportuno evaluar sin dilación las capacidades de algunas empresas de Comercio y Gastronomía de elaborar determinados volúmenes de pan, con vistas a ofertarlos en sus establecimientos y liberando así ciertas cantidades para su expendio liberado; como por ejemplo, en el mercado de Variedades próximo a la célebre esquina de 23 y 12. Y si de insumos se trata Según María Victoria Rabelo, directora general de la Unión Molinera, existe la disponibilidad de materias primas para respaldar los incrementos concebidos. "Solo hemos presentado dificultades con el abastecimiento de levadura, pues la Planta productora, situada en la provincia de Mayabeque y única de su tipo en el país, no pudo garantizar los volúmenes necesarios en los primeros meses a causa de problemas con el agua. Por ello acudimos a la importación de 150 toneladas, pero en estos momentos ya está restablecida la elaboración nacional", sentencia Rabelo. También la producción de harina de trigo marcha a buen ritmo, agrega. Solo algo preocupa a la especialista: el bajo uso de la harina integral en la panificación y sus derivados. Muchos administradores, incluso directivos municipales o provinciales, se escudan en la ausencia de una demanda real. Sin embargo, en varios lugares existe un reclamo insatisfecho y en otros habrá que fomentar una cultura de consumo, por los beneficios económicos y a la salud. Los productos integrales, entre otras ventajas, previenen el cáncer de colon y en términos financieros, por cada tonelada de harina integral, el país ahorra 50 CUC, respecto al costo de obtención de una tonelada de harina blanca. Hoy la Cadena emplea harina integral en un 5 % de la producción de pan de corteza dura y se pretende extender al 10 % de los panes de corteza suave. A tono con el reordenamiento de las ventas liberadas, es obligatorio tener en el mostrador estas variedades, incluso la EPIA está urgida a incrementar sus elaboraciones. Aunque un poco dilatadas en el tiempo, se han tomado varias medidas, cuya revisión y perfeccionamiento deberá continuar, hasta que el nexo entre oferta y demanda deje de ser, como hoy, encarnada controversia. Aumentan los precios del trigo   Producto  Precio de la Ton (USD)     Enero 2010 Marzo 2011 Trigo Europeo 252  382   Trigo Canadiense 266  453 Fuente: Granma

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