"La intuición nunca te traiciona" El secreto del arte es un misterio para Frank Fernánde

Este artículo es de hace 9 años
"En la música, cuando está bien tocada, hay algo que florece. Algo que la gente no puede describir, pero lo siente. Hay que tratar de guiarse siempre por la intuición, creo que es la más grande de las inteligencias". Frank Fernández insiste: "La intuición te dice aquí en el centro del pecho si estás ante un fenómeno verdadero o ante un fantoche, hay algo indescifrable, y por eso los grandes maestros te dicen: 'Guíate por tu intuición, ésa nunca traiciona'. El conocimiento sí traiciona. Algo te dice que el camino es por aquí, pero luego el maestro te dice que no, que es por allá, y una tercera persona te dice que por ahí tampoco es porque en el libro o en la carta tal del compositor decía otra cosa... y tú te vuelves tan loco que ni entras por donde decía la carta ni por donde tu intuición te dice". El pase a bordo del arte, asegura Fernández, "sigue siendo un misterio". Pero también afirma que está muy ligado a tres cosas: talento, buena guía pedagógica, pero sobre todo a "mucha sudoración, mucho sacrificio, mucha sudoración...". Y volvemos a las repeticiones, ésas que "chotean" y cansan en la literatura, pero que en la música revelan milagros. "El repetir constantemente una obra, el ensayo, te va descubriendo cosas insospechadas y llega el momento en que puedes sentirte como el compositor, te va mostrando más y más aspectos de la obra, pero ¿cómo sería la forma en que Tchaikovsky o Beethoven querían que se tocara? ¡Eso no lo sabremos jamás! porque no hay ninguna grabación (por ellos mismos) de su música". "Un grande sí tiene grabaciones: Rachmaninoff, y ¿sabes qué dijo de sus grabaciones con la Filarmónica de Filadelfia?, que no eran lo que él quería, que la partitura tampoco era lo que él quería, fíjate cuántas barreras", nos indica abanicando el índice y con una sonrisa. "Si el mismo Rachmaninoff te dice que no te guíes por cómo él tocaba, ¿cuál es la verdad de cómo tocar un concierto de Rachmaninoff? ¿Cómo tocar a Chopin siendo auténticamente uno, y no traicionar a Chopin? ¡No tengo la respuesta!, pero algo he descubierto en los últimos años, y eso que tengo 67 y sé que me voy a morir sin conocer absolutamente todo...". Alicia Alonso Hablemos de esa obra que le compuso a Alicia Alonso. Se llama "ParAlicia", un poco parafraseando la obra de Beethoven ("Para Elisa"). No sabía qué iba a hacer ella en su cumpleaños 90 (el 21 de diciembre del año pasado), yo la admiro mucho y estoy entre sus amigos. No sabía qué regalarle. Llamé a una de las mejores bailarinas del mundo, que por suerte es cubana, Viengsay Valdés, que además es mi amiga, y a una coreógrafa de Camagüey, buscando gente cercana a Alicia. La obra no es un ballet con argumento, sino un homenaje a Alicia lo más abstracto posible, tomando en cuenta que ella ha sido privilegiada por el espíritu de la danza en muchos momentos, creo que es la persona que más ha convivido con el duende de la danza, y eso es lo que busca esa pieza. Viengsay es precisamente el espíritu de la danza y en el final me valí de un recurso cinematográfico tomando fotografías de Alicia bailando "Giselle", que se convierte luego en dibujo animado, que a su vez se vuelve una paloma que sale volando por un lado del escenario. Viengsay, que bailó como una diosa, al final del ballet se convierte en algo corpóreo y simplemente se acerca a Alicia y le hace una reverencia. Es una pieza muy sencilla pero llena de amor, porque yo la conozco (a Alicia) desde muy joven, me cautivó entonces y me sigue cautivando. Alicia Alonso da la sensación de que le falta algo más, de que le sobra, nunca agota sus posibilidades. Es la artista más impresionante viva en nuestro país y el mito cultural que más prestigio le ha dado a Cuba en los últimos años. ¿Cómo ha sido trabajar con otros artistas y amigos cubanos como Silvio Rodríguez, Vicente Feliú y Chucho Valdés? Ha sido un aprendizaje muy grande y agradezco que Silvio, al que le produje sus primeros discos y luego fui colaborador en seis o siete más, dijera en un libro que se llama "Que levante la mano la guitarra" que Frank Fernández había sido uno de sus pedagogos, como Leo Brouwer; creo que eso fue exagerado. En una búsqueda maravillosa de experimentación musical, de Silvio, de Pablo, de Vicente, de Noel.., que querían hacer algo más que trova, vengo yo de Moscú buscando mis raíces, mis trovadores, mis serenatas, y confluimos en una suerte de milagro, pues yo los necesitaba a ellos y ellos me necesitaban a mí que soy el único miembro de la nueva trova que no canto, aunque mi piano sí canta... Trabajar con un gran artista es uno de los enriquecimientos más poderosos que existen, un artista de verdad siempre te transmite cosas espirituales que no podías descubrir por ti mismo, porque a cada uno le toca su pedacito... ¿Sigue siendo Moscú el gran centro cultural que era cuando usted lo conoció, donde escuchó a los mejores músicos y a las mejores orquestas, o la globalización acabó con eso? Moscú sigue siendo un lugar cultural de primer nivel, pero hay mucha diversificación y tú mencionaste la palabra mágica y terrorífica: globalización, la que todo mundo pondera como tener todo al alcance de todos, que me da pánico, porque al final es "todo bajo el dominio de un grupo": los cibernéticos dominan y seguirán dominando el mundo. En el caso del arte la globalización ha sido una de las cosas más fatales que hemos tenido, porque con el cuento de "todo para todos" las grandes empresas transnacionales fabrican músicos, los artistas pasan a ser el número quinientos y pico, los discos se hacen en Filadelfia o en Taiwán y a nadie le importa tu alma... Hay casos de artistas malísimos, cantantes sin voz ni sensibilidad que están en el hit parade del mundo al lado de cantantes como Barbra Streisand, Celine Dion o Whitney Houston, porque ustedes, los medios de difusión masiva, son los nuevos brujos, los que destruyen a una persona o la imponen, sobre todo la radio, la televisión e internet; el que más posibilidades económicas tenga de promocionarse es el que va a vender su disco, y el disco del artista que no has oído mencionar se da por hecho que no sirve. Algo grande va a pasar y la globalización tendrá que cambiar, tiene algunos aspectos positivos en campos como la investigación y el conocimiento, pero en el campo del arte es fatal, embrutecedor y enajenante; el resultado más grande de la globalización en el arte ha sido la deshumanización y eliminar lo nacional, convertir a todas las naciones en "un amasijo de cuerdas y tendones" como diría Silvio, donde la identidad nacional se va diluyendo. Como José Martí dijo: "Ser culto para ser libre", embrutecer es la primera forma elemental para colonizar tu mente. ¿Influye el sistema político de un país para tener mejores o peores artistas? Más que el sistema político lo más importante es que los gobiernos entiendan que la educación en general mejora al hombre, y hasta a los animales y las plantas, y los países que hagan eso, sean comunistas, socialistas o feudalistas van a tener una mejor sociedad.- P.G. Fuente: Yucatan.com.mx

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