Cubanos esperan reformas en congreso del Partido Comunista

Este artículo es de hace 9 años
El Gobierno cubano ha reiterado que las reformas no buscan instalar una economía de mercado sino "actualizar" el modelo económico socialista Los cubanos están a la expectativa del congreso que celebrará esta semana el Partido Comunista, en el que esperan reformas como una eventual flexibilización de las reglas para la venta y compra de carros y casas. El Gobierno de Raúl Castro, que impulsa un plan económico para salvar el sistema socialista, ha dejado claro que no permitirá "la concentración de la propiedad", pero aún así muchos tienen esperanzas de que las autoridades cambien rígidas reglas que han irritado por décadas a los cubanos. "Ya es hora de que uno pueda vender lo que tiene. Los carros y las casas son propiedades pero sólo formalmente porque no podemos hacer casi nada con ellas", dijo Antonio García, un jubilado que hace 10 años tiene su vehículo Lada en un garaje porque no le alcanza la pensión para pagar combustible y reparaciones. Las reformas serían aprobadas por unos 1.000 delegados que asistirán al congreso del 16 al 19 de abril y que buscarían reducir el papel del Estado en la economía y sacar de la crisis al sistema socialista instalado tras la revolución de 1959. Muchos en Cuba son propietarios de sus viviendas pero no pueden venderlas. El único trámite permitido se conoce como "permuta" y admite sólo el intercambio de inmuebles con características similares. Aún así, a menudo funciona un mercado inmobiliario informal que suele involucrar dinero tras bambalinas. La venta de carros es también regulada por el Estado, que suele autorizar la compra a artistas, deportistas y médicos que trabajan en misiones en países aliados como Venezuela. Hasta ahora sólo pueden ser vendidos legalmente los autos antiguos que circulaban antes de la revolución de 1959, muchos de ellos estadounidenses y que siguen funcionando como taxis. Se espera que dueños de autos un poco más modernos puedan también venderlos. Castro contra "exceso de prohibiciones" Poco después de reemplazar en la presidencia de la isla a su enfermo hermano Fidel en el 2008, Castro convocó a los cubanos a exponer sin tapujos sus problemas. Las quejas en los barrios y centros de trabajo llevó al mandatario a diagnosticar un "exceso de prohibiciones y medidas legales". Desde entonces liberó la venta de celulares, permitió a los cubanos alojarse en hoteles y entregó tierras ociosas. Pero muchos en Cuba esperan más a partir de abril, cuando un postergado congreso del Partido Comunista (PCC) pendiente desde 1997 apruebe las nuevas reformas económicas impulsadas por Castro para salvar el sistema socialista. El mismo presidente elevó las expectativas al intervenir en el Parlamento en diciembre, cuando afirmó que el Estado no pretende "regular" las relaciones entre dos individuos. "Si yo tengo un carrito, un cacharrito o lo que sea, un almendrón, como le llaman ahora, y es mío, tengo derecho a vendérselo al que me dé la gana", dijo, sin entrar en detalles. Un mes antes había dado a conocer su plan de reformas en un folleto de 32 páginas, que incluye "aplicar fórmulas flexibles para la permuta, compra, venta y arriendo de viviendas". Entusiasmo con cautela Pero algunos se muestran cautos sobre la posibilidad de que el primer congreso en 14 años pueda obrar mágicamente. "Hay que esperar qué dicen en el congreso y hasta dónde nos dejarán llegar a nosotros después (...) Del dicho al hecho va un gran trecho", expuso Guillermo, un agente inmobiliario ilegal que desde hace más de 25 años pasa horas en el Paseo del Prado en La Habana donde funciona una bolsa informal. Aún no está cómo podría instalarse el mercado inmobiliario. La predicción más frecuente es que la permuta seguirá siendo el trámite más común pero el Estado no intervendrá en los términos, y los pagos adicionales serían legales. Funcionarios de oficinas municipales de vivienda en La Habana dijeron a Reuters que el Gobierno "tiene la voluntad de cambiar normas que han sido muy rígidas". Estos cambios harían más digeribles otras medidas que buscan reducir más de un millón de empleos estatales y el recorte de subsidios, incluyendo una pequeña canasta básica de alimentos que el Gobierno ha vendido por años a bajos precios. "Si es cierto lo que dicen, voy a permutar mi casa que es grande por una pequeña y el dinero que gane lo voy a invertir en una cafetería para pasar tranquila, sin aprietos, mi vejez", dijo Margarita Herrera, empleada estatal cuyo puesto podría desaparecer en unos meses como parte de las reformas. El Gobierno cubano ha reiterado que las reformas no buscan instalar una economía de mercado sino "actualizar" el modelo económico socialista. Fuente: El Nacional.com

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