En estado crítico la sequía en La Habana

Este artículo es de hace 9 años
La sequía que azota la isla de Cuba, unido a las malas infraestructuras para almacenar reservas, conduce a la capital a una situación extrema No es la primera sequía que Cuba vive en los últimos años. La última fue en el año 2008, pero el paso de huracanes en plena temporada alivió la situación, algo que no sucedió en la de 2010 lo que ha llevado a la isla y, en concreto, a La Habana a una situación crítica: la peor en medio siglo como consecuencia de la falta de agua y el deterioro de los acueductos. En total, un millón de habitantes de La Habana se han visto perjudicados por esta difícil situación agravando aún más las condiciones en la que gran parte de los habaneros subsisten a diario. A día de hoy, más de 100.000 personas reciben agua a través de camiones cisterna, con el consiguiente gasto que implica en cuanto a combustible y reparto, un presupuesto al que no pueden hacer frente las autoridades. Cuba, por su parte, argumenta que lo sucedido tiene que ver con la sequía más o menos pertinaz que sufren desde hace dos años y con el deterioro de toda la red que conduce el agua hasta los hogares habaneros. No funcionan adecuadamente las redes y las conductoras de los sistemas de acueductos, los herrajes de viviendas y construcciones se encuentran deteriorados y tampoco existe una cultura del ahorro del agua entre los cubanos. Este derroche está pasando factura en forma de fuertes restricciones. En cifras, un 70% de las tuberías de la capital cubana se hallan en mal estado y esto implica que, junto a la problemática señalada, se pierdan litros y litros de agua a diario en plena sequía. Así las cosas, La Habana vive una situación que no se veía desde hace medio siglo y que tiende a agravarse si de aquí al verano no llegan las precipitaciones, como sería de esperar. Meteorología lanza una señal positiva en cuanto a las lluvias de abril se refiere: un número elevado de días con precipitación pero que no serán suficientes para arreglar la situación, porque para ello deberían ejecutarse obras de rehabilitación, adecuación y construcción de acueductos nuevos. Si a esto se suman las multas a los derrochadores y nuevas medidas de concienciación es probable que la situación de carestía en La Habana se acabe por mitigar. Fuente: Rioja2.com

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