Activos de hecho y por derecho

Este artículo es de hace 9 años
El país tendrá cada vez más ancianos y ya pone en práctica proyectos diseñados para ellos. La atención y el buen trato son fundamentales. En la vida de estas personas nada recuerda la soledad, el abandono o la desesperanza en que se puede sumir un grupo tan vulnerable como los adultos mayores si no son asistidos oportunamente. Estadísticas recientes calculan que para el 2050 a nivel mundial los mayores de 60 años lleguen a 2 000 millones, lo que obliga a las sociedades modernas a diseñar estrategias ante una situación demográfica desconocida hasta ahora. Con actividades diseñadas para ellos, ocupan su tiempo en la institución. A pesar de que, por resolución aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas, se celebra desde 1990 cada 1ro. de octubre el Día Internacional de las Personas de Edad, el mismo organismo reconoce, 20 años después, que la discriminación que sufren estas personas va a empeorar. ¿Será que el umbral de los 60 forzosamente marcará el inicio del fin? A BELÉN NOS VAMOS La vejez que queremos para nuestros mayores —activa, saludable, con esperanza— es una realidad que se palpa al pasar una mañana con los abuelos que se reúnen en el Centro de Día del Convento de Nuestra Señora de Belén, en La Habana Vieja. Es una edificación que data del siglo XVIII restaurada hasta el más mínimo detalle, los de más años son el centro de la atención y la razón de ser de un colectivo de trabajo. Durante las horas del día, de lunes a viernes, unos 675 adultos mayores ocupan su tiempo y sus mentes en hacer ejercicios, pláticas con los amigos, participar en talleres artísticos y de manualidades, atender su salud y darle sentido a la vida. La idea comenzó en 1997, con un pequeño Círculo de Abuelos que se trasladó al inmueble para hacer gimnasia, y ha devenido un amplio proyecto que involucra a muchos en la comunidad. "La forma de entrada de ellos —comenta Lourdes Baldaquín, directora del Centro de Día— fue arrastrando los pies, vestidos y peinados de cualquier manera. Ya al mes se notaba el cambio en la mirada, en la ropa, en la forma de arreglarse". En esta institución los ancianos encuentran comunicación, realizan actividades propias para ellos y hallan un espacio que les podría estar limitado en sus propios hogares, ya que la dinámica familiar mantiene a casi todos los miembros en la escuela o el trabajo. Desde la gimnasia en las primeras horas de la mañana, las charlas sobre temas de salud, hasta los diferentes talleres de la tarde. Todo cuenta y es bien recibido por los actores fundamentales de este proyecto: los ancianos. Con el concurso de la abuelita que llegó muy deprimida, la que vino por embullo, el máster en Ciencias Económicas recién jubilado, la enfermera que ya cesó sus funciones y continúa ayudando, la que canta, la que baila, la que cose¼ , en fin, con todos ellos se enriquece este proyecto tan humano. El Centro de Día atiende fundamentalmente a residentes en la zona y lo hace con solo 15 trabajadores y una amplia red de colaboradores. LOS ABUELOS Y LOS NIÑOS En estrecho vínculo con el Partido, los Consejos Populares, el Gobierno local y los vecinos se coordinan en el Convento de Belén diferentes proyectos que incluyen desde los más pequeños hasta los de mayor edad. La residencia interna, aún en proceso constructivo, ya tiene lista una sala de adaptación, donde conviven de forma permanente cuatro ancianos, cuyo promedio de edad ronda los 90. En opinión de Nelson Águila, director del Convento de Belén, el total de ancianos que pueda asimilar la residencia no es lo más importante. "Indicadores para acogerlos pudiesen ser: estar solo, tener dificultades en su vivienda, tener un problema de salud, una familia que no lo atiende como debe, a pesar de la voluntad de hacerlo, y sobre todo el deseo de las personas, el querer vivir, el querer llegar, el querer estar en la residencia". Como parte de los diversos proyectos sociales que lleva adelante esta institución, perteneciente a la Oficina del Historiador de la Ciudad, funcionan en sus predios la casita infantil Vilma Niña y un aula museo, donde reciben sus clases pioneros de tercer grado de la escuela Adalberto Gómez. Ambos programas responden al interés de trabajar con todas las generaciones, de manera que se combinan en el territorio el programa social con el proyecto de restauración arquitectónica. El antiguo Convento también es sede de la Dirección de Asuntos Humanitarios, la cual contribuye en lo posible a solucionar los problemas de los abuelos y de la comunidad. Para ellos se ha diseñado el Centro Cultural de la Tercera Edad, que ofrece servicios de Fisioterapia y Rehabilitación a los adultos mayores, así como atención oftalmológica y prioriza la atención a ancianos solos. Todas las actividades que se realizan en el Convento de Belén están encaminadas a transformar a la gente en un entorno urbano que se renueva constantemente, y representan una voluntad de la nación. Como señala Iván Arencibia, encargado del Grupo de Atención a la Población, Belén es resultado de un trabajo colectivo, "somos conductores de una obra que solo se puede hacer porque hay una Revolución". "En el país —señala Nelson Águila—, la Revolución ha logrado muchas obras y nosotros somos producto de ella." Como también es su fruto la protección que garantiza el Estado —recogida en el artículo 48 de la Constitución— a los ancianos sin recursos ni amparo. Para los próximos años se pronostica que la población cubana registre un incremento en el número de habitantes que arriban a los 60 años. Cuando se cumpla el primer cuarto de este siglo vivirán en la Isla alrededor de 3 millones de adultos mayores. Será necesario multiplicar experiencias como la de este Centro de Día, las casas y los círculos de abuelos, los centros gerontológicos y la Universidad del Adulto Mayor, que tanto han contribuido a elevar la calidad de vida de un creciente sector poblacional, el cual ha burlado con creces la barrera de los seis decenios. Fuente: Granma

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