"El jazz y la música afrocubana se enriquecen mutuamente"

Este artículo es de hace 9 años
Chucho Valdés (Quivicán, 1949) comenzó a tocar el piano a los tres años de edad y a los 16 ya tenía su propio grupo, primeros pasos para ser una referencia del jazz mundial. Coleccionista de premios Grammy y un renovador constante de un género que ahora está de moda de llamar jazz latino, además de ser embajador de la FAO en Haití. Este hombre que es muchas cosas está en Barcelona para participar en la primera edición del festival de salsa y latin jazz de la capital catalana, junto a otra leyenda: Rubén Blades. Está contento de protagonizar el evento, que tuvo el sábado en el Poble Espanyol. "Es una tremenda idea. Es necesario porque hace falta la interrelación entre los músicos" dice Valdés sobre el festival. El músico cubano entiende que este tipo de citas ayudan a relacionar las culturas, sea en Europa o en América. Además, Valdés confiesa que le "encantará trabajar con Rubén Blades, quizás de los más grandes de la música latina. Perdón, quizás de los más grandes de la música", sentencia. Chucho Valdés estará acompañado de los Afro-Cuban Messengers, banda con la que ha cosechado recientemente un Grammy por su disco Chucho Steps. El intérprete caribeño, hijo de otro legendario pianista como es Bebo Valdés, entiende que quizás hoy la etiqueta latina ya no tiene sentido porque "la verdad es que es todo es música". Se muestra satisfecho con la gira con los Afro Messengers. Asegura que el disco "va fenomenal y la respuesta del público en directo es buenísima". La conversación se centra en la música y en sus porqués. Siguiendo con la idea de las etiquetas, hablamos del jazz latino. Valdés apunta con cierta ironía que quizás ahora es el jazz tradicional el que mira a la música latina como referente. Más académico, el intérprete caribeño sostiene que "ambos tipos de música tiene las mismas raíces" y abunda: "El jazz tiene raíces africanas, y la música cubana, por ejemplo, también, por lo que ambas músicas se han enriquecido mucho la una con la otra". Valdés, sigue, como un catedrático universitario, y subraya que "sobre esto del latin jazz que está tan de moda, de hecho habría que recuperar la etiqueta anterior: en realidad es afro-cuban jazz". Pianista, organista, compositor e instrumentista, Chucho Valdés es considerado uno de los mejores pianistas del mundo y desde luego la figura jazzistica más importante en la actualidad de Cuba. Y a pesar de todo ello mantiene la ilusión del principiante. Explica que se siente diferente tocando el piano cuando ensaya o cuando lo hace ante el público. Por partes, "hay una retroalimentación con el público que es muy difícil de explicar", revela el pianista". De hecho, indica que "no se puede contar con palabras". Por otra parte, en el ensayo uno se inspira "probando cosas, varias la música, intentas ir más allá", mantiene Valdés. Volviendo al directo, Chucho señala que con el público "la interrelación de energía te hace ir más lejos, trasciendes". Deja el tono académico para decir entre risas que "lo cierto es que a veces cuesta acabar el concierto con el ritmo que llevas". En esta gira, Valdés está recuperando el mítico tema Misa Negra para los conciertos, con la que cosechó su primer Grammy en 1978 con el Grupo Irakere. Valdés, orgulloso de que la crítica y la prensa se hayan fijado en ese detalle apunta que "la canción está contemporánea. Sigue vigente, es atemporal. Como si fuera una recién nacida". Se interrumpe y adopta de nuevo el rictus de profesor. Y explica. "Eso de la misa viene de la religión yoruba, es una descripción de los rituales religiosos que se hacen en Cuba con todos sus ascendentes africanos". A la pregunta de si es supersticioso responde que no, pero matiza: " No soy supersticioso. Santero sí soy. Estoy en la religión yoruba y sigo trabajando con esa cultura". Con estas giras que hace, ¿no se cansa? Pues no porque cuando viaja, cuando actúa, va probando. Chucho Valdés produce música mientras trabaja. "Los temas se me ocurren actuando. El escenario tiene mucha magia, sin duda", apunta. La manufactura musical de Valdés se basa en "escribir las ideas que hay en la cabeza, que aparecen en cualquier momento". Su independencia es uno sus bienes preciados por lo que asegura satisfecho_ "Los premios no me influyen en lo que voy a hacer. No hay líneas marcadas". Para acabar, ¿es inevitable que se le pregunte de política a un cubano? Y replica que "es totalmente evitable" porque "la política no tiene que ver con la música ya que como decía aquél, 'no me pregunten de política, no me desconecten'". Y Chucho ante el piano está muy enchufado. Fuente: El Pais.com

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