Donde quiera que haya un cubano, Pablo Milanés merece cantar

Este artículo es de hace 9 años
Hay que defender el derecho de los artistas cubanos de expresarse con libertad en todas partes. La respuesta a un aislamiento nunca puede ser otra isla.          Los cubanos nacimos en una isla y la inmensa mayoría de nosotros fuimos criados en ella. Esa insularidad suele marcarnos para siempre, incluso en los continentes más abarrotados. Nos comportamos como islas, nos aíslan y nos aislamos. Las reacciones que ha provocado el concierto de Pablo Milanés en Miami, responden, en gran medida, a ese fundamentalismo insular. No se puede hablar de la música cubana sin mencionar a Pablo Milanés. Sus canciones, como las de Sindo Garay, Manuel Corona, Miguel Matamoros o Silvio Rodríguez, son uno de los más valiosos patrimonios de Cuba. Por eso, donde quiera que haya un cubano, Pablo Milanés merece cantar. Es una vergüenza que Celia Cruz se muriera sin poder regresar a Cuba. Aunque eso ya no tiene remedio, nada puede impedir que su legado se comparta y se difunda de generación en generación, como una de las esencias de todas las cosas que somos, que son muchas y muy diversas. Sería una vergüenza que Pablo Milanés no pueda cantar en la segunda ciudad donde más cubanos hay en el mundo. La mayoría de los que pueblan el Miami actual, crecieron escuchando a Pablo y coreando con él cosas que ya son parte de su identidad, que no se pueden borrar de nuestro subconsciente colectivo. Hay que defender el derecho de los artistas cubanos de expresarse con libertad en todas partes. La respuesta a un aislamiento nunca puede ser otra isla. Como alguna vez lo pidió Pablo en una de sus canciones más hermosas, tenemos que amarnos como somos, tocarnos sin temor y sin perder la calma. Fuente: Hechos de Hoy.com

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