Adiós a Szeged solo con un boleto olímpico

Este artículo es de hace 9 años
Aunque el pronóstico de clasificación olímpica para el C-2 a 1000 metros se cumplió, la actuación cubana en el campeonato mundial de canotaje volvió a quedarse huérfana de medallas, en tanto dejó lecciones imprescindibles de cara a los venideros compromisos internacionales. Luego de ilusionarnos a todos con el mejor tiempo de la semifinal, Serguei Torres y Karel Aguilar no pudieron regresar al podio que subieron por partida doble en el 2005 y 2007 (plata), y volvieron a tropezar con la piedra o síndrome de la final, pues han llegado a ella en sus últimas tres presentaciones internacionales, pero sin saborear las preseas. Quizás el aire favorable (2,7 metros) y una arrancada tardía pudieron influir en ese desempeño inesperado, pero habrá que esperar el testimonio de ellos a su regreso para conformar una opinión final sobre lo vivido en Szeged, Hungría, donde se ha celebrado el “mejor campeonato mundial de canotaje”, al decir de muchos sitios web relacionados con el tema. Lo cierto es que ya esta dupla antillana, bajo las órdenes del entrenador Osvaldo Labrada, podrá dedicarse a trabajar con vistas a los Juegos Olímpicos de Londres 2012, donde bien pudieran sacarse todas las espinas de triunfos pendientes, incluido el de la cita de Beijing 2008, cuando concluyeron novenos. El resto de la comitiva se comportó al nivel esperado y otra vez Raidel Ramos convenció de su rendimiento, al ganar la final B del C-1 a 1000 metros (10 lugar) tres más abajo que los que necesitaba para incluirse directamente entre los olímpicos de la capital inglesa, algo que podrá conseguir solamente si gana su especialidad en los venideros Juegos Panamericanos de Guadalajara, en octubre. Algo muy parecido deberán hacer la joven kayacista Darisleidys Amador y su compañero Reinier Torres (K-1 a 200 metros), pues sus incursiones mundialistas no pasaron de disputar una final C, en tanto las doradas en la cita continental mexicana en sus respectivas modalidades les darían los añorados pasaportes a Londres. Finalmente, Rolexis Baéz (C-1 a 200) quedó por debajo de su actuación en el 2010, al tener que pelear los puestos del 10 al 18, y optará por el cetro en la capital de Jalisco como única vía de ser olímpico, algo que no podrá hacer la tripulación del K-4 para hombres, que al quedar en el escalón 17 perdieron todas las opciones, pues esta modalidad entregaba todos los pasajes en esta justa universal húngara. Por segundo año consecutivo y por cuarta ocasión en esta última década, Cuba regresa a casa de la máxima cita del piragüismo sin una presea. Es cierto que la concluida este domingo en Szeged puede catalogarse como la más difícil de este período —con récord de naciones y participantes incluidos—, pero nos toca perfeccionar todavía algunos detalles para volver a disfrutar de medallas, sobre todo en la canoa. El adiós no complace, solo compromete. Fuente: CubaSi

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