Irene deja atrás Nueva York sin víctimas pero con calles inundadas y apagones

Este artículo es de hace 9 años
Irene ya no es un huracán, sino una tormenta tropical. Pero las ráfagas enrabietadas han golpeado con fuerza las calles de Nueva York este domingo mientras Manhattan se inundaba y sus habitantes se quedaban sin luz. A las tres de la tarde (19:00 GMT) se ha levantado la orden de evacuación de las zonas bajas de la ciudad, que afectaba a 370.000 neoyorquinos. Sin embargo, las autoridades no tienen previsto retirar la alarma por el momento, pues los árboles o el material derribado de algunos edificios siguen constituyendo un peligro. "La naturaleza es peligrosa. Tened cuidado", insistió el alcalde, Michael Bloomberg, que confirmó que 'Irene' no ha dejado víctimas mortales ni daños personales en la ciudad. Sí se han inundado algunos barrios de Brooklyn, alguna calle de Manhattan y el aparcamiento del estadio de los Yankees. Aunque lo peor de la tormenta ha pasado a mediodía en Nueva York, las inundaciones seguían en un día en que la llegada de 'Irene' coincidía con la marea alta provocada por la luna nueva. Daños limitados Más de 60.000 personas se han quedado sin luz en la ciudad. En total, más de cuatro millones personas han sufrido apagones en Nueva York y los estados vecinos. Tras un primer balance, los daños en la ciudad parecen ser limitados. Los edificios se ven intactos y la mayoría de vehículos sigue aparcada en su sitio. Tampoco se han visto afectadas en principio las obras del World Trade Center —Bloomberg ha dicho que las obras seguirán este lunes y que la ceremonia de aniversario del 11-S no peligra— y en los paseos a lo largo del río Hudson se veía ya caminar a los primeros neoyorquinos. La bolsa de Nueva York ha decidido reabrir este lunes, aunque algunos de sus trabajadores tendrán problemas para llegar a Wall Street. Y es que tras el paso de 'Irene', las autoridades no han precisado cuándo esperan reanudar el servicio de metro (sí se reanudarán los servicios de autobuses, este mismo domingo, y los trenes PATH el lunes por la mañana). Esto paraliza una isla como Manhattan, donde el 80% de los habitantes no tiene coche y una ciudad donde el transporte público mueve todos los días a ocho millones y medio de personas. Una ciudad fantasma Nueva York era este domingo un espectro que sólo se parece a sí misma. Con el metro cerrado desde las doce de la mañana, la mayoría de las tiendas esta mañana han optado por no abrir. Las farmacias, los cafés, las grandes cadenas estaban cerradas. Hasta los 'dinner' más incombustibles. No llegan trenes. Ni aviones. Ya se han cancelado más de 10.000 vuelos. La Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey ha anunciado que los vuelos seguirían suspendidos durante la jornada. Esperan que los aeropuertos JFK, Newark y LaGuardia —cerrados el sábado— se reabran como muy pronto "el lunes por la tarde", según ha dicho su director ejecutivo, Christopher Ward. Si no, lo harán el martes, precisó. El 'New York Times' no ha llegado a los domicilios de sus suscriptores y las calles nunca han estado tan vacías como este fin de semana. Ni siquiera después del 11-S, que sólo afectó directamente al sur de Manhattan y donde los neoyorquinos se echaron a la calle para consolarse. Los habitantes de la ciudad están atrincherados en sus casas con linternas, garrafas de agua y cinta adhesiva en las ventanas. La mayoría, ventanas metálicas en edificios de piedra y que sólo cierran a medias. En Nueva Jersey, como medida de precaución, se desconectó la central nuclear de Oyster Creek, de la que dependen unas 600.000 casas. A más de dos millones de personas de Carolina del Norte a Massachusetts se les ha forzado a dejar sus casas. Bloomberg: 'Hicimos lo correcto' Pese a los escasos daños que ha dejado 'Irene', el alcalde Bloomberg ha defendido este domingo su decisión de evacuar a decenas de miles de personas y cerrar el metro. "Hicimos lo correcto", aseguró. "No queríamos arriesgar la vida de ningún neoyorquino y las volveríamos a tomar [las mismas decisiones] sin dudarlo". "Todo el mundo debe estar dentro", había advertido el día anterior. "Por favor, ya no salga", repitió en español el alcalde, en mangas de camisa y sin corbata. Poco político y muy práctico dio instrucciones claras: no se acerque a las ventanas, no baje a la entrada de su edificio. "Mañana por la mañana [por este domingo] cuando os despertéis sean cuales sean las condiciones de vuestra casa, quedaos allí", dijo. "Nueva York es la mejor ciudad del mundo y superaremos la tormenta". El norte de Manhattan ha recibido refugiados de Wall Street y las áreas costeras de Brooklyn. Muchos han optado por ir a apartamentos de amigos o familiares. "Es como una película de King Kong", decía John, un veinteañero que llevaba su bici en el metro antes del cierre, "imaginas una masa que va a llegar y se va a llevar todo por delante". Dos turistas británicas, en cambio, estaban encantadas con la animación. "Así vivimos la experiencia completa de Nueva York", bromeaban. Y no eran las únicas ávidas de nuevas experiencias. La policía de Nueva York ha tenido que rescatar a dos personas que pretendían hacer kayak en condiciones extremas, cuando navegaban delante de Staten Island. Aún peor lo tenían los indigentes de la ciudad. Alguno se mantenía en su lugar de siempre, como el mendigo negro gritón del Duane Reade de la calle 102. Otros se agrupaban en la entrada de los cajeros automáticos. Como si nadie les hubiera explicado cómo ir al refugio más cercano, en el colegio Juana de Arco entre las avenidas de Amsterdam y Columbus. Refugios Más de 370.000 estaban obligados a la evacuación y la baja ocupación de los refugios hacía temer lo peor. Según las cifras facilitadas por el ayuntamiento, sólo 9.000 personas pasaron la noche en los 81 refugios de emergencia dispuestos en la ciudad. Los "centros de evacuación", en realidad colegios con colchonetas y miles de latas de comida en el gimnasio, podían acoger a unas 70.000. A primera hora de la noche del sábado sólo alojaba a 10 personas. La mayoría, mendigos o personas sin hogar que acababan de cenar y se disponían a pasar la noche. "Aquí tenemos sitio para unas 100 personas", explicaba Sherry, una voluntaria con un chaleco fluorescente que vive unas calles más arriba. "Ustedes pueden quedarse si se sienten más cómodos y les podemos dar de cenar. Tenemos mucha comida", decía. A la entrada del colegio había un pliego de normas que todos los residentes deben observar. Está prohibido fumar, beber y consumir drogas ilegales. Los adultos son responsables de sus niños y de sus animales y todos debían respetar un estricto toque de queda. "Por ahora no ha venido casi nadie", decía Sherry, "pero esperamos más cuando el huracán esté llegando a la ciudad". Sobre las ocho de la tarde del sábado, aún se veía algún taxista temerario. No los suficientes como para atender la demanda de los neoyorquinos que los requerían para moverse por una ciudad maniatada por el cierre del metro. Los McDonalds se disponían a cerrar. Pero seguía abierto el Subway entre las calles 93 y 94. "Es cosa del dueño, que nos ha obligado a abrir", explicaba uno de los empleados, "él vive aquí al lado, pero nosotros tendremos que volver en taxi a casa. Y mañana [por este domingo] nos ha dicho que vengamos". Algunos han preferido irse de la ciudad y esquivar una ciudad sin metro, sin trenes, sin aviones y sin tráfico. Una Nueva York inédita con todos los Starbucks cerrados, los estrenos de Broadway cancelados y los supermercados atascados con personas comprando agua, medicamentos y linternas. 'Irene' tocó tierra al filo de las siete de la mañana del sábado en Nags Head (Carolina del Norte) dejando a su paso un reguero de apagones eléctricos y árboles arrancados por el viento hasta a 130 kilómetros por horas. Desde entonces avanza hacia el norte con su poder destructor barriendo la Costa Este. Su fuerza ha formado también tornados en el sudeste de Virginia, el este de Maryland, Delaware y el sur de Nueva Jersey. Fuente: El Mundo.es

Este artículo es de hace 9 años

Archivado en:

Playlist de videos en CiberCuba


Comentarios


¿Tienes algo que reportar? escribe a CiberCuba:

editores@cibercuba.com

 +34621383985

Esta Web utiliza cookies propias y de terceros, para mejorar la experiencia de usuario, recopilar estadísticas para optimizar la funcionalidad y mostrar publicidad adaptada a sus intereses.

Más información sobre nuestra política de privacidad.