Cubanos empiezan a descubrir el trabajo privado

Este artículo es de hace 8 años
Descubrieron que trabajar para empleadores privados en lugar del Estado les deja más dinero en sus bolsillos. Sin embargo, objetan la extensión de la jornada laboral. En medio de las reformas económicas en marcha, decenas de miles de isleños trabajan en pequeños negocios, restaurantes, granjas agrícolas y otras empresas donde permanecen largas jornadas por un salario relativamente bajo, pero dicen que no tienen mejores opciones. Las reformas anunciadas el pasado año están destinadas a promover el desarrollo del sector privado como parte de un plan más amplio para reactivar la economía y poner fin a dos décadas de crisis económica. Por primera vez desde la revolución encabezada por Fidel Castro en 1959 los servicios minoristas, la agricultura y la construcción han permitido contratar empleados a pesar de estar en vigor un artículo de la Constitución del país, donde "se garantiza la propiedad sobre los medios e instrumentos de trabajo personal o familiar, los que no pueden ser utilizados para la obtención de ingresos provenientes de la explotación del trabajo ajeno". Los nuevos trabajadores privados parecen preocuparse menos por la explotación de la fuerza de trabajo que por su remuneración. Lizet Chaviano, de 23 años, comentó que no estaba conforme con su trabajo de servir a clientes y limpiar en la Paladar de Alina, uno de los 400 pequeños restaurantes abiertos en los hogares. Pero apuntó que era una de las mejores alternativas. "Trabajo de 8:00 AM a 10:00 PM, un día y otro no, y considero que trabajo demasiado pues esto es un paladar que se cobra en divisa y sólo me pagan de 3 a 5 CUC (peso cubano convertible) por día (1 CUC=24 pesos)", dijo. Miserable, pero mejor Una encuesta informal en La Habana y las provincias encontró que los salarios privados pueden ser entre dos y cuatro veces más altos que los sueldos promedios estatales de 20 pesos diarios o 440 pesos mensuales, cifra equivalente a unos 18 dolares. El Gobierno argumenta que cualquier evaluación del nivel de vida en la isla, incluyendo los salarios, debe tener en cuenta lo que el Estado gasta en alimentos subvencionados, los servicios públicos, junto a la atención sanitaria y la educación gratuitas. "Todavía es muy triste, pero un poco menos miserable", opinó Klaisi, una profesora de psicología de 32 años y madre soltera que trabaja en el turno de fin de semana en una cafetería de La Habana. Ella dijo que gana 75 pesos o el equivalente a un poco más de  3 dólares diarios sirviendo comida en el restaurante El Principe, que es el doble de su sueldo estatal.  Los salarios de empleos similares, tales como preparar bocadillos y pizzas, oscilan desde 50 a 100 pesos diarios por una jornada de 10 a 12 horas en La Habana, y más bajo, de 20 a 30 pesos en el resto del país, donde la actividad económica es más deprimida. Pero hay excepciones, como el Bom Apetite, un recinto que abastece a turistas en La Habana, donde los trabajadores pueden hacer mucho más dinero. Allí existe un impuesto de servicio del 10 por ciento por cada vale y las propinas se dividen entre los empleados que pueden alcanzar el equivalente a entre 500 y 1.000 pesos cubanos diarios, según un empleado. Crece el autoempleo El Gobierno cubano, con problemas de liquidez y que controla el 90 por ciento de la economía local, busca recortar un millón de trabajadores de sus nóminas en los próximos años. Sin embargo, menos de 150.000 empleos se han reducido. Para La Habana, se debe, en parte, a que no hay suficientes puestos disponibles para los trabajadores despedidos, una de las razones por las cuales las autoridades están impulsando el sector privado. El número de personas que han adquirido licencias para el autoempleo ascendió de 148.000 al cierre del 2010 hasta 330.000 en septiembre, incluyendo 33.000 empleados, según el Gobierno. Pero las cifras no incluyen los más de 200.000 trabajadores agrícolas que ganan entre 20 pesos y 50 pesos diarios, dependiendo de la hora, el trabajo y la temporada, según agricultores privados. También hay un gran número de empleados no declarados que van desde trabajadoras domésticas y jardineros a obreros de la construcción, según economistas locales. Los propietarios tratan de evitar el pago de los impuestos y la seguridad social, así como los honorarios a los empleados poseedores de las licencias.  Casi 1.500 viviendas enfocadas en restaurantes, miles de cafeterías, así como rentas de dormitorios y desayunos parecen ser los mayores empleadores, aunque no hay estadísticas oficiales. "El salario establecido es de 250 pesos mensuales, pero realmente no es eso lo que le pagan", reconoció el propietario de una casa que renta habitaciones a extranjeros en Santiago de Cuba, a unos 900 kilómetros al ese de La Habana. "Yo pago 24 pesos. Además se brinda comida y la posibilidad de otras búsquedas, tales como lavar la ropa de los turistas". Fuente: America.infobae.com

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