El danzón cubano sobrevive en México y gana adeptos entre los jóvenes

Esta noticia es de hace 8 años
A lo largo de los siglos, el danzón, un baile cubano que se remonta a la elegancia de las cortes reales europeas, ha logrado sobrevivir entre los palpitantes ritmos tropicales de América Latina, especialmente en México, donde tiene muchos adeptos incluso entre jóvenes. El danzón llegó a México a finales del siglo XIX, unas dos décadas después de su nacimiento en Cuba, y se afianzó en el puerto de Veracruz (este), muy influido por la isla caribeña. Más tarde floreció en Ciudad de México con la irrupción de músicos cubanos que deleitaban a los capitalinos en los salones en los años 1940 y 1950. Ahora, cuando el danzón casi no existe en Cuba, los aficionados mexicanos se reúnen en parques de Veracruz, de plazas de algunas ciudades del sureste y de la capital mexicana, convirtiéndolos en salones de baile al aire libre. Además, esta danza está presente en festivales anuales en todo el país. Los fines de semana, La Ciudadela, una plaza rodeada de árboles en el centro de la capital mexicana, se mueve a ritmo de danzón con grupos musicales, conocidos como danzoneras, que tocan en vivo mientras decenas de parejas bailan cadenciosamente al ritmo de la música. Los principales aficionados al danzón son personas mayores, porque fue el ritmo de moda en su juventud o porque lo ven como una excusa para reunirse con amigos; sin embargo, cada vez más jóvenes eligen bailar danzón. "Afortunadamente, el danzón volvió a hacer que toda esta generación, que se puede decir ya estaba perdida, vuelva a tener ánimos", comenta Miguel Salinas, que todos los fines de semana acude con su esposa Silvia, con quien lleva 36 años de casado, para bailar y socializar. A diferencia de otros ritmos de origen cubano, el danzón se define por movimientos delicados, con tres etapas marcadas y, a decir de los expertos, "se baila sobre un ladrillo". En la primera etapa, los pasos son lentos, dibujando cuadros en el piso y a un ritmo de tres tiempos; en la segunda, se detiene el baile, el público aplaude y las mujeres se abanican, y en la tercera, con la música subiendo de intensidad, se realizan giros y pasos de fantasía, pero sin perder la elegancia. "No es un baile que requiera movimientos bruscos, que requiera mucha actividad física, y pensando en la población de adultos mayores, pues es un baile idóneo", asegura Rosalinda Aceituno Ríos, que luce una camisa de lentejuelas negras. El baile tuvo un segundo renacimiento en la década de 1990, cuando se lanzó la película mexicana "Danzón", sobre un telefonista en México que vive para su trabajo, su hija y el danzón. El interés por este baile ha crecido entre las generaciones más jóvenes: una pareja de hermanos adolescentes logró incluso arrebatarle el campeonato local a los danzoneros mayores. Félix Rentería, maestro de danzón desde hace 20 años, asegura que cada vez más jóvenes acuden a sus clases. "Algunos jóvenes creo que han encontrado un poco de paz y tranquilidad en el danzón y han retomado el acercamiento con la pareja (...) porque ahora los bailes son en bola, puros chavos (adolescentes) con las manos en los bolsos nada más, moviendo la cabeza", explica. La presencia de los jóvenes también ha llevado a que las parejas mayores innoven en su pasos, siguiendo a las nuevas generaciones. Los jóvenes le pusieron "un sello diferente, más fresco, más actual", comenta Xóchitl Rentería, esposa y pareja de baile de Félix. Fuente: Univisión

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