Ramiro Guerra se presentó en Casa de las Américas

Este artículo es de hace 9 años
El pasado martes 18 de octubre, el maestro, bailarín y coreógrafo cubano Ramiro Guerra compartió su visión sobre Caliban, a partir de la danza, en el espacio “Texturas caribeñas”, de la Casa de las Américas Dieron las 3:00 p.m. y Ramiro Guerra, fundador del Conjunto Nacional de Danza Moderna en Cuba y autor de una voluminosa obra investigativa en torno al arte danzario, llegó este martes a la Casa de Las Américas, a propósito del espacio Texturas Caribeñas para conversar sobre cómo la metáfora de Caliban se corporiza en esta manifestación desde la experiencia del continente americano. El libro Caliban danzante (1998) constituyó uno de los principales hilos conductores de esta jornada donde el ensayista, sin apuros o pies forzados, dialogó largamente con el público y respondió preguntas que cubrieron un amplio espectro de su creación: desde su labor en el Conjunto Nacional de Danza Moderna con coreografías como El Orfeo Antillano, hasta las razones de la utilización de la imagen de Calibán en el mencionado libro.  Con la seguridad de que la danza es de las cosas primarias que tiene el hombre y de que mientras más cercanos los pueblos a sus antiguas culturas más fuerte es su presencia, Ramiro Guerra, Dr. Honoris Causa en Danza del Instituto Superior de Arte en 1989, habló del texto que estuvo escribiendo durante 10 años: “metido en mi casa, comencé a escavar” y el proceso de recopilación de información en la Biblioteca Nacional José Martí y en la de Casa de las Américas, a partir de textos en diversos idiomas ―que primero tuvo que traducir para después interpretar e incorporar― y de los estudios de Don Fernando Ortiz ―que siempre tienen vigencia―, superó la década. Luego vino la búsqueda de fondo sobre la manifestación de la metáfora de Calibán: “quería escribir sobre ese hombre puro americano, sobre los indígenas y los esclavos vejados, que pasaron por todo tipo de avatares y que, sin embargo, dieron un gran aporte a la cultura de estas tierras… quería reflejar ese mundo mágico maravilloso del dueño que es desposeído y que a pesar del tiempo sigue ahí”.  Según explicó el también autor de Coordenadas danzarias (1999) el área del Caribe comparte un profundo mestizaje y los complejos resultados de la posesión y la colonización, y en esta parte del mundo, en nuestro continente, es donde los pobres hemos sido capaces de mantener, modificar y a veces confundir las manifestaciones de estas culturas despojadas que contribuyeron a conformar lo que hoy somos, manteniéndolas vivas. Las danzas que llegaban de Europa ―continúa el crítico y coreógrafo― no tenían movimientos del torso ni contacto físico entre los bailarines, sin embargo, con la esclavitud y la terrible herencia que nos ha dejado se incorporó toda esa liberación fundamental del cuerpo, de las caderas, que ha entrado en el ethos físico del cubano y ha trascendido al mundo, aunque muchos no sepan de dónde viene. Por otro lado, durante esta jornada de Texturas Caribeñas se presentó el título Siempre la danza, su paso breve de Ediciones Alarcos, volumen que explora la historia de la danza a través “de todo lo que he garabateado en mi vida”, señaló Ramiro Guerra para destacar que este conjunto de artículos y ensayos puede leerse de adelante hacia atrás o al revés, a la manera que prefiera el lector. Además, el estudioso comentó que la danza se ha convertido en un negocio grande en la actualidad: “vivimos en una época de confusión total, y sobre eso, sobre la danza en la era de la globalización, me ha dado por escribir”. Fuente: Ventana

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