Reformas en Cuba encarecen la vida

Este artículo es de hace 9 años
En un intento por revitalizar la economía y dotar de insumos a los pequeños negocios el gobierno cubano ha gastado hasta octubre de este año al menos $122 millones, según un informe del diario oficialista Granma. La publicación precisó que los productos y materias primas adquiridos son vendidos a los llamados “cuentapropistas” ante la incapacidad y la falta de recursos para crear un mercado mayorista que pueda cubrir la demanda. Sin embargo, Marta Beatriz Roque, opositora y fundadora del Instituto de Economistas Independientes de Cuba, radicado en La Habana, dijo que la falta de planificación y falta de una política realista hacen aún más complejo el panorama en el corto y mediano plazo. “Sencillamente esto es más de lo mismo”, manifestó Roque. “Es un círculo vicioso y no hay salida. No hay producción y el país está en quiebra, de manera que no vemos ningún signo posible de recuperación”, agregó. A fines de abril, durante el VI Congreso del Partido Comunista, Cuba proyectó una economía mixta, atendiendo tendencias de mercado. La actualización del modelo socialista incluye la apertura al capital extranjero, el trabajo por cuenta propia en diferentes categorías y el recorte de más de medio millón de empleos a mediano plazo. Durante el Congreso, el gobernante cubano Raúl Castro admitió que la implementación de las reformas podría tomar hasta cinco años. El paquete de reformas económicas propuestas por Cuba debería garantizar la creación de cooperativas urbanas de producción y servicios para reducir la importación de alimentos. No obstante Cuba debe comprar generalmente en el mercado internacional los productos para el consumo subsidiado, símbolo del igualitarismo que caracterizó durante 50 años al modelo castrista. Otro de los grandes escollos que enfrenta La Habana es poner en marcha una política tributaria para seguir financiando servicios gratuitos como la salud y educación. Pero economistas dentro y fuera de la isla han advertido consistentemente que la excesiva carga fiscal que plantean las autoridades continuará arrinconando cualquier iniciativa privada de los llamados cuentapropistas. En octubre del 2010 Cuba abrió las compuertas a la creación de pequeñas empresas privadas y servicios en más de 178 categorías para estimular la economía nacional y hacer frente a una prolongada crisis interna. De este grupo de empleos, las autoridades adelantaron que en 83 categorías se permitirá la contratación de asalariados que no sean parientes ni vivan con el titular. Alrededor del 66 por ciento de los 187,000 cuentapropistas que se registraron en la primera etapa son personas que no trabajaban y 17 por ciento corresponden a aquellos cuyos puestos fueron cerrados o prefirieron cambiar de empleo. El resto son jubilados, de acuerdo con cifras del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS). Héctor Palacios, líder de la agrupación Unidad Liberal de la República de Cuba, dijo que mientras no existan condiciones para la creación de un mercado mayorista los pequeños comerciantes no tendrán capacidad para ofrecer mejores precios. “El gobierno cubano vende muy caro y en ese marco el cuentapropista no tiene mucha opción”, declaró Palacios. “Al final el pueblo paga porque tiene necesidad y hambre. Cuba esta invirtiendo para encarecer la vida de la población”. Fuente: El Nuevo Herald

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