58 contundentes respuestas en Guadalajara

Este artículo es de hace 8 años
Una nueva página de gloria volvió a escribir el deporte cubano al reiterar su segundo lugar histórico en el medallero general durante 16 días de apasionantes rivalidades en la Fiesta de América, Guadalajara 2011. No podemos obviar el hecho de que desde finales de los años 90 el panorama deportivo cubano ha sufrido sustanciales cambios, ante la naturaleza de nuestras dificultades económicas y financieras que nos impusieron severas limitaciones y la cada vez más profesionalización del deporte mundial. Junto a ello, hubo otro cambio drástico en el programa competitivo que disminuye las posibilidades del medallero con respecto a años anteriores, por ejemplo, en las pesas. En esta cita jalicience se repitió el balance de hace cuatro años de ocho naciones con dos dígitos de medallas de oro obtenidas y por primera vez en la historia siete llevaron a sus arcas más de 20, prueba inequívoca de que cada vez son más los aspirantes calificados y si fuese el resultado de seguir el ejemplo de Cuba, ¡bienvenido sea! Han sido unos Juegos peleados de principio a fin donde abundaron los héroes y no dejaron de aparecer frustraciones. Como equipos líderes en productividad clasificaron la lucha femenina, de dos-dos; boxeo, de nueve-ocho, lucha grecorromana, de siete-seis y el judo femenino, de siete-cinco. Bastión más pródigo el atletismo, gracias al botín histórico de 18 oros. Grupo de altos quilates el de los deportes de combate, aportador de 25 (9 en lucha, 8 de boxeo, 6 de judo y 2 de taekwondo). Sector de la aridez insospechada, el de los deportes colectivos: CERO título de nueve posibles, solo dos plateadas y dos bronceadas con 141 deportistas en acción, evento insólito después de Cali 1971, sobre todo porque el béisbol ganaba sin parar desde entonces. Debe reconocerse el valiente desempeño de los voleibolistas, plateados por partida doble frente a las fuertes sextetas brasileñas y a las softbolistas crecidas para empatar su cima bronceada. La satisfacción derivada de haber cumplido el objetivo propuesto se la debemos en primer lugar a nuestros corajudos deportistas, sobre quienes aprovecho para repetir una vez más que son los que más entrenan —igual a sacrificio, valor, dedicación—, y casi seguro son los que menos facilidades tienen a su disposición dentro del entorno de quienes logran similares rendimientos, por razones de índole económica, por supuesto. Se supo de muchos del resto de los países que realizaron etapas completas de entrenamientos en altura, superior inclusive a la de Guadalajara, y que competir en tierra tapatía no significó un esfuerzo extra. A juzgar por el depauperado estado físico observado en muchos de los nuestros después de entregarse en cuerpo y alma por la victoria, y los posteriores comentarios entre ellos referidos a la falta de aire durante la actividad, y la demora en recuperarse luego del esfuerzo, parece evidente que por esta desventaja habría que añadirles un mérito suplementario. Recuerdo cómo los periodistas de otras naciones abordaban con interrogantes a los colegas cubanos durante la azarosa primera parte de los Juegos, cuando solo aparecían 16 de oro en el medallero, unos con sana curiosidad o preocupación, otros con solapada morbosidad deseando que el ejemplo de la Isla se esfumara. Recibieron las valoraciones correspondientes del porqué todo volvería al mismo lugar de años precedentes cuando aconteciera el epílogo de los XVI Juegos Panamericanos, pero es fácil pensarlo y decirlo. A los escépticos de aquí y también a los de allá, que no faltaron, tocó a los deportistas, a golpe de valor y competitividad, el total protagonismo de entregarnos 58 contundentes respuestas. Fuente: Granma

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