Juzgan en España a un médico cubano acusado de ejercer sin licencia

Este artículo es de hace 9 años
Puede que Cristóbal P. P. desarrollara en Cuba, su tierra natal, la profesión de médico con la mayor normalidad. Sin embargo, su título obtenido en tierras caribeñas de poco le sirve en España y a pesar de ello continuó ejerciendo como si tal cosa, según el Ministerio Fiscal de Jerez que le acusa de un presunto delito de intrusismo profesional. Los hechos por los que se juzgará hoy al doctor en Penal 2 se remontan al año 2007, cuando según la calificación del fiscal abrió una consulta privada en la urbanización Parque Atlántico. El imputado llegó al país en el año 2000 y se dedicó a la hostelería, hasta que siete años más tarde inició su andadura en el mundo de la medicina con la Clínica del Dolor. En el escrito de Fiscalía queda reflejado que esta persona efectivamente es licenciada en medicina en Cuba, pero su título nunca llegó a ser homologado por el Ministerio de Educación y Ciencia. Ello no supuso un impedimento para que, en la citada consulta, el doctor realizara masajes, aplicara técnicas de medicina natural y recetara medicamentos, utilizando un membrete con su nombre y condición de médico y un número de colegiado que, como consta en la calificación, no le correspondían. El ciudadano cubano no cejó en su empeño y a pesar de todo ello continuó con sus actividades también en la consulta de Los Ángeles Nocturnos, situada en la calle Porvera, donde hacía guardias, atendía a pacientes y expedía recetas. Publicidad y clientela Según el fiscal, durante todo ese ejercicio el procesado se presentaba y anunciaba como médico, utilizando tarjetas e incluso página de internet. Una conducta por la que ahora se le imputa un presunto delito de intrusismo profesional, como se ha mencionado anteriormente, por el que el Ministerio solicita una peña de un año y seis meses de prisión e inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo que dure la condena. Para la vista, la Fiscalía ha solicitado la comparecencia de una decena de testigos, presuntos pacientes del imputado procedentes de distintos puntos de la provincia como Jerez, El Puerto y Cádiz. Y es que como ha podido saber este medio por fuentes solventes, la fama del doctor cubano se multiplicó en poco tiempo gracias al boca a boca y fueron muchos los ciudadanos que se acercaron a su consulta del Parque Atlántico solicitando sus servicios, para comprobar la veracidad del rumor que corría acerca de sus «manos curativas». Con relativa prontitud, Cristóbal P. P. se hizo con una clientela importante si bien algunos de sus pacientes comenzaron a dudar de su profesionalidad ya que, pese a su buen trato y afabilidad, no se apreciaba en la consulta ningún título que certificara su profesionalidad. Según las mismas fuentes, el médico cubano cobraba entre 30 y 50 euros por cita y su negocio fue tan próspero que incluso consiguió una subvención de la Junta de Andalucía como medida de apoyo al autoempleo, cifrada en nada menos que 500.000 euros. El futuro se truncó para él el 6 de octubre de 2009, cuando lo detuvieron en su clínica jerezana. Esa noche la pasó en los calabozos, pero al día siguiente fue puesto en libertad a la espera de juicio, por lo que incluso algunas fuentes apuntan a que continuó regentando la clínica unos días más hasta que fue hospitalizado por una crisis de ansiedad. Cuando le dieron el alta médica, ingresó en prisión para cumplir una sentencia que recaía sobre él por violencia de género y quebrantamiento de una orden de alejamiento. Fuente: La Voz Digital.es

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