Galeano y Viglietti presenciaron concierto de Silvio en Montevideo

Este artículo es de hace 8 años
Silvio Rodríguez se reencontró con el público local a más de dos décadas de su última actuación, en un Estadio Charrúa vibrante y con entradas agotadas. Sobrio, preciso y con la voz intacta, agradeció el título de Visitante Ilustre con sus clásicos. Entre los 18.000 asistentes estaban Daniel Viglietti y Eduardo Galeano. Y la necesidad de muchos de reencontrarse con parte de su historia. El trovador cubano conectó con el público desde la sensibilidad y la memoria, dando cuenta del paso del tiempo: su última actuación en Uruguay había sido el 1 de marzo de 1985, cuando asumió la presidencia Julio María Sanguinetti y el país celebraba su vuelta a la democracia. Esta vez prometió no demorar otros veinte años. El cantautor se condujo con sobriedad, oficio y muy pocas palabras. Su manifestaciones políticas y filosóficas estuvieron básicamente en las canciones. También cuando citó a Viglietti, Benedetti y Sendic, durante un son inédito que formará parte de su próximo álbum. En cada concierto, el cantautor dedica uno de sus títulos a los cinco cubanos que están presos en Estados Unidos desde hace 13 años. El miércoles eligió Sonrisas de papel, asegurando que seguirá haciendo ese ritual “hasta que los liberen”. El público aplaudió con fervor y durante las casi tres horas de espectáculo le rindió varias ovaciones sostenidas. En la platea asomaban banderas de Cuba y carteles con frases del estilo “Una Cuba y su poeta”. El repertorio, que incluyó clásicos como Óleo de mujer con sombrero, La maza y Ojalá, prescindió de Unicornio, el más trillado de sus títulos. En cambio despuntó varios estrenos y un recorrido por Segunda cita, álbum que enriqueció con arreglos acústicos. En vivo la instrumentación contó con tres guitarras, flauta traverza, clarinete, bajo, percusión y un virtuoso tres cubano. La pulcritud en la ejecución (todos siguieron al pie las partituras) y la delicadeza de sus composiciones, incluso de las más nuevas, crearon un clima de intimidad increíble para un lugar abierto y frío como el Estadio Charrúa. Hubo dos momentos en los que dialogó directamente con el público: le dedicó parte del show “a los de atrás” porque “son los que tienen menos” y sacó una fotografía de la masa para subirla a su blog, desde donde retrucó a Pablo Milanés el mes pasado. La participación de su compañero de la Nueva trova cubana, Amaury Pérez, tuvo connotaciones inesperadas. El músico cumplió una promesa: estrenó en Montevideo una canción que le compuso a Alejandra, una uruguaya que se exilió en La Habana a fines de los ‘60, con la que estuvo vinculado sentimentalmente. Contó que al poco tiempo de estar juntos descubieron que ella había viajado embarazada y quería abortar. “Le compuse este tema esperando que no lo hiciera. Y ella le puso al niño Amaury. Le prometí que algún día la cantaría aquí y lo estoy cumpliendo a 34 años de aquella historia”, expresó emocionado. Alejandra y su hijo estaban presentes en el Charrúa. Luego Silvio hizo dos bises prolongados y terminó solo con su guitarra. A las 00:11 h prometió: “no los vamos a olvidar”. Fuente: Cubadebate

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