De lujo es la participación de Cuba en el festival Veracruz también es Caribe

Este artículo es de hace 9 años
Roberto Fernández Retamar, poeta, ensayista y presidente de la Casa de las Américas, inauguró el ciclo de conferencias magistrales con su charla “Martí y el Caribe” De lujo se puede calificar la participación de Cuba en el festival Veracruz también es Caribe, efectuado en esa ciudad, entre el 17 y el 19 de este mes. El poeta, ensayista cubano Roberto Fernández Retamar, presidente de la Casa de las Américas, inauguró el ciclo de conferencias magistrales con su charla “Martí y el Caribe”. Por su parte la investigadora y crítica de arte Adelaida de Juan, ofreció una panorámica sobre “Lo afrocaribeño de Wifredo Lam”, y Miguel Barnet, poeta, escritor, etnólogo y Presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, tuvo a su cargo la conferencia “Bola de Nieve, homenaje en el centenario de su natalicio”, merecido reconocimiento a Ignacio Villa que también contó con un concierto a cargo del pianista Daniel Herrera y la cantante Katía Ibarra, quienes interpretaron canciones de Bola y otras que el genial intérprete cubano incorporó a su gran repertorio. Este homenaje a Bola de Nieve, fue organizado en coordinación con la Embajada de Cuba en este país. En sus palabras inaugurales, el director del Instituto Veracruzano de Cultura, (IVEC) el investigador Félix Báez Jorge, hizo hincapié en que, al realizar este encuentro, se tuvo en consideración que la cultura es, simultáneamente, acto creativo de lo humano y matriz que engendra la condición humana. “La visualizamos ―dijo― como fenómeno integral que establece y dinamiza el tejido comunitario y define la identidad y la naturaleza social”. “En tal sentido ―continuó― este encuentro nace de posiciones contrarias a los objetivos que se propone la cultura globalizada, en la cual se establece, como meta primordial, la supeditación de la creatividad al mercado entendido como entidad única que asigna valor a los bienes culturales, solo disponibles para aquellos capaces de pagar sus cotizaciones”. Báez Jorge terminó sus palabras con la aseveración de que solo la cultura salvará a México en estos momentos de violencia en que la nación se encuentra sumida. De ahí que el Foro diera realce a las charlas y conferencias entre las que también se destacan “Reflexiones sobre los afrodescendientes y su reconocimiento en México”, a cargo de la doctora Luz María Martínez Montiel; “Fortificaciones del Caribe”, de Carlos Flores Marini; “El gran Caribe: consonancias y disonancias de su cultura ambiental”, de Carlos Véjar; y “Dos criollos entre las plantaciones”, de Feliciano Aguirre; todos de México. No faltaron las mesas redonda con temas medulares como “Medios y sociedad en el Caribe”; “Imágenes del Caribe”; “El papel de la cultura y la comunicación en la dinámica del Caribe” y “El cine del Caribe”. También tuvo lugar la proyección del documental El Caribe fortificado, del realizador mexicano Eduardo Lizalde Farías y una muestra de la documentalística de Santiago Älvarez, a cargo de la periodista y escritora cubana Margarita Sánchez-Gallinal. El Festival fue marco propicio para homenajear a la doctora Ida Rodríguez Prampolini, fundadora del IVEC, quien en sus palabras de agradecimiento mencionó el deterioro que, por años, sufrió la cultura en su Veracruz querido, sobre todo el festival que ella creó y que ahora, con la actual dirección, se ha puesto nuevamente en marcha. La Chacha, como cariñosamente se le conoce en su ciudad, se regocijó por este empeño y dijo que ella se siente más caribeña que mexicana. “No sé que tiene el Caribe”, dijo y recordó su ascendencia cubana, por parte de su abuela paterna, quien vino a México con Martí y se dedicó a recaudar fondos para la guerra en Cuba. También rememoró el regreso de la familia a La Habana a principios del siglo XX donde su padre, nacido en tierra mexicana, realizó estudios durante 15 años. Parte del homenaje, fue la proyección del documental Ida, merecido reconocimiento a Rodríguez Prampolini. La poesía tuvo su noche de gala a cargo de los cubanos Waldo Leyva, Nancy Morejón, Miguel Barnet y Roberto Fernández Retamar junto a los mexicanos Ignacio García, José Homero y Jesús Garrido. Igualmente, el Festival contó con numerosas exposiciones, entre ellas La tercera raíz: Presencia africana en México; Imaginario del Caribe: Cartografía de la complejidad; Tierra negra y El reino de este mundo, arte popular de Haití. También hubo presentaciones de libros y de revistas como Archipiélago, de México; Exégesis, de Puerto Rico y Archivos de Arquitectura Antillana, de República Dominicana. Tuvo lugar, además, el Encuentro de son tradicional veracruzano de raíz cubana, con interesantes mesas de reflexión acerca del tema, presentación de libros y foros artísticos donde el son fue único protagonista. El foro Veracruz también es Caribe reunió a estudiosos y académicos de México, Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Colombia y Haití. Tuvo por sedes el Instituto Veracruzano de Cultura, la Fototeca de la ciudad, el Teatro de la Reforma y el Recinto cultural Atarazanas y fueron subsedes las ciudades de Orizaba y Coatzacoalcos donde se desarrollaron igualmente encuentros académicos y artísticos. La independencia de la América hispana comenzó en el Caribe, afirma Fernández Retamar La independencia de la América hispana no comenzó en el continente, sino en el Caribe insular, en 1804, en lo que se llamaba Saint-Domingue, que asumió el nombre originario de Haití, recordó el escritor cubano Roberto Fernández Retamar durante su intervención en el foro Veracruz también es Caribe. El poeta, ensayista y promotor cultural cubano refirió que la lucha independentista del Caribe tuvo una fundamental influencia en el continente; asimismo, al recordar al luchador, pensador y escritor José Martí, explicó que la Guerra de los Diez Años de Cuba (1868-1878), encabezada por el llamado Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, si bien no logró la independencia “sí dejó a Martí, que solo tenía 15 años, marcado a fuego”, e iniciarían los primeros brotes de aquella semilla en su infancia y “su irreductible condición independentista le provocaría en plena adolescencia, primero el presidio político, y luego el destierro”. Al citar al historiador brasileño Darcy Ribeiro, Fernández Retamar dijo que se deben a Cuba las dos orientaciones sobresalientes de la política norteamericana respecto de los demás países del continente. “La primera fue la Doctrina Monroe, nacida como un esfuerzo tendiente a fundamentar jurídicamente la denominación de la isla; la segunda, la Alianza para el Progreso, formulada como una respuesta al desafío representado por la revolución cubana”, victoriosa en 1959. En un texto publicado en 1891, José Martí expresó: “Por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosas del mar”, está formada esa patria grande que es “Nuestra América”, y que en opinión del experto es “en relación con ellas, donde se revelan los grandes desafíos de su existencia, contra los cuales habría de combatir: la esclavitud de los hombres, la opresión colonial de la metrópoli española, la amenaza de una nueva metrópoli, los Estados Unidos, que acaso es él el primero en apreciar en toda su magnitud”. Sostuvo que aunque pasó gran parte de su vida en el exilio, paradójicamente en España y Estados Unidos, países que llegó a conocer profundamente, José Martí “pronto comprendió que Cuba y Puerto Rico se encontrarían entre las presas iniciales del imperialismo estadounidense que iba a abrir sus alas de águila”, anticipando lo que iba a ocurrir en 1898, cuando los Estados Unidos intervinieron en la guerra de Cuba contra España y se quedaron con Cuba, Puerto Rico y las Filipinas. Convencido de esta abatida, ya Martí había escrito en 1893, al frente del periódico Patria, que editaba en New York:     La república, en Puerto Rico como en Cuba, no será el predominio injusto de una clase de cubanos sobre las demás, sino el equilibrio abierto y sincero de todas las fuerzas reales del país (…). No queremos redimirnos de una tiranía para entrar en otra. (…). Amamos la libertad porque en ella vemos la verdad. Moriremos por la libertad verdadera; no por la libertad que sirve de pretexto para mantener a unos hombres en el goce excesivo, y a otros en el dolor innecesario. Se morirá por la república después, si es preciso, como se morirá por la independencia primero. Aunque fijó su residencia en Nueva York en 1880, su vida comienza y termina en el corazón del Caribe. El 24 de febrero de 1895 estalla la guerra en distintas regiones de Cuba, Martí anuncia al mundo las causas de la guerra, que habrá de conocerse como el Manifiesto de Montecristi, regresa a Cuba el 11 de abril de 1895, murió en combate. El juramento hecho por aquel niño de nueve años ante el cadáver de un esclavo ―“Lavar con su vida el crimen”― había sido cumplido y sobrecumplido. Con información de la Embajada de Cuba en México y La Jornada Veracruz Fuente: La ventana

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