Cuba reivindicó la profesión de bailarín, afirma historiador

Esta noticia es de hace 8 años
La existencia de una reconocida escuela de ballet y en particular de la presencia masculina en este arte fue posible porque Cuba reivindicó la profesión de bailarín, afirmó hoy aquí el doctor Miguel Cabrera.   El historiador del Ballet Nacional (BNC) formuló la valoración al presentar su libro "El ballet en Cuba. Nacimiento de una escuela en el siglo XX", editado por la editorial argentina de danza Balletin Dance. Cabrera, quien labora en la compañía desde hace 43 años, destacó la impronta que los bailarines de esta nación suramericana han dejado en el BNC y que se remonta a 1949, cuando se incorporó a la misma Carlota Pereira. En la escuela cubana nosotros heredamos de los argentinos la habilidad del giro del partner con la bailarina, reconoció el especialista y destacó que cuando las cubanas alcanzaron sus primeras medallas a mediados de la década del 60 lo hicieron acompañadas por bailarines de esta nacionalidad. Rememoró también la primera vez en que vio a Julio Bocca llegar a las instalaciones del Ballet Nacional de Cuba, en 1985, poco después de conseguir una presea dorada en Moscú; algo que solo otro latinoamericano había podido hacer: la cubana Amparo Brito (1973). Con relación a lo que significa hoy para los cubanos esta manifestación danzaria, ilustró al numeroso público asistente refiriendo que "en Cuba un espectáculo de ballet es como el fútbol aquí", que mueve multitudes de un escenario a otro. El también catedrático citó en otra parte de su presentación a la prima ballerina assoluta y fundadora del BNC, Alicia Alonso, quien señaló que la escuela cubana es solo un retoño de ese gran sueño que es la escuela latinoamericana de ballet. En ese sentido, Cabrera enfatizó: "Cubanos y argentinos hemos puesto a Europa de pie, para que adviertan que América Latina no solo existe, también baila". Previo a la presentación del libro del historiador cubano fue inaugurada en el Hotel Colón, de esta capital, la muestra Ballet.com, de la fotógrafa porteña y otrora bailarina Alicia Sanguinetti. Lo que hoy pueden apreciar colgado en las paredes es un amor de muchos años, confesó Sanguinetti, quien desde 1979 colabora con publicaciones de ballet y danza de Francia, Alemania, Estados Unidos, Cuba y Argentina. El libro del doctor Miguel Cabrera presentado hoy aquí consta de nueve capítulos: El ballet en Cuba colonial: esbozo histórico; Dos hitos en la República: Coppélia y las visitas de Ana Pávlova; y Visión de la Escuela de Ballet de la Sociedad Pro-Arte Musical de La Habana, son los tres primeros. Lo completan: La tríada Alonso; Las joyas cubanas; María Elena Llorente y Marta García: en la senda del gran legado; Las Tres Gracias de Cuba; De Jorge Esquivel a Carlos Acosta: consolidación de una estirpe; El Ballet Nacional de Cuba: seis décadas de gloria. Fuente: Prensa Latina

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