Terapia de arte para niños cubanos con síndrome de down

Este artículo es de hace 8 años
Exponen centenar de obras creadas por ninos y jovenes cubanos con sindrome de down Tras una década de fundado, el proyecto Con amor y esperanza expone hoy aquí un centenar de obras creadas por niños y jóvenes cubanos con síndrome de down.   Suerte de mirada a 10 años de arte, la muestra está compuesta por matrices y estampas, exhibición que agrupa creaciones de los 24 integrantes del sui géneris taller. Quisimos hacer un recuento en imágenes de lo acontecido desde el comienzo de la experiencia, explicó a Prensa Latina Coralina Hernández, vice-coordinadora de la iniciativa. Mascotas, personajes de cuentos infantiles, rostros de amigos y vecinos asoman en los cuadros llenos de colorido, expresión del interés que los acompaña en cada acto de creación. Junto a los frutos de la idea, aparecen también en la galería del Centro de Artes Visuales, piezas del pintor y grabador Jesús Carrete -promotor del programa- y de varios instructores que colaboraron con el grupo. Fue un reto enseñar el secreto de las prensas y matrices entintadas a personas con síndrome de down, pero logramos descubrir talentos y despertar la motivación del peculiar equipo, añadió. Más de 50 exposiciones colectivas y 11 personales organizó el proyecto hasta la actualidad para mostrar su trabajo en galerías y museos, tanto cubanos como extranjeros. Sobresale la participación de la agrupación en salones de España, México y Alemania. Tras exhibir obras en ExpoCuba, mayor recinto ferial del país, los lienzos de varios niños, serie experimental, viajarán a un colegio de California, Estados Unidos, en marzo venidero, confirmó Hernández. Adelantó que se preparan para exponer en 2013 en el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana. Entre los galardones más relevantes conferidos a Con amor y esperanza, destaca el primer premio del Concurso de Arte Sensible -para creadores con discapacidades intelectuales-, celebrado en México en 2008. Lo más gratificante del esfuerzo -asevera- es que logramos elevar la autoestima de los estudiantes y sus posibilidades de integración social. Mi hija Lianna, quien nació marcada por el síndrome, me inspiró a comenzar este experimento en el centro de enseñanza especial donde estudia, el propósito inicial era incentivar a varios adolescentes para que se sintieran útiles y felices tanto en la escuela como en el hogar, agrega Carrete. Aunque algunos no los consideran verdaderos artistas, el maestro asegura que es arte cuanto crean sus discípulos, reflejo de una sensibilidad distinta y una mirada virgen. Pretendemos -afirma- que este programa siente las bases para su inclusión en la vida laboral, ahora los saludan con admiración, se han ganado el reconocimiento de un público que los aplaude en cada exhibición. Sus dibujos y pinturas difieren felizmente de muchas de las propuestas plásticas contemporáneas saturadas de violencia, pues permiten reencontrarnos con esa poesía perdida que tanto añoramos, sentenció Carrete. Fuente: Prensa Latina

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