Amigas, de Lizt Alfonso

Este artículo es de hace 8 años
Lizt Alfonso, ya lo sabemos, siempre apuesta por más. La coreógrafa está celebrando los veinte años de su compañía con el estreno en Cuba de un gran musical, Amigas, que reúne sobre el escenario a populares cantantes cubanas, bailarines, músicos y un despliegue de producción poco usual en el ámbito nacional. El estreno será el domingo 8 de abril en el Karl Marx, el teatro más grande de la ciudad. Y la puesta estará en cartel durante todo el mes. Lizt Alfonso está convencida de que deberá hacer más funciones que las programadas inicialmente: “La compañía está preparada para actuar de miércoles a domingo si hay demanda”. Claro que la habrá, eso lo sabe cualquiera que haya asistido a los últimos espectáculos de la agrupación. Amigas fue estrenado el pasado año en Hamburgo, Alemania, con una extraordinaria acogida del público. “Las ovaciones eran de quince minutos, la gente, no contenta con aplaudir, daba patadas en el piso… Y eso que no entendían lo que decían las canciones”, cuenta Niurka Reyes, una de las cantantes invitadas. Ahora, después de algunos meses de gestiones, el espectáculo será presentado frente al público habanero, con toda su producción. “La gente me pregunta en la calle por qué no estrenamos estas obras tan complicadas en Cuba y la respuesta es simple: hace falta reunir muchos recursos. Primero las hacemos en el extranjero, aprovechando el apoyo de productores, y después las traemos aquí”. Lizt procura, eso sí, que cuando se pongan en Cuba, el espectáculo esté al mismo nivel. O incluso, que crezca. “¿Creen que van a ver lo mismo que se puso en Hamburgo. Pues no, lo que van a ver está corregido y aumentado. Siempre por el camino una va viendo cosas. La idea inicial está mucho más lograda en lo que vamos a representar en el Karl Marx”. La idea de Amigas es bastante sencilla, y al mismo tiempo puede ser muy sugerente. “La historia transcurre en un programa de televisión al que son convocadas tres mujeres que constituyeron un trío famoso en la década de los sesenta y que, en el tope de sus carreras, desaparecieron sin explicaciones. Las tres cantantes son compulsadas por el presentador a que narren sus historias” —adelanta Lizt. Se trata de un musical con mucha danza. O mejor, al decir del famoso crítico norteamericano Clive Barnes, de un dansical. Las cantantes Niurka Reyes, Maureen Iznaga, Yaima Sáez, Gretell Barreiro y Sory alternarán en los roles principales, compartiendo protagonismo con tres bailarinas de la compañía. Toda la música es en vivo, con orquesta sobre el escenario. El cuerpo de baile de la compañía hará el resto, en escenas de gran brillantez y colorido. Bolero, son, chachachá, mambo, conga…  Y clásicos de la canción cubana. “El repertorio está muy bien escogido. La gente va a vibrar y va a llorar. Nosotras mismas tenemos que contenernos”, dice Niurka. Entre los autores destacan figuras de la música popular cubana: Juan Formell, Osvaldo Farrés, Pablo Milanés, César Portillo de la Luz, Alberto Vera, Carlos Alfonso, Giraldo Piloto… junto a músicos y compositores más jóvenes e, incluso, la propia Lizt, que parece estar en todos lados. Además de la coreógrafa, Lizt es también responsable de la idea original, coautora del guión junto Juan Carlos Coello, y diseñadora de escenografía y vestuario junto al maestro Erick Grass. “Yo siempre estaba al lado de todos, diciendo lo que quería”. Niurka Reyes dice más: “Alguna vez le dije, yo siento así está canción, y ella me respondió: no importa cómo la sientas tú, tiene que ser como yo la necesito”. No parece molesta al contarlo, todo lo contrario, afirma que Lizt ha sido una auténtica maestra. “Para Cuba, Amigas será un recuento maravilloso de lo que somos, de lo que hemos sido y de lo que podemos ser”, dice la coreógrafa, convencida. Mucho trabajo, mucho empeño Traer Amigas a La Habana no ha sido un trabajo fácil. “Tenemos muchas dificultades técnicas, incluso en el Karl Marx, que es el teatro mejor equipado”, reconoce Lizt. “Por ejemplo, las varas son manuales, no automáticas, y en la puesta hay más de un movimiento escenográfico a la vez. Tenemos que estar en todo…” Los responsables de la producción cuentan que hubo necesidad de traer el piso desde Alemania, pues el color del escenario del teatro no ayudaba mucho en la creación de atmósferas. Lizt Alfonso, no obstante, cree que es necesario hacer todos los esfuerzos, pues el público se merece lo mejor y los artistas tienen que sentir que están trabajando con todas las condiciones. El montaje de la obra fue una escuela para un elenco muy diverso. La mayoría de las cantantes, por ejemplo, no tenían muchas nociones del teatro musical. “A quién no sabía bailar, se le enseñó; a quién no sabía actuar, se le dieron elementos de actuación —cuenta la cantante Sory. Moverse en un escenario es difícil, sobre todo si no se trata solo de una, sino de formar parte de un conjunto. Pero se logra cuando una tiene ganas de trabajar, cuando una quiere ser una mejor actriz, no una vedette”. De eso se trata, al decir de Lizt Alfonso: “Lo que tiene que brillar es el espectáculo. Hay que dejar el vedetismo fuera”. Para el entrenamiento de las cantantes y los bailarines que interpretan algún rol, fue escogida la actriz Larissa Vega, de gran experiencia en el cine y la televisión: “Ha sido una experiencia gratificante. Siempre he pensado que para enseñar algo, tienes que haber tenido alguna experiencia, pero al mismo tiempo, al enseñar, aprendes. Hay que darles el ABC de la actuación a todo el mundo, pero de ellos también recibes”. Hacer musicales La realización de estos grandes espectáculos no significa que el Ballet Lizt Alfonso abandone las creaciones para la danza. De hecho, las dos próximas obras de la compañía serán piezas coreográficas. Lizt Alfonso cree que la agrupación puede asumir perfectamente las dos líneas creativas. A la coreógrafa le interesan estos espectáculos porque con ellos contribuye a romper clichés que sobre Cuba se tienen en el extranjero. “Somos más que tabaco, que ron y mulatas”. Dice que muchos de los espectáculos cubanos que se presentan en el mundo son francamente vulgares, en todos los sentidos. “Eso me molesta, pues no tienen la elegancia, la creatividad del cubano, algo de lo que nos sentimos orgullosos. Por eso quiero hacer algo más”. En Amigas, claro, hay momentos de esa danza de influencia española que caracteriza el trabajo de la compañía, pero el plato fuerte son los ritmos de la isla. “Hay cierta conexión con los públicos más jóvenes, pero creo que al final es una puesta para todos. La gente saldrá, probablemente, con una sensación de desgarro mezclada con la alegría”. Fuente: CubaSi

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