Cuba estudia la aprobación de una reforma migratoria que abriría las fronteras del país a todos sus ciudadanos

Este artículo es de hace 8 años
El Gobierno cubano estudia actualmente una amplia reforma migratoria que contempla el levantamiento de las grandes restricciones a la salida y entrada de sus ciudadanos del país, incluyendo los que viven en el exterior, reveló el presidente del parlamento, Ricardo Alarcón. "Vamos a proceder a una reforma migratoria radical y profunda en los próximos meses con el fin de eliminar este tipo de restricción", dijo Alarcón en una entrevista con el profesor universitario francés, Salim Lamrani, cuya versión en español fue revelada este viernes. Otra versión, en inglés, fue publicada a inicios de abril en el diario digital Huffington Post, pero apenas fue conocida. Hace unos 50 años que los cubanos que viven en la isla sufren serias restricciones para poder desplazarse al exterior. Necesitan un permiso especial de las autoridades que, muchas veces implica una larga y engorrosa cadena de gestiones que pasan por conseguir una 'liberación' de su centro de trabajo. Para poder ir al extranjero, un cubano también tiene que pagar unos 150 dólares por el permiso de salida, prorrogable 10 veces, tras lo cual pierden el derecho a vivir en su país. Los cubanos que viven en el exterior, sea porque se exiliaron o abandonaron misiones militares o civiles cubanas en otros países, también necesitan de un visado de entrada, en cuyo otorgamiento pesan mucho las consideraciones políticas. Además de tener que pagar un costo elevado por el visado, sólo pueden viajar de vuelta a su país con un pasaporte cubano, aunque tengan otra nacionalidad. El pasaporte cuesta del orden de unos 200 dólares. Aun así, como recordó Alarcón en la entrevista a Lamrani, cerca de medio millón de cubanos residentes en el exterior viajan todos los años a la isla, el segundo grupo de visitantes del exterior. "La inmensa mayoría de la emigración cubana tiene una relación normal con su patria de origen", apuntó el presidente del parlamento cubano. Para Alarcón, la reforma migratoria surge en un momento en que la masa de cubanos viviendo en el exterior ha cambiado. Han dejado de ser exiliados políticos y gradualmente se han transformado en inmigrantes económicos. "Se trata ahora de una emigración económica cuyo interés fundamental es mantener un vínculo pacífico con su país de origen. Tienen familia, amigos y desean ante todo estabilidad. Esta nueva realidad nos lleva a una reforma sustancial de nuestra política migratoria. Se deben cambiar algunas reglas y eliminar otras", dijo Alarcón. El alto funcionario cubano justificó las restricciones ahora existentes recordando la política de enfrentamiento con Estados Unidos y la necesidad de proteger la fuga de cerebros. "Conviene recordar que nuestro país ha sido víctima de una larga campaña de terrorismo desde 1959 hasta 1997, organizada por Estados Unidos", dijo. Además, agregó, "una parte de la emigración cubana es responsable de miles de atentados terroristas contra nuestra nación, los cuales costaron la vida a 3.478 personas, a las cuales hay que agregar otras 2.099 víctimas con lesiones permanentes". Reforma no novedosa Sin embargo, "existe también otra explicación a esas restricciones: la necesidad de proteger nuestro capital humano. La formación de médicos, técnicos, profesores, etc., cuesta muy caro al Estado cubano y Estados Unidos lo hace todo para privarnos de estas riquezas humanas. En 1959, el 50% de los médicos cubanos, 3.000, se exiliaron a Estado Unidos donde se les ofrecían mejores condiciones de vida", sostuvo Alarcón, quien durante dos décadas fue embajador de Cuba ante las Naciones Unidas. Los cubanos gozan de un estatuto privilegiado en Estados Unidos en términos migratorios. Gracias a la llamada Ley de Ajuste Cubano, pueden establecerse permanentemente en suelo estadounidense, aunque arriben ilegalmente. También pueden acogerse a la política de 'pies secos-pies mojados', que suele ser aplicada a los balseros, tan pronto pisan las costas de Estados Unidos y que también les permite quedarse. La reforma migratoria cubana no constituye propiamente una novedad. En agosto del año pasado, al finalizar una de las dos reuniones anuales del Parlamento, el presidente Raúl Castro dijo que su Gobierno iba a estudiar el asunto. Sin embargo nada más se volvió a escuchar sobre el asunto. A cada rato surgen en la isla rumores de una reforma inminente, pero hasta estas declaraciones de Alarcón, no había certezas de nada. El anuncio ha sido acogido con prudencia por analistas en Estados Unidos. "Ellos desde hace algún tiempo que vienen hablando de hacer algo así. Es una situación delicada porque dan mucha importancia a sus cerebros, principalmente los médicos. Pero en general, acabar con todos los impedimentos seria excelente porque, conviene recordar, las restricciones de viaje son un asunto de derechos humanos", comentó a ELMUNDO.es Phil Peters, vicepresidente y director del programa cubano del centro de estudios Lexington Institute. En su opinión, en relación a los cubanos que viven fuera de la isla, "una nueva legislación migratoria debería contemplar acabar con el concepto de la salida definitiva", que trae implicaciones a nivel de personas y bienes. El Gobierno cubano suele expropiar las propiedades, como casas, que los cubanos que emigran dejan atrás. Para el escritor y analista político cubanoamericano, Alejandro Armengol, una reforma migratoria cubana en los términos anunciados por Alarcón es "positiva" y tiene "amplias consecuencias" para los cubanos que viven fuera de su país, pero "con una profundidad diferente". "Por ejemplo, para el cubano que vive en Europa sería la posibilidad de permanecer fuera de Cuba por más tiempo, o indefinidamente, sin el engorro y el gasto de la renovación de un permiso. Pero para el exilio de Miami, una reforma migratoria anunciada en los términos en los que habla Alarcón, constituiría el primer paso del marco legal necesario para una participación económica decisiva en Cuba", estima Armengol. El analista no se refiere al simple envío de remesas o visitas regulares, como sucede en otros países de Latinoamérica, sino que "una revisión así, tanto estabiliza como hace legal el regreso a la isla de ancianos retirados en Estados Unidos, algo que ya existe pero de forma limitada". Es más, "sería una reforma que abre el camino a reformas de otro tipo, como la posible inversión de capital del exilio en la isla", acotó. Para Armengol, no hay duda de que "el Gobierno cubano quiere ponerse al día y el exilio de Miami ya no se dividiría entre quienes rechazan y quienes aceptan al régimen cubano. Ese exilio, que no combate pero tampoco comparte, comenzaría a contar como poder económico y, porqué no, también político, aunque de forma muy limitada". Todo esto en su óptica tiene, además, otro objetivo. "La Habana comienza a apostar por un triunfo de Obama, lanza de nuevo la pelota a Washington y, ahora, ¿qué van a decir los que apoyan la llamada Ley de Ajuste Cubano?", agregó el analista cubanoamericano. Fuente: El Mundo.es

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