Actuó Roly Berrío, el ciclón cubano, en el cierre del Festival Barnasants

El trovador de Santa Clara lleva algún tiempo frecuentando pequeños escenarios barceloneses y, en el cierre de Barnasants, se apuntaló en el repertorio de su reciente disco en directo Solo salen. A guitarra limpia.


Este artículo es de hace 9 años
Roly Berrío se escapa a las hojas pautadas y a las cuadrículas que solemos aplicar a la música cubana. No es un heredero de la Nueva Trova, ni un cultivador del son y el foclore, ni un cantautor rockero, aunque tiene un poco de todo ello. Berrío va de la sensibilidad extrema al guitarrazo furioso, y sus textos caminan a través de la metáfora pero pueden deslizarse, a veces, hacia la alusión socio-política o rebajar la tensión con estrofas satíricas. Es, además, un comunicador nato que se adueña de las plateas, como comprobamos el miércoles en Luz de Gas. El trovador de Santa Clara lleva algún tiempo frecuentando pequeños escenarios barceloneses y, en el cierre de Barnasants, se apuntaló en el repertorio de su reciente disco en directo Solo salen. A guitarra limpia. No contó con los arreglos de cuerda de esa grabación, pero se montó un recital de lujo en el que alternó su fulminante registro de one man show y diálogos con cuatro músicos y tres voces cubanas, las de Yaima Orozco, Yunior Navarrete y Migue de la Rosa. Esos recursos le ayudaron a condensar, en algo más de 90 minutos, sus múltiples perfiles, que no es fácil. CAJA DE SORPRESAS / Tuvimos al cantautor volcado hacia adentro (Dolor, Dejar las nubes), al malabarista vocal que ejerce varios papeles a la vez (A vender a los muertos), al entertainer tropical jocoso (Una semana en la playa, a medias con Navarrete) y al guitarrista temperamental y descarnado, más cercano a una Ani DiFranco que al estilismo de Silvio Rodríguez (Sueño fatal, Guadaña plateada). Quedó claro que Berrío está muy curtido en los escenarios de distancia corta, y en el diálogo de tú a tú con el público. Aunque sus canciones suelen evitar la alusión diáfana a materias políticas, hubo guiños, muy aplaudidos, en La jicotea («A los americanos les gusta meter la mano allí donde no les han llamado»), una de las canciones que inflamaron la recta final. El catálogo de Berrio siguió sorprendiendo con las fogosas Un año y Cuando una mujer deja a un hombre, con implicación del público. Vigoroso punto y final de Barnasants. Fuente: El Periódico.com

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