Otorga Estados Unidos al nadador cubano discapacitado Rafael Castillo

Este artículo es de hace 8 años
Estados Unidos otorgó asilo político al nadador cubano discapacitado Rafael Castillo, medallista de oro en los Juegos Parapanamericanos de Guadalajara 2011, quien desertó en esa ciudad y cruzó la frontera méxico-estadounidense, dijo hoy a Efe su abogado, Wilfredo Allen. "Le dieron el asilo político hace diez días y me hace muy feliz porque le abrirá las puertas para que pueda competir a nivel internacional por Estados Unidos y lo ayudará a mejorar su vida aquí. Ese era mi plan cuando me ofrecí a ayudarle", informó Allen. Castillo, a quien por negligencia médica le amputaron el brazo y la pierna izquierda cuando era un bebé, viajará el próximo 12 de junio a Dakota del Norte para competir por un escaño en el equipo paraolímpico de Estados Unidos. El deportista, de 25 años, obtuvo medalla de oro en los 50 metros estilo mariposa en México e implantó el 'récord de las Américas' que, según dijo a Efe en una entrevista en noviembre de 2011, "desde hace 10 años no se rompía, con un tiempo de 33 segundos". Además de lograr una medalla de plata en los 100 metros libres. Allen dijo que el congresista republicano David Rivera, del estado de Florida, ayudó en el caso de asilo político del medallista. "Conversé con él y me ayudó a agilizar el procedimiento", afirmó el abogado. Rivera, de origen cubano, dijo que para él fue un honor "jugar una pequeña parte en este proceso y poder ayudar a Rafael a alcanzar su sueño de participar en los Juegos Paraolímpicos en Londres este verano". Resaltó que Castillo representa lo mejor de los cubanos que están dispuestos a superar cualquier obstáculo para hacer realidad sus sueños en "libertad". "Debemos continuar apoyando a Rafael para que inspire a otros", expresó el legislador en un comunicado. El deportista desertó en Guadalajara en noviembre pasado solo con una muda de ropa y la medalla de oro que había ganado el día anterior. Para emprender su arriesgada travesía hacia Estados Unidos, Castillo recurrió a una joven mexicana, voluntaria en la sede de los juegos, quien lo trasladó en un vehículo fuera de la villa panamericana. Luego viajó solo en autobús desde Guadalajara hasta Matamoros y allí cruzó la frontera a través de Brownsville (Texas). Castillo, nacido en Las Tunas, en el oriente de Cuba, para comprobar su nacionalidad, mostró a las autoridades de Inmigración estadounidenses, en la frontera, la credencial que portaba en la villa panamericana y su medalla y lo dejaron ingresar. Fuente: Qué.es

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